Mario Pergolini cuestiona la relación entre música y drogas: “El dealer no es amigo”

Fiesta electrónica en Buenos Aires dejó un saldo de cinco jóvenes muertos de manera fulminante y cinco en muy grave estado.

Guía de: Argentina

Instante en la fiesta denominada Time Warp. Foto La Nación

Impactó en la opinión pública argentina la muerte fulminante de cinco jóvenes durante una fiesta electrónica llevada a cabo el pasado viernes 15 de abril. Debe mencionarse que también quedaron internados en muy grave estado y con pronóstico reservado otros cinco jóvenes.

Familiares y amigos de los jóvenes afectados en la puerta del Hospital Fernández. Foto La Nación.

De acuerdo a los testimonios de médicos de guardia de hospitales y clínicas cercanas a los sitios donde se desarrollan esos eventos, en esas reuniones se consumirían grandes cantidades de drogas de diseño. Dichos refrendados por cientos de concurrentes que afirman tener dentro de los establecimientos un fácil acceso a esas drogas y que se suele especular con la deshidratación que provocan bloqueando el agua corriente en los baños para vender a precios astronómicos pequeñas botellas de agua de marcas desconocidas.

Mario Pergolini. Foto La Nación.

En ese contexto Mario Pergolini, un referente de la música rock y moderna, enunció en su programa de radio Vorterix un interesante editorial que tituló “El dealer no es amigo”, el cual transcribimos en forma completa:

“En parte, si te ponés a pensar, es ridículo culpar a la música. Durante siglos y siglos la música nos ha modificado, nos ha llevado a distintos estados, a algunos nos ha puesto muy felices: no pasa por el tipo de música… Ni la música te obliga a que consumas. Ni siquiera aquella teoría del rock and roll, en donde cuanto más destruido estás, más rocker sos, más stone. Durante años el hombre ha modificado su conducta como pudo. O con alcohol, o mascando alguna cosa encontrada en la naturaleza. Incluso hasta algunos animales lo hacen.

No es la fiesta electrónica. No era nuestro rock en los ’80 lo que nos hacía consumir cocaína. No fue el reggae el que nos decía que teníamos que fumar porro. Si bien es cierto que existen los estereotipos y cuanto más chico sos, a lo mejor, te sumás a ese estereotipo, habría que separar un poco las cosas, ¿no?

No es Tame Impala el que me hace ir a los ácidos. Es uno. Es cierto, es uno y su contexto. A la larga, casi todo es así. Porque hermanos mellizos, separados y educados con distinto contexto, comunmente son distintos. Pero no es la música. ¿Pueden ser las condiciones? Ok. Pueden ser las condiciones. Y todos sabemos que el dealer no es amigo, ¿no? El dealer nunca es amigo. Nunca. No es que los jóvenes dicen que hacen la vista gorda o que dan por hecho que las cosas siempre son naturales que hasta pueden dejar pasar ver cómo se venden pastillas, sobre todo en esas fiestas. Pero también se droga el del banco, y más de un cirujano. Y nadie dice: “Paremos de operar porque parece que algunos consumen”. Que quede claro, tengo tanto dolor como ustedes. Me levanté el sábado tan sorprendido como ustedes. Pero no es lo que pasa en la fiesta, porque en esa fiesta hay un alto porcentaje que la disfruta de otra manera. Como en los conciertos, hay un alto porcentaje que disfrutan lo más cool que pueden y se dejan llevar por sólo lo que te da la música. Ser joven, entre otras cosas, nos desinhibe para hacer cosas que de grandes yo ya no hago. Si bien tiene muchos lugares de análisis, nos sumamos a la tristeza y entendemos la época. A mí me gustaría, en este único comentario, entender que no es la música. No es que la música me pida algo o la puedo disfrutar de otra manera. Y siempre recordar: el dealer no es amigo. No está haciendo algo a favor tuyo. No es la electrónica. No están todos drogados en una fiesta electrónica. No es el rock el que nos llevó en los ’80 y ’90 a consumir lo que consumíamos.

Y tomás distancias. No es lo mismo como pensás a los 19, 20, 21, 22 que a los 30, 40, 50. Y también cuando empezás a tener a tu cuidado lo que engendraste o llevaste para adelante. Tenés otros miedos. A lo mejor lo cuidás como vos no te cuidaste. Son épocas difíciles. Son épocas raras. Pero andá un poco para atrás y pensá si no es muy diferente a cuando eras más chico. Pero no es la música. Pasa por otros lados, eh. Es cierto son épocas distintas, drogas distintas. Más fáciles de hacer. No sabés qué tienen adentro. Y bajo ese riesgo te embocan cualquier cosa. Y no tengas dudas que más de un hijo de puta pone cualquier cosa para que te tragues. A lo mejor estaría bien que vos pienses, si me estás escuchando y sos más chico, ver cómo te comportás, hasta dónde llegás, hasta cuánto te permitís llegar, hasta cuánto te dejás llevar por el otro. Hasta dónde te animás. Pero no es la música, eh. ¿Somos nosotros? Que tengamos un gran día”.

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