Mate: La apasionante y poco conocida historia de esta famosa yerba

La tribu kaingang fue la primera en utilizarla.

Guía de: Argentina

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Fotografía: Ministerio de Cultura de la República Argentina.

Relata Pau Navajas, estudioso del tema y autor de la obra: “Caá Porã. El Espíritu de la yerba mate” (2013), que los antiguos kaingang solían enhebrar las hojas y brotes tiernos de la yerba mate en un cordel que ataban a su cintura, del cual iban consumiendo a lo largo del día.

Cinco mil años de historia

Estudios etnográficos indican que el poblamiento estable de la región mesopotámica que actualmente ocupan Argentina y Uruguay, se produjo hace aproximadamente entre cinco y diez mil años. Fue en forma de sucesivas oleadas que arribaron desde las selvas amazónicas conformadas por diversas tribus que pertenecían mayormente a la nación guaraní, quizás la más numerosa, aunque otras etnias también estaban presentes y habitaron sectores del mismo territorio.

Una de esas “otras tribus” fue la kaingang, que habitó la entonces selva paranaense, desde la actual Santa Catalina hasta el actual Paraguay, y que según Pau Navajas, fueron los primeros en utilizar caá (significa yerba, planta o selva, en forma indistinta), la conocida yerba mate.

Se da generalmente por aceptado que durante la etapa pre colonial, y debido posiblemente al sincretismo cultural, los guaraníes adoptaran la costumbre kaingang de consumir ese producto vegetal. Lo adoptaron y mejoraron en su recolección, procesamiento y consumo. Pau Navajas estima que, unos mil años antes del arribo de los españoles a la región, los guaraníes ya contaban con eficientes procesos de recolección y producción.

Se conoce que los guaraníes masticaban sus hojas y también lo colocaban en una calabaza con agua y sorbían el jugo resultante, usando sus dientes como filtro o por medio de un canuto de caña denominado tacuarí. Los aborígenes afirmaban que consumir esas hojas les daban mayor resistencia. Se considera que la palabra “mate” es de origen guaraní, aunque otros autores afirman que deriva del quechua “mati”, nombre de la pequeña calabacita usada para beber la yerba mate.

Selección_037La incorporación de la bombilla

El primer dato documentado sobre consumo de yerba mate por españoles es un detalle escrito en la herencia del soldado Pedro Montañés. Entre las escasas pertenencias se destaca “un calabazo grande de yerba”. Tal mención es indicio de no solo una costumbre fuertemente adoptada y también del valor que significaba tal posesión. El texto está datado en Asunción, año 1541. Pau Navajas consigna otro dato documentado en 1581, el curioso “descubrimiento” español de que la yerba mate proviene de un árbol y no de un arbusto, tal como creían hasta ese momento.

El rechazo a la costumbre del mate y la prohibición

“Cuando los religiosos llegaban al (Río de la) Plata se escandalizaban, y decían que se fueron de madre estos españoles, y se comportan como bárbaros, tienen muchas mujeres, se emborrachan todos los días, viven en absoluto ocio improductivo, y encima toman esa especie de veneno que comparten con los indios”, narra Navajas. Y añade: “Les parecía escandaloso. Hasta llegó a haber amenaza de excomunión al que tomara mate”. Esa especie de veneno que señalaba el religioso era el mate compartido, seguramente ya con bombilla o tacuarí, otra de las costumbres aborigen adoptada por los españoles.

Durante la época colonial se dio la dualidad de un consumo extendido y masivo del mate como bebida energizante, alimento y también manera de compartir algo entre los rígidos estamentos sociales. Describe Pau Navajas: “En una sociedad fuertemente estratificada, como era la colonial, se encuentra el consumo de mate de manera masiva en toda la sociedad: desde el gobernador hasta el párroco, el esclavo negro, mujeres, niños, adultos, tomaban mate y lo compartían”.

El historiador Daniel Balmaceda señala que, para 1592, el mate ya estaba incorporado a las actividades comunes de los españoles, criollos y guaraníes, que utilizaban para su consumo el mate quechua o porongo (calabaza ahuecada) como recipiente para la yerba.

Ese mismo año, el Gobernador Hernandarias escribió una carta al Rey, donde despotricaba contra este vicio. Explicaba que cebar mate demandaba mucho tiempo, lo que llevaba a que la gente trabajara menos. En 1610 el gobernador Negrón también escribió al Monarca diciendo que en el Río de la Plata había un vicio abominable y sucio, y que por lo tanto había que prohibirlo. De hecho, cuando Hernandarias fue nombrado nuevamente gobernador, prohibió que se tomara mate en el virreinato. De todos modos, siguió circulando en la incipiente sociedad criolla, española e indígena, pero de manera ilegal.

El lenguaje del mate

Daniel Balmaceda, rescata otro aspecto del mate: su lenguaje. “Ofrecer un mate con naranja, por ejemplo, era una forma de decir al invitado que era bienvenido en la casa. El mate con limón significaba cierta distancia, inclusive enemistad. El mate frío era una forma de avisarle a la persona que ya era la hora de que regresara a su casa, y cuando el mate estaba tapado era un aviso para que no volviera nunca más.

Mañana, la segunda parte: Los Jesuitas y su papel en la industrialización del mate. El mate en Chile, y cómo cebar un buen amargo.

Fuentes consultadas:

Un notable y recomendable trabajo de Florencia Coelho, con imágenes de Alex Mueller y producción y textos de: Ivanna Zanella, Maia Bubis Perera y Santiago Nasra, en el marco del Master de Periodismo de La Nación junto a la Universidad Torcuato Di Tella, describe de manera minuciosa y diáfana la historia de la yerba mate, y es una de las fuentes de este trabajo.

https://www.lanacion.com.ar/sociedad/curiosidades-la-historia-desconocida-del-mate-nid2524853

Caá Porã, El espíritu de la yerba mate, de Pau Navajas.

Ministerio de Cultura de la República Argentina – La historia del mate.

Mate Argentino – /historia.

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