Peronistas convocan a manifestaciones de apoyo a Cristina Fernández: Fuegos artificiales preocuparon a vecinos
- Walter Raymond, ex guía de Argentina
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El peronismo convocó a “defender a Cristina” (de la acusación de corrupción) imaginando una épica multitudinaria en todo el país. Sin embargo, pasados varios días, solo ha logrado convocar a no más de 2 a 3 mil personas en el momento más intenso frente al domicilio de la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner, en el exclusivo barrio de Recoleta de Buenos Aires. ¿Qué pasó?
La revolución de la otra esquina
Luego de la solicitud de condena a doce años de prisión por encabezar una asociación ilícita con la finalidad de beneficiarse con el dinero de la obra pública, y en lugar de ejercer su defensa ante el Tribunal, se organizó un operativo clamor en todo el país para evitar la posible condena de Cristina (si se nos permite la familiaridad con qué propios y extraños identifican a la vicepresidente).
Los sueños de hegemonía política en Argentina están devaluados, tanto como su moneda. Pareciera que las principales fuerzas políticas se limitaran a permanecer por más tiempo en la esquina de las calles Juncal y Uruguay, en Recoleta.
Se ha calificado, quizás con algo de exageración, que el domicilio de Cristina Fernández de Kirchner, es un santuario. Así se expresó Andrés Larroque, Ministro de Desarrollo de la provincia de Buenos Aires. Mientras, en la vereda de enfrente, el Jefe de gobierno de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, de signo opositor, se debate entre proteger su carrera política o desalojar a los revoltosos.
“Sordos ruidos, oír se dejan”
El Himno de San Lorenzo, marcha patriótica argentina que evoca la Batalla de San Lorenzo, primera victoria de las huestes independentistas, dice en sus estrofas iniciales; “Febo asoma, ya sus rayos iluminan el histórico convento. Tras los muros, sordos ruidos, oír se dejan de corceles y de acero”. Salvando la sideral distancia entre un hecho y otro, todo estaba listo para el enfrentamiento en la esquina de Juncal y Uruguay.
Sin embargo, algo no habría funcionado como era esperado. La convocatoria para concentrarse en las plazas de todo el país pasó inadvertida. En Buenos Aires, durante las primeras horas solo se presentaron entre doscientas y trescientas personas frente al domicilio de Cristina. Más tarde, connotados líderes de parcialidades del fútbol “movilizaron” grupos de personas muy dispuestas y “aguerridas”, logrando reunir entre dos y tres mil personas.
La permanencia durante horas de estos aguerridos muchachos y señoras hizo que la tradicional liturgia marginal floreciera en la coqueta y exclusiva esquina de Recoleta. Fogones donde se elevaban humos espesos de chorizos asados que saturaron los balcones y narinas de los habitantes del barrio, habitualmente discretos y recoletos. Personas en actitudes reñidas con las buenas costumbres, cánticos y gritos estentóreos con un resonar de tambores de fondo, ocuparon dos o tres cuadras. Así durante todo el día y la noche. El gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo (opositor al gobierno) dijo a La Nación: “La mayoría son empleados estatales haciendo una parodia del 17 de Octubre”.
Pirotecnia pasando muy cerca de los balcones de los vecinos, tal como evidencia este registro:
Si estás imágenes no te indignan entonces no tenes nada en el alma.
— La Lupe ® (@guadaneme) August 28, 2022
Esto es ahora. Luego del discurso.
Da miedo pic.twitter.com/WKsLByeroO
Hubo algunas escaramuzas, es cierto. La Policía instaló vallados para permitir que los vecinos, comercios y tránsito volvieran en parte a su normalidad. Del otro lado, las derribaron y hubo gases lacrimógenos, corridas y camiones hidrantes, pero no pasó a mayores. Las víctimas hospitalizadas fueron solo policías, como casi siempre sucede.

Los jóvenes de la imagen afirman que ofrecen su vida por su líder, pero no se quitan el barbijo. Prioridades.
Cuando se pone todo gris
“Cuando se pone todo gris, del cielo comienza a caer, una llovizna de oro azul, la gente comienza a correr”, nos canta el mítico cantante uruguayo Rubén “Negro” Rada. Algo así ocurrió, porque el desalojo de la vía pública, que no pudo concretar la fuerza policial, lo efectuó la lluvia. Los “pibes para la liberación” que cantan loas a “Cristina corazón” prefirieron ponerse a cubierto. Los vecinos creyeron que todo había pasado y se fueron a dormir, pero no.
Al día siguiente salió el sol. Contraviniendo lo acordado entre la Seguridad de Buenos Aires y el Partido Peronista, comenzaron a llegar buses rentados con personas (se comenta que también rentadas) que se instalaban en las inmediaciones. El jefe de Seguridad de Buenos Aires, Marcelo D`Alessandro, afirmó que “no me va a temblar el pulso para usar la fuerza pública y recuperar la paz social” (la frase integra el manual de lo que NO debe decir un jefe de Seguridad, porque todos lo estarán mirando si lo hace o no, y los manifestantes le van a provocar).
“No quiero redoblantes, no quiero cortes de calles, no quiero fuegos artificiales y ese fue el compromiso que asumieron ellos. Lo cumplieron hasta ayer, a las 19, cuando llegaron 350 militantes de Ituzaingó y cortaron la calle”, afirmó D`Alessandro. ¿Qué ocurrió después? Volvieron. Así estamos.
¿Seremos un 50% más pobres a partir del jueves?
En tanto, en el mundo real, el flamante vicejefe de Economía, Gabriel Rubinstein, habría dejado trascender que procederá a devaluar 50% la moneda argentina, sumado a fuertes alzas de las tarifas de servicios públicos, para el próximo jueves 1° de septiembre. Preguntado en entrevista sobre esta posibilidad, respondió anoche 29 de agosto: “no tiene por qué ser el jueves”.
“¿Y ahora, quién podrá defendernos?”, frase del personaje El Chapulín Colorado, del mexicano Gómez Bolaños.
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