Primeros días de Macri: peligros y medidas muy arriesgadas para avanzar

Las medidas de gobierno del presidente Macri recuerdan aquel mito de los "cinco días de oscuridad" de Rudolph Giuliani.

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El Presidente Mauricio Macri explicando una de sus medidas. Foto La Nación.

Han transcurrido sólo 20 días desde comienzo del gobierno de Mauricio Macri, sin embargo, existe la sensación de que han transcurrido años. El motivo de tal percepción es la estrategia que viene llevando a cabo la nueva administración de avanzar en todas las áreas de gobierno, con acuerdos opositores o mediante decretos de necesidad y urgencia (DNU). Es así que con errores, y algunos fracasos, el ímpetu gubernamental no se detiene y realiza los cambios necesarios en todas las estructuras del país. Una especie de remedo de los “cinco días de oscuridad” de Rudolph Giuliani.

Cinco días de oscuridad

El ex alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, es recordado por su “tolerancia cero” que frenó de manera radical el delito que asolaba en 1994 a la gran manzana. Se cuenta, aunque nunca hubo confirmación oficial de ello, pero sí muchos indicios de su posible veracidad, que Giuliani convocó a las principales organizaciones, sindicatos y cámaras empresariales para expresarles algo así como: “Yo acepto el cargo de Alcalde si ustedes aceptan lo que tengo en vista. Tengo que enviarles un mensaje a los delincuentes y sus aliados que sea claro y contundente… los que salen a delinquir la tienen que pagar a toda costa”… “Las primeras 100 medidas que voy a imponer no son legales, no son éticas… pero son necesarias para avisarles a los criminales que se terminó la clemencia. Después de esas 100 medidas no legales, nunca más me aparto de la ley”. Los avances logrados, aunque disparejos, en las distintas áreas de gobierno podrían estar indicando una estrategia similar. Llegar a la apertura de Sesiones Ordinarias del Congreso de la Nación, teniendo bien sujetas las riendas del poder. Una manera de negociar desde una posición de fuerza.

Funcionarios gubernamentales explicando en conferencia de prensa una de las medidas de gobierno. Foto La Nación.

La feroz interna del peronismo

En frente, se desarrolla otra de las brutales internas del heterogéneo conglomerado que se cobija bajo el paraguas de “peronismo”. Es conocido que el peronismo es una maquinaria de poder, muy aceitada para obtenerlo, ejercerlo y no abandonarlo, el resto es sólo actuación para el público. Las impactantes derrotas sufridas en la provincia de Buenos Aires y en el país, han generado en ese conglomerado una conmoción interna que recién se dilucidará en dos años, cuando se lleven a cabo las elecciones de medio término.

En tanto, los diferentes sectores tratan de organizarse y comandar al resto. Tres grandes actores encarnan esta lucha; el kirchnerismo acérrimo, el peronismo clásico representado por los gobernadores y las fuerzas renovadoras bajo la conducción del ex candidato Sergio Massa. El kirchnerismo, principal responsable de la derrota peronista, se niega a aceptar su responsabilidad y trata de erigirse en comandante de una “resistencia” feroz a un gobierno constitucional. Al parecer, esa fuerza minoritaria dentro del peronismo, tendrían dos grandes objetivos; el primero sería generar una situación de conflictividad social para negociar luego la “pacificación” aliviando la comprometida situación judicial de sus líderes, entre ellos la ex Presidenta Cristina Fernández y su familia. El otro objetivo, más inquietante aún, sería desestabilizar al nuevo gobierno hasta lograr su renuncia y regresar al poder.

El fin de la inocencia y un verano caliente

Todo gobierno que recién asume dispone habitualmente de un período de gracia de tres o seis meses. A Mauricio Macri le duró apenas cuatro días. La situación de casi desvalijamiento del Estado que encontró el nuevo gobierno se le sumaban día a día funcionarios políticos negándose a renunciar, reiterados intentos de instalar un estado deliberativo y de repudio en la sociedad ante las medidas del gobierno, cualquiera que estas sean. Ante esta situación cobra validez la hipótesis de “los cinco días de oscuridad”. No ceder ni un ápice a esas presiones y avanzar dentro de la ley, pero algunas veces al filo, con los cambios económicos e institucionales necesarios. El Presidente y su equipo de gobierno tienen la ventaja de contar con el beneplácito de una parte importante de la sociedad. Ante este panorama, es válido esperar un “verano caliente” en Argentina, por lo menos hasta marzo 2016.

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