Policía vive tenso momento con un párroco al intentar interrumpir la misa por violar las restricciones de la Pandemia

El hecho ocurrió durante el fin de semana.

Guía de: Argentina

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Captura de pantalla.

La Policía de la provincia de Buenos Aires intentó disolver una misa en el marco de las restricciones dispuestas por el Poder Ejecutivo. Sin embargo, la firme actitud del Padre Robles -conocido localmente como Padre Tito- logró que la celebración se llevara a cabo.

Problemas de interpretación

El pasado sábado, 1º de mayo, el Padre Guillermo Robles celebraba una misa al aire libre con motivo de celebrarse la Comunión de alumnos de colegios religiosos de la zona. Tal celebración había quedado pendiente desde el año pasado debido a las severas restricciones que regían en aquel entonces.

Para tal acontecimiento se reunieron unas 120 personas entre padres y alumnos en el predio de los Scouts de la localidad bonaerense de Adrogué. Fue cuando en determinado momento se hicieron presentes dos agentes de la Policía bonaerense con la finalidad de conminar a los presentes a disolver la reunión. Adujeron que de acuerdo a las últimas disposiciones emanadas de la Gobernación de Buenos Aires no estaba permitido reuniones de más de 10 personas.

El párroco con suave firmeza se negó a acatar la orden. Alegó ante los uniformados que “La ley que sacó Kicillof (Axel, gobernador de la provincia de Buenos Aires) se refiere al 30% del lugar donde uno se puede reunir. Acá entran 400 personas y no llegamos a 120“, tal como puede observarse en el video que ilustra la nota.

En ese video se observa el arribo de los uniformados, que a instancias de Robles subieron al improvisado palco, para informar que debían disolver la reunión. Recibieron la reprobación de los presentes quienes entre acotados silbidos y contenidas voces de enfado se escuchó a una mujer espetar a los policías: “¡No tienen vergüenza!”

Ante la negativa fundamentada en la interpretación de la ley por el párroco, los agentes expresaron que cumplían órdenes de la superioridad y que el presidente (por Alberto Fernández) había dicho que “ni bautismos ni comuniones” estaban permitidos, recibiendo de inmediato nuevas muestras de desaprobación. El párroco Robles con suavidad alegó que el presidente no había dicho tal cosa. De todos modos la ceremonia continuó hasta su finalización

 

Una disputa legal

El Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) (Decreto 287/2021) que firmó el presidente Alberto Fernández, en el artículo 16 se menciona que “todo tipo de eventos culturales, sociales, recreativos y religiosos en lugares cerrados que impliquen concurrencia de personas” quedan suspendidos, “salvo que funcionen al aire libre”.

Desde la gobernación afirmaron que para este tipo de encuentros rige el mismo límite que para las reuniones sociales, con un máximo de 10 personas. Algo que intentó explicar el policía que tomó la palabra.

Lo curioso es que  el citado DNU señala la reducción del aforo en lugares cerrados o privados al 30% de su capacidad, algo que alegaba el cura Robles. Lo cierto es que la sucesión de decretos, leyes y disposiciones referidas a la pandemia se han transformado en una maraña difícil de interpretar.

Haya paz

Más tarde, el cura Robles puso paños fríos a la situación: “Estos chicos tenía que tomar la Comunión el año pasado. Ahora no podía quitarles la ilusión. Tenía que garantizarles su salud espiritual”.  Al día siguiente, domingo, y dada la repercusión que tuvo en redes sociales, Robles aclaró: “Yo no dudo de la buena intención de los policías, fueron muy corteses y de hecho la celebración se terminó, pero a veces me parece que los que mandan no tienen muy en claro. Me bajé la normativa de Internet, no es que inventé la normativa. El predio es privado, es de la Parroquia, no es un lugar público”.

En una entrevista radial expresó: “No sé si había 120 personas, pero traté de explicar que había capacidad para eso. Empecé la misa y no estoy contando cuánta gente hay”. Añadiendo luego:  “Los papás me preguntaron si podían tomar la Comunión en el campito de la Parroquia y les dije que sí. Yo tengo que velar por la salud espiritual de ellos porque les van quitando todo, si también le van a quitar el apoyo espiritual…”.

“Los chicos lamentablemente están en su casa encerrados con el Zoom. Por eso se escuchan permanentemente situaciones de estrés, de angustia por parte de ellos, aseveró.

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Imagen de una de las ferias que se realizan cada fin de semana en la provincia de Buenos Aires. En esta oportunidad, el 1º de mayo.

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