Macri enfrenta primera protesta: Ajustes de precios provocan indignación de la gente

Se terminó el idilio y la culpa la tuvo él. El gran error de autorizar aumentos desmedidos e impagables facilitó a la oposición organizar la primera protesta.

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Macri enfrenta primera protesta

Foto La Nación.

“Es un cachetazo a la arrogancia”, me dijo la mujer al pasar a mi lado. Era una más entre los cientos de personas que salían a bocanadas desde el subterráneo (Metro) para continuar su viaje de regreso al hogar. Algunos corrían tratando de alcanzar el tren suburbano a punto de partir o posicionarse en las paradas de colectivos (micros). Otros se detenían a mirar, pero sin participar de la protesta. Quizás inhibidos ante la presencia de  banderas y coros ensayados que demostraban una fuerte identidad partidaria de los piqueteros (personas organizadas cortando el tránsito). El batir de objetos metálicos y tambores llenaba el aire mientras algunos automóviles pasaban haciendo sonar sus bocinas. Fue la primera exteriorización de la bronca (rabia) general ante el aumento desmedido de las tarifas de servicios públicos. La misma situación, con mayor o menor cantidad de personas, se multiplicaba en varios puntos estratégicos de la ciudad y el interior del país.

Un costo innecesario

“Una sucesión de errores menores conduce a un gran error mayor”, me decía entre ofuscado y desencantado un vecino de clara filiación macrista (partidario de Macri). “Primero se equivocaron al minimizar la situación de la economía, luego por no explicitar la precaria situación económica heredada y más tarde por tomar medidas erráticas y equivocadas que afectan directamente a la gente común”, concluyó con amargura, mientras caminábamos hacia nuestros domicilios.

Macri enfrenta primera protesta

Foto Perfil.

 Ya lo cantaba Gardel

 “Me da tristeza el panete (tonto), chicato (corto de vista) inocente que se la llevó… Cuando desate el paquete y manye (darse cuenta) qué se ensartó…”,  es un fragmento de la letra del tango “Victoria” del poeta Enrique Santos Discépolo. Bien pueden estar cantando esas estrofas los partidarios de Cristina Fernández.  Tanto la ex presidente como su organización partidaria están actualmente en un proceso de disgregación y acorralados por la Justicia por groseros hechos de corrupción mientras todo el peronismo está inmerso en complicado proceso de reorganización, pero los errores y desatinos del gobierno le han dado aire a todos, sin pretenderlo. Es cierto que Argentina debe ser el único país donde el Estado se hace cargo de la mayor parte del costo de la generación de energía y transporte. Durante décadas de sistema populista de gobierno se hizo creer a la población que el acceso a los servicios básicos debe ser casi gratuito, incluyendo la televisación del fútbol. Desatar ese paquete, tal como cantaba Gardel, genera este tipo de situaciones.

Cambio de rol

Desde el gobierno, algunos funcionarios salieron a minimizar la protesta o resaltar la presencia del kirchnerismo en ella. Un error muy parecido al que cometía el gobierno de Cristina Fernández cuando negaba la realidad. Por su parte, los partidarios de Cristina, que antes denostaban los “cacerolazos” calificándolos de destituyentes, golpistas u otros epítetos, ahora utilizan la misma metodología y lugares de protesta pero bajo el manto sagrado de “protesta popular”. La manifestación no fue masiva, apenas algunos centenares en los lugares de mayor concentración, aún a pesar de los “micros” contratados trasladando personas desde el conurbano. Pero fue un importante llamado de atención al gobierno. “…un cachetazo a la arrogancia”, como dijo aquella ignota mujer del principio.

Tango Victoria interpretado por Edmundo Rivero. La letra se refiere a la liberación que siente un hombre al ser abandonado por su amada (bueno, ya no tanto).

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