Obispo mormón rompió el secreto de confesión para proteger de abuso sexual a una menor

El religioso tomó la decisión para informar a la madre de una niña de 13 años que su padrastro abusaba de ella. ¿Estás de acuerdo con la decisión del obispo?

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El tribunal de Justicia Penal terminó por avalar a un obispo de la iglesia mormona (Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días) que violó el secreto de confesión para denunciar a un violador. El hombre acusado le había confesado, al religioso, haber abusado de la hija de su pareja. Ante la disyuntiva de respetar los cánones de su religión o proteger la integridad de la niña, tomó la decisión de privilegiar la salud mental y física de la menor al considerar que estaba en serio riesgo de ser víctima de nuevos ataques por parte del sujeto, ya que convivían bajo el mismo techo.

Por lo tanto, el obispo junto a otros integrantes de la Iglesia de Jesucristo de los Últimos Días, concurrieron a la casa de la madre para contarle lo que estaba sucediendo con su hija. Allí, la mujer contenida por los integrantes de su comunidad espiritual, recibió la terrible noticia que su pareja había abusado en por lo menos dos ocasiones de su hija. Dichos que fueron corroborados por el testimonio de la niña. Ante tal situación, la madre concurrió a realizar la denuncia correspondiente en la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, originando una causa penal y librando una orden de detención del acusado que logró fugarse a Paraguay. Sin embargo, allí fue detenido y ahora espera el proceso de extradición.

 

Una defensa estéril

A todo esto, la defensa del imputado pidió la nulidad porque la causa se inició en base a la violación del secreto de confesión por parte del religioso. Siendo, fundamentaba la defensa, que el acusado se había confesado en un marco de intimidad que el religioso no podía romper. Sin embargo, la Cámara del Crimen rechazó el pedido y mantuvo la investigación. En tanto, se conoció que la pareja que concurría habitualmente a los oficios religiosos de la comunidad, que en al menos una oportunidad la mujer había sido agredida física y verbalmente por el acusado.

La fuerza de la ley

“Las particulares circunstancias de este caso, en el que la revelación no sólo importó dar a conocer a la madre de la víctima los dos hechos delictivos pasados sino, principalmente, alertarla acerca de su presumible reiteración en un futuro inmediato, permiten estimar que -al menos en principio- se verificó la ´justa causa´ que contempla la ley, con mayor razón al ponderar que la afectada resultaba ser una menor de edad y que, por su situación de convivencia con el imputado, el riesgo de nuevos ataques a su integridad sexual podía considerarse inminente”, expusieron los camaristas en la fundamentación de su fallo favoreciendo al obispo.

Templo de la congregación.

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