Mujeres y hombres que amaron demasiado: La trágica historia de “Chango” Rodríguez

No es sencillo transformar las penurias en poesía.

Guía de: Argentina

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El “Chango” Rodríguez y su pareja Lidia, reja por medio.

Difícil imaginar que una historia de amor provenga de la crónica policial. Es el caso de José Ignacio “Chango” Rodríguez, que purgó una condena por homicidio simple, alumbrando detrás de los barrotes de la celda una hermosa canción que hace mención a su desgracia.

La fiesta que no debió ser

José Ignacio “Chango” Rodríguez tenía 50 años y era muy conocido en el ambiente del folclore. Era uno de esos cantores que a pesar de su fama gustaba participar de fiestas donde era invitado, sabiendo que no tardaría en sacar su guitarra y animar la reunión.

Eso hacía en la noche del 11 de diciembre de 1963, en el cumpleaños de su ahijado, hijo de su cuidador de caballos, Juan Pedro Temístocles “Loro” Álvarez, en el barrio de Alta Córdoba, en la ciudad homónima. El Chango había llegado con su pareja Lidia Haydée Margarita Bay, conocida como “la Gringa”, y dos de sus alumnos de guitarra.

Venían de una reunión previa con amigos, y en el bolsillo de la camisa el compositor aún aportaba los 30 mil pesos que esa mañana había cobrado de la discográfica Philips, como adelanto de su próximo disco “Soy de la Docta”.

De acuerdo con la posterior declaración de Lidia, su marido tocó “A la sombra de mi madre”, una zamba de Juan Carlos Carabajal y Crisóforo Juárez. Pero al momento de dar los créditos olvidó nombrar a Juárez y el reproche surgió entre el público: “Ustedes, los cantantes, siempre se olvidan de los autores”. Rodríguez, que era un “leche hervida” según el modismo de la época, se tomó a golpes con el acusador. El dueño de casa lo expulsó de la fiesta.

Ya en el auto se dio cuenta de que tenía roto el bolsillo donde había estado el dinero, y faltaban los 30 mil pesos, que eran en ese momento una pequeña fortuna. La pareja llevó a los dos alumnos a su casa y regresó a reclamar por el dinero. Para evitar crear más problemas, ingresó Lidia sola a reclamar el dinero. Desde la puerta, el Chango escuchó gritos y entró blandiendo un revólver. Se produjo un forcejeo, se escucharon tres disparos y el “Loro” Álvarez cayó al suelo con una bala en la cabeza.

Al otro día, se entregó en la Comisaría Tercera.

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Juicio y castigo

Rodríguez fue condenado por homicidio simple y abuso de arma en concurso real a la pena de 12 años de reclusión. La causa tuvo tres imputados más, por lesiones leves en riña en contra de Rodríguez, y una condena por defraudación atenuada a Reyna Pérez de Estrada, por haberse quedado con los 30 mil pesos que le faltaban a Rodríguez.

Rodríguez cumplió parte de la condena en la cárcel de Encausados y luego en el Penal San Martín, de Córdoba. Sufrió dos infartos durante ese período y denunció malos tratos, ya que pasaba parte del tiempo en la celda de castigo. Siempre recibiendo la visita de su amada “Gringa”. Allí compuso unos sesenta temas, y entre ellos, “Luna Cautiva”, que narra poéticamente su desgracia.

El 8 de enero de 1965, estando en prisión, el “Chango” se calzó un frac negro con moño haciendo juego y se casó con Lidia. “Marcha nupcial y folklore en una prisión cordobesa”, tituló la revista Así. El 3 de marzo de 1968, el interventor impuesto por el gobierno de facto en Córdoba, firmó el indulto N.º 5030 y Rodríguez salió en libertad hasta su fallecimiento el 7 de octubre de 1975.

 

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