La “señora de los viernes”: La supuesta aparición fantasmal en el subterráneo de Buenos Aires
- Walter Raymond, ex guía de Argentina
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Cuando comienzan los días fríos en Buenos Aires, y más aún, cuando ya arrecia el invierno en la zona de Chacarita, se habla por lo bajo de “La Señora”. Se trataría de una aparición fantasmal relacionada con el antiguo cementerio que fuera removido para construir los talleres de la Línea B de trenes subterráneos.
Un poco de historia
Durante la epidemia de fiebre amarilla que asoló Buenos Aires en 1871 se llegó a enterrar a 700 víctimas por día. Los relativamente pequeños cementerios de entonces se saturaron rápidamente y fue necesario buscar un nuevo lugar.
Se creó, entonces, el Enterratorio General de Buenos Aires, en una zona alejada de la ciudad, en lo que hoy es el barrio de Chacarita. En realidad ya existía allí un pequeño cementerio jesuita. Todo era urgente y debía ser realizado en el mínimo tiempo posible. Es así que el tren, que cubría los seis kilómetros entre la ciudad y el nuevo cementerio, quedó listo el 11 de abril.
El 14 de abril de 1871, quedó habilitado el enterratorio en el área delimitada por las avenidas Dorrego, Jorge Newbery, Corrientes y la calle Guzmán. Era, apenas, un terreno cercado con postes, alambres y sembraron arbustos en su contorno. En lo que hoy es el Parque Ejército de los Andes.
El tren, al que de modo popular se le llamó “el tren o tranvía fúnebre” por su cometido único de trasladar cuerpos, partía de la avenida Corrientes y Ecuador, donde se construyó un enorme galpón (hoy es parte de una plaza) donde se almacenaban los féretros que llegaban de todas partes de la ciudad, antes de cargarlos al tren. En el trayecto hacía dos paradas para cargar más féretros; en la hoy calle Medrano y en el actual cruce con la avenida Scalabrini Ortiz.
El servicio hacía dos viajes diarios hasta el cementerio. Se cuenta que en algunas ocasiones en que faltaban féretros, los cuerpos se apilaban sobre un vagón chato cubierto por una lona negra. El último vagón era de pasajeros y en él iban los familiares acompañando en ese último viaje.
Culminada la epidemia, y con los otros cementerios de la ciudad colmados, se continuó utilizando el lugar como cementerio principal hasta el año 1875. Al lado del predio se creó otro, mucho más grande, que pasó a ser el actual Cementerio de la Chacarita. Y aquí es donde comienza la historia de “La Señora”.
La Señora
Al crearse el nuevo cementerio también se iba dibujando la nueva traza de una ciudad que crecía. Para extender el servicio de tranvías que funcionaba sobre las vías del otrora tren fúnebre fue necesario exhumar los cuerpos del viejo cementerio y llevados al osario general del nuevo predio. El Área fue parquizada en lo que hoy es la Plaza Ejército de los Andes. Años más tarde, se excavó para alojar los talleres del tren subterráneo.
No se sabe con certeza qué fue lo que ocurrió, o a qué se perturbó, pero entre los empleados se rumoreaba que ocurrían cosas inexplicables en sectores excavados del antiguo cementerio. Hubo operarios que pidieron ser trasladados. No querían trabajar más en esos lúgubres túneles debido a apariciones de un ente que identificaban como el de “una señora de rostro enfurecido, la cual les miraba fijo y comenzaba a acercarse a ellos”. A su decir, nunca le dieron tiempo que les alcanzara.
Algunos pasajeros nocturnos relataron que en algunos días invernales vieron fugazmente a una mujer en los túneles a través de las ventanillas del tren subterráneo. Más precisamente ocurría entre las estaciones Dorrego y Chacarita (trecho donde estaba el antiguo cementerio). Hubo dos colapsos o decesos de pasajeros nocturnos en ese trecho. Los dos casos, en viernes. Se alegó que fueron a consecuencias de fallas cardíacas.
La situación se tornó difícil cuando en los días de frío invernal algunos indigentes que solían dormir en la plaza, al lado de los respiraderos de los talleres que emanaban aire caliente, aparecían muertos. Las autoridades restaban importancia a las habladurías, ya que los fallecidos lo fueron por coma etílico, sobredosis o congelamiento, según los forenses. Los últimos fueron hace tres años, algunos en viernes.
Los viejos del barrio, esos que suelen juntarse a beber grapa en determinados bares, “afirman que “La Señora” cuando se enoja, a alguien se lleva“. Ayer, jueves 13 de abril, comenzó el frío en Buenos Aires. Hoy es viernes 14, casualmente la fecha en que comenzó a funcionar el antiguo cementerio.
Reconstrucción y relato del mito urbano de “La Señora” en la ciudad de Buenos Aires:
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