Uruguay deportó a un argentino por organizar fiesta clandestina en Punta del Este

La fiesta reunió alrededor de 600 personas.

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“Me acaban de avisar que hay una confirmación de deportarlo”, expresó la madre de Adriano Sessa, al salir de la Jefatura de Maldonado (Punta del Este).

Tanto la ex vedette argentina Mónica Gonzaga, como su hijo Adriano Sessa, fueron citados este lunes por la Policía del famoso balneario uruguayo luego que las fuerzas de seguridad debieran intervenir el pasado sábado para dispersar a casi 600 personas que se habían congregado en su propiedad del balneario Portezuelo.

Tras recibir varias denuncias de vecinos, la Policía constató que  en la madrugada del sábado se estaba realizando una fiesta clandestina con una concurrencia de 560 personas. Debe señalarse que debido a la pandemia actualmente en curso el gobierno uruguayo solo autorizó a congregarse a grupos de hasta 10 personas.

Informado de la situación el ministro del Interior, Jorge Larrañaga, decidió cancelar la residencia temporaria de Adriano Sessa y expulsarlo del territorio uruguayo. La decisión estuvo basada en que Adriano Sessa “violó normas que prohíben expresamente las aglomeraciones en función de la emergencia sanitaria declarada por el Poder Ejecutivo“.

Selección_253“Merezco ser condenado”

Consultado por el diario El Observador, de Uruguay, el joven Sessa reconoció: “Merezco ser condenado y me la voy a bancar toda como un caballero. Si me tengo que ir del país, me iré y pediré perdón a todos los uruguayos“.

Posteriormente explicó al noticiero Telemundo el descontrol que originó su expulsión del territorio uruguayo. En la noche del viernes -afirmó- iba a festejar el cumpleaños de uno de sus amigos en su casa, e invitaron a un grupo de mujeres, por lo que en total calcularon que serían unas 20 personas. “Se empezó a viralizar, compartieron la ubicación de mi casa”.

Adujo en su descargo que al descontrolarse la situación empezó a “echar a la gente”, mientras que su madre le pedía a los amigos que llamaran a la policía. Evidentemente no habrían logrado su objetivo.

El joven también se expresó en el programa Intratables de América TV y dijo que asumirá las consecuencias. “Es un tema complicado el momento en el que estamos, hay demasiados puntos de vista y lo fundamental es que los que tienen razón son los que (dicen que) hay que cuarentenarse, no promover el contagio. Todos los jóvenes lo sabemos, todos sabemos que es una situación incontrolable y va más allá de nosotros, pero lo que sentimos es que día a día perdemos parte de los mejores momentos de nuestra vida, y se pierde un poco la cabeza”, comentó.

“Fue una fiesta de amigos”

La señora Mónica Gonzaga ensayó una protesta por la medida cuando fue consultada por el diario Perfil, de Argentina: “No hubo 500 personas, no se cobró entradas, cayó gente ávida de fiesta y terminó con la Policía llamada por un amigo”, resumió. Tal aclaración se debió a que circuló en redes sociales que la convocatoria era abierta al público en general y que se cobraba una entrada al festejo.  De inmediato corroboró la versión aportada por su hijo: “El encuentro, que pretendía ser de pocos invitados, se volatizó y empezó a caer gente. Pedimos que se fueran y se llamó a la Policía”.

Las autoridades uruguayas, que enfrentan un crecimiento exponencial de casos en el territorio, consideraron que el comportamiento del organizador de la fiesta clandestina “desnaturaliza el beneficio de residencia otorgado por las autoridades nacionales y lo haría pasible de expulsión” por incumplir la ley 19.932.

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Panorámica del balneario Portezuelo, Punta del Este, Uruguay.

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