San La Muerte: Conozca la oscura historia de este popular culto argentino

Este "santo" está rodeado de misterios y prácticas terroríficas. Conozca su historia y detalles inquietantes.

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“San La Muerte”, junto al “Gauchito Gil”, son los más destacados exponentes en la constelación de santos o divinidades paganas creados por la cultura popular argentina. No es casual que las dos devociones tengan por centro el litoral fluvial argentino, más precisamente la provincia de Corrientes, quizás la región donde más se profesa el catolicismo, pero que al mismo tiempo es cuna de mitos, leyendas y creencias populares.

“San La Muerte”: El santo bueno y el santo malo

A “San La Muerte” se le suele relacionar con la violencia, la maldad y el delito, por ser utilizado como santo protector de los delincuentes y para promover males a personas o grupos. Al mismo tiempo la gente humilde le pide por salud, trabajo y bienestar familiar. Todo indica que pareciera conceder favores a ambos grupos.

El mito popular señala que en el siglo XVIII, en tierras guaraníes (hoy la región comprendida por Paraguay, el norte litoral fluvial argentino y el sur de Brasil) un monje jesuita desoyó órdenes de sus superiores para atender a indígenas y humildes mediante prácticas y medicinas no autorizadas. Descubierto, fue acusado de brujería y encerrado en una celda junto a pacientes leprosos a los que no se les suministraba agua y comida para acelerar su muerte al no existir cura en esa época. Se afirma que las veces que los carceleros fueron a verle el monje permanecía en la celda de pie, apoyado en un largo bastón tal como lo habían dejado.

Paso el tiempo y se olvidaron de él. Nadie iba a esa celda hasta que mucho después decidieron abrirla. Se encontraron con el monje aún de pie, apoyado en su báculo y hecho ya un esqueleto. Se dice que aquel despojo alzó lentamente una mano para señalar a sus acusadores quienes pocos días después murieron por enfermedades misteriosas.

Captura de pantalla de 2021-07-18 22-51-10Los autores Rafael Jijena y Luis Alposta, en el número 140 de la Revista de Folclore publicada en 1992, detallan que si bien el mito de la Muerte como personaje folclórico existe en muchos países, en Argentina tiene la particularidad de ser un “payé”, suerte de amuleto con supuestos poderes mágicos que protegen al portador.

La imagen icónica (y el amuleto) de “San La Muerte” es una reminiscencia de aquel esqueleto de pie en la celda, vestido con hábito jesuita y portando un largo báculo luego transformado en guadaña. También es representado sentado, con los codos apoyados en las rodillas y la cabeza entre las manos.

El payé y las malas artes

“San La Muerte” es conocido y venerado en las provincias argentinas de Corrientes, Misiones, Chaco y Formosa, el territorio de Paraguay y sur del Brasil. El “payé”, amuleto que se lleva consigo, es una pequeña talla de entre uno y dos centímetros de alto. El material empleado para confeccionarlo es madera de quebracho, palo santo o de ruda. También los hay de bronce, pero para que tenga efectividad debe ser extraído de campana de iglesia. Se han relacionado algunos robos de objetos sacros a iglesias con esta práctica.

El punto de contacto del santo con lo marginal está en que el “payé” debe ser ineludiblemente confeccionado por un recluso “payesero” (hacedor de payés), una especie de artesano – curandero – brujo que se haya ganado el respeto de todos. En general suelen ser sus propios compañeros de reclusión o delincuentes en actividad quienes solicitan los santos, especialmente los de plomo o hueso que tienen una tétrica historia.

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Captura de pantalla de la serie “San La Muerte”.

La mitología popular asigna al “payé” hecho de plomo de bala que haya matado a alguien, el poder de eximir a su portador de morir.  A tal punto llega la creencia que se han mencionado casos de delincuentes muy heridos que pedían con desesperación que les quitaran “el santo”, para de esa manera poder morir en paz.  El etnólogo Juan Bautista Ambrosetti en su recopilación “Supersticiones y leyendas” de 1917, destacó al “payé” como algo infalible y “excelente contra la bala y el cuchillo”. Agregó en su estudio que cuando fallaba dicha protección era porque el portador había cometido una falta moral. Algo muy similar al “corpo fechado“, mito muy extendido entre la delincuencia brasileña.

El “payé” más importante y poderoso es aquel confeccionado a partir de huesos humanos (debe ser una falange de niño muerto después del bautismo), porque tendría la propiedad de evitar las balas y puñaladas, pero además de procurar suerte en el amor, en la salud y en la vida. Este debe ser tallado en la noche de Viernes Santo y luego, el dueño, debe hacerlo “bendecir” en iglesia. Como los sacerdotes no acceden a esto se valen de trucos como el de poner subrepticiamente el “payé” bajo el mantel del altar para que durante la bendición quede incluido.

Una característica singular de estos “payé” es que su dueño lo puede llevar incrustado bajo la piel. Mediante una pequeña incisión hecha por un curandero o brujo, se aseguran de no perderlo o que le sea quitado, ya que también perderían la cobertura mágica. De todos modos la mayoría suele llevarlo colgando del cuello dentro de una bolsita.

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Captura de la serie “San La Muerte”.

Un culto privado y también un poco público

Es habitual que cada 15 de agosto se celebre el día del santo aunque no hay una fecha fija.  Puede ser el 15, pero también el 13 o el 20 de ese mes, ocurre que no estaría definido en cuál de esos tres días de agosto el monje señaló con su mano huesuda a sus carceleros. Existen muchos altares en recordación del santo, pero una sola construcción que los seguidores llaman santuario de “San La Muerte”. Está en la población de Solari, Corrientes.  Los precarios altares que se construyen a la vera de rutas, en baldíos o esquinas lucen repletos de flores, velas, botellas de bebidas alcohólicas, cigarrillos y camisetas de fútbol así como vestidos de novia y distintas ofrendas y pedidos de los seguidores.

Un detalle interesante es que la mayoría de los seguidores de “San La Muerte” no comentan su condición o muestran su “payé”. Es una creencia muy personal e íntima que suele convivir con otras creencias o cultos. La Iglesia Católica tiene una actitud ambigua ante el culto que no acepta pero tampoco condena. Es que prácticamente la gran mayoría de los seguidores del “payé” son fieles católicos y muy devotos.

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Captura del documental “Santito”.

En uno de los Cuadernos del Instituto Nacional de Antropología, José Miranda, publicó una invocación que recopilara de los creyentes titulada “Al Señor de la Buena Muerte”.  De todos modos existen tantas invocaciones como solicitudes se le hacen al santo pagano haciendo que la letra cambie según la oportunidad.

San La Muerte, espíritu esquelético/ Poderosísimo y fuerte por demás/ Como de un Sansón es tu majestad/ Indispensable en el momento de peligro/ Yo te invoco seguro de tu bondad. / Para aquel que en el amor me engaña / Pido que le hagas volver a mí / Y si desoye tu orden extraña / Buen espíritu de la Buena Muerte / Hazle sentir el poder de tu guadaña. / En el juego y en los negocios defiéndeme / Mi abogado te nombro como el mejor / Ya todo aquel que contra mí se viene / Por siempre jamás hagas perdedor. / Oh San la Muerte, mi ángel protector. / Amén.

 La Universidad Nacional del Nordeste publicó en 2019 una interesante investigación documental sobre el culto que permitirá a los lectores obtener mayor información sobre el respetado y temido “San La Muerte”.

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