Prostitución en Buenos Aires: Una mirada descarnada a cómo opera el turismo sexual

Un cuidado informe sobre el auge del turismo sexual y prostitución VIP en la capital de Argentina.

Guía de: Argentina

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Foto: El Observador. Uruguay.

Turistas que eligen en catálogos, acuerdan condiciones y realizan el depósito correspondiente. Mujeres que eligen esa manera para ganarse la vida. Alrededor de ellos, un mundo de aprovechadores que lucra con ambos. Es el mundo del turismo sexual en Buenos Aires. A los hombres que llegan a la ciudad con esa finalidad se les conoce como “mongers”, en general forman parte de clubes o grupos de afinidad donde se intercambian experiencias, sugerencias y prevenciones.

Monger, una manera de mirar

El término monger, es una palabra en inglés que alude a cualquier individuo al que le gusta cometer o promocionar actos socialmente prohibidos. También identifica a los turistas sexuales. Ese mundo que siempre goza de muy buena salud cualquiera sea la situación del país y la época del año, está en cada esquina y vereda de los barrios céntricos de Buenos Aires. El reciente documental titulado justamente Monger, lo retrata a través de tres personas: un proxeneta de hablar grandilocuente y desagradable que se define a sí mismo como guía sexual, un británico que se enamoró de la prostituta ocasional y un norteamericano que vino a la Argentina para lograr los 15 encuentros sexuales que le faltaban para alcanzar los 400.

El documental no pretende rescatar a las jovencitas que ejercen tal labor y mucho menos aportar una mirada moral sobre el tema, simplemente muestra lo que está a la vista de todos y que nadie ve (o no quiere ver). Quizás en esa postura es que reside su originalidad. Ha sido dirigido por Jeff Zorrilla, y presentado en el reciente Festival de Mar del Plata.

Tiene cierta similitud con otro documental: “Paraíso: Amor, del austríaco Ulrich Seidl -una descarnada ficción que mostraba a un grupo de alemanas en busca de sexo, pero en Kenia-, Monger muestra al ser humano tratando a otros seres humanos como mercancía y, una vez más, a países subdesarrollados expoliados, también en este terreno, por los desarrollados. En foros virtuales, estos hombres intercambian información sobre la situación económica de los posibles destinos: cuanto peor sea, mayores sus posibilidades de conseguir carne de primera calidad a precio vil. Es inevitable preguntarse cuál es la diferencia entre su comportamiento y el de los especuladores financieros”, reseña el crítico de cine Gaspar Zimerman, de Clarín.

Qué piensan las mujeres sobre el tema

De acuerdo a las opiniones recogidas por diversos medios de comunicación, están divididas. Por un lado, están aquellas que consideran a la prostitución como un trabajo y como tal exigen una legislación laboral que las ampare. Las activistas feministas, por su parte, sostienen que la prostitución reproduce y amplifica relaciones de poder desigual aún cuando la mujer lo haga de propia voluntad. Las Escorts, o acompañantes VIP, representan una cierta élite dentro de la actividad. Son mujeres de clase media o de vida acomodada que ejercen la prostitución, no por necesidad ni obligación, sino por el propio placer y voluntad.

Es muy raro ver Escorts en la calle, ya que ellas frecuentan los salones más distinguidos de Buenos Aires. A esa selecta tribu urbana debe sumarse también a algunas de las jóvenes universitarias que se prostituyen para obtener financiamiento a sus carreras, una mejor situación económica o por el placer de hacerlo. En todos los casos sus tarifas y caprichos son prohibitivos para la mayoría de los transeúntes habituales de la ciudad. Mujeres que acceden a prestar algo de atención a partir de tres cifras en dólares.

Prostitucion vip

Por amor al arte

Hace pocos meses fue detenido y encarcelado un representante de modelos argentino (junto a varias personas) que tenía pedido de captura internacional de la Justicia uruguaya por presunta explotación sexual de menores de edad en el marco de una causa conocida como “Prostitución VIP”. De acuerdo a la denuncia, uno de los hombres se encargaba de reclutar mujeres a través de Internet y de avisos clasificados con la promesa de convertirlas en modelos de primer nivel, mientras que otro se encargaba de presentárselas a empresarios de alto poder adquisitivo.

Según la investigación, el representante de modelos detenido era quien entregaba a las chicas a personas dispuestas a pagar entre 1.500 y 3.000 dólares. Las chicas cobraran el 10% del total. La denuncia fue presentada por dos jovencitas que se sintieron ultrajadas y engañadas, aseguraron que eran obligadas a participar en “verdaderas orgías” en galpones del barrio porteño de Palermo y que, previamente, el representante las hacía quedarse en ropa interior para “examinar” si les servían para llevarlas a esas fiestas sexuales. El resto de la nutrida agenda de modelos del representante (cifra estimada en un centenar) no dijo nada. Apenas algunas de ellas, las más notorias, mostraron consternación e intentaron despegarse de tales hechos.

De todas maneras, las chicas denunciantes integraban el grupo de “aspirantes” con muy baja remuneración.  En un reportaje a un conocido personaje de la noche de Buenos Aires, el sujeto explica que ir con una señorita VIP a Miami requiere entre 20 y 30 mil dólares, más gastos. En cambio, para ir a un hotel cinco estrellas de Punta del Este, Uruguay, con una mujer muy atractiva, se debe erogar una suma cercana a los 15 mil dólares más gastos. Tales viajes tienen una duración de entre dos y cinco días. Agregó el hombre, que el 70% de las señoritas mediáticas que aparecen en televisión y revistas y que carecen de profesión o estudios conocidos, aprovechan la exposición pública para incrementar sus tarifas.

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