Lujoso Audi sufrió la ira de un enfurecido cliente y su hacha: Mira el video

Un complejo incidente culminó con la destrucción del automóvil.

Guía de: Argentina

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Captura de pantalla.

Un cliente insatisfecho usó un hacha para desquitarse con un automóvil exhibido en una concesionaria. La violenta decisión se habría debido a una compra no satisfactoria.

Las escenas captadas por una cámara de seguridad muestran a un hombre que ingresa al salón con actitud hostil y portando un arma de grandes dimensiones, para de inmediato golpear los vehículos allí exhibidos. El informe policial señala que destruyó parcialmente un automóvil y una oficina, profiriendo además amenazas de muerte al propietario.

Luego de radicada la denuncia, los efectivos policiales intervinientes localizaron a los sujetos y emprendieron su persecución a la antigua usanza por las rutas bonaerenses. En cercanía de la localidad de Agustín Roca, la Policía estableció contacto con los delincuentes e intentó detenerlos. Los tres enardecidos sujetos se resistieron a golpes ocasionando lesiones a una oficial y a otro efectivo policial, luego de lo cual partieron raudamente hacia la ciudad de Junín.

Las autoridades montaron un operativo en la zona logrando interceptar al vehículo con los malvivientes a bordo en el peaje de la ruta 188. La cantidad de efectivos presentes disuadió a los agresores, los que finalmente se entregaron.

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Los motivos del enfado

Lo anterior es la anécdota del hecho. Lo interesante es la intrincada historia previa, la controversia que derivó en una espectacular agresión sin sentido. El periodista Mariano Gaik Aldrovandi logró desentrañar la situación a través del testimonio de Guillermo Cela, el dueño de la concesionaria.

Todo habría comenzado cuando Yamil Raúl Marcial concurrió a  CELA de la ciudad de Rojas, en la provincia de Buenos Aires en enero 2020, con la intención de comprar una Renault Kangoo modelo 2016. Como parte de pago entregó un vehículo Chevrolet Aveo, también 2016, más una pequeña diferencia por la camioneta, ya que el auto que entregó en parte de pago tenía algunos golpes.

“A los diez días que se llevó la Kangoo dijo que no estaba en condiciones, que había algo mal”, relató el dueño de la concesionaria. “Nosotros, cuando un vehículo tiene problemas, nunca tomamos el camino de la devolución. Siempre proponemos arreglarlo. En 23 años arreglé cientos de autos, por no decir miles”, afirmó.

Yamil Marcial no habría aceptado esa posibilidad y pretendía deshacer el negocio. “Ese día —rememoró Guillermo Cela por el día en que se disolvió el acuerdo— Yamil Marcial vino con dos personas y me patotearon un poco”, por lo que aceptó la disolución del negocio.

Nota: Según el diccionario del Lunfardo, patotear significa: provocar pendencias, agredir, cometer desmanes en grupo.

Una situación que se complica

La concesionaria CELA comercializa los vehículos con la transferencia de titularidad ya realizada. Por lo tanto, para recibir la Kangoo de nuevo, solicitó que le firmaran el formulario 08, para legalizar el movimiento. Luego, la organización devolvía el Aveo que había recibido en parte de pago (que en ese momento estaba en el chapista para reparar los golpes que tenía).

Para colmo, Yamil Marcial también había mandado a reparar la Kangoo y quería que se le reconociera ese gasto. “La diferencia que él había puesto era muy poca. Algo muy parecido a lo que yo había gastado en la chapa y pintura”, dijo Cela.

Cuando Yamil Marcial entregó la Kangoo se comprobó que “”e habían rebajado los kilómetros”, dijo el comerciante. Alterar el odómetro es una práctica ilegal que se encuadra en el delito de “estafa”.  Aún así Cela le devolvió el Aveo reparado, por lo que solo faltaba firmar el formulario 08 por la Kangoo.

Complicaciones adicionales

Yamil Marcial se mostró reacio a firmar. Días después concurrió, pero colocó en el formulario un número de patente que no era correcto y le pidió 50 mil pesos de diferencia. “De movida le dije que no lo iba a hacer, que no le iba a pagar porque no correspondía”, afirmó Cela. “Después me ofreció pagarle 30 mil y le volví a decir que no. Vino su mujer y me dijo que ella me iba a dar el 50% de esa plata y nunca me lo dio”, lamenta el dueño de la concesionaria.

Yamil Marcial también solicitó llevarse las ruedas de la Kangoo porque la había cambiado por unas nuevas y todavía las tenía que pagar. “Se le dijo que no había problema y después nunca vino”, acota Cela.

Ambos terminaron yendo a la escribanía. Todo parecía encaminarse, pero no. Al regresar, Cela increpó a Marcial por querer cobrar un dinero que no le correspondía, sintiéndose extorsionado. A lo que Marcial respondió: “Y si vos podés, mira todo lo que tenés. Mirá la agencia que tenés, los autos que tenés”.

El estallido final

El martes 29 de septiembre, Yamil Marcial volvió a la concesionaria a reclamar el dinero que exigía. “Le dije que necesitaba que hablemos y ahí perdió el control. No pude volver a hablar, no me escuchó más, salió a los gritos”, dijo Cela. Marcial le gritó a las dos personas que lo esperaban en un Chevrolet Corsa blanco. Una de ellas se bajó con un hacha.

Cuando identificaron al atacante del hacha se encontraron con que José María Alonso, alias “Locato”, estaba registrado como cumpliendo prisión domiciliaria por “daños y lesiones”.

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