Tragedia en Juan Fernández, ¿tiene un sentido?

No es fácil escribir de un hecho doloroso. Pero la astrología –como otras disciplinas- tiene como misión ayudarnos a entender nuestros procesos y encontrarles un sentido.

Me piden que haga una nota sobre la tragedia que vivimos los chilenos con lo del accidente aéreo en el archipiélago Juan Fernández. Me da más pudor que ganas, pero entiendo que está dentro del trabajo de los medios la necesidad de difundir y conocer más del tema.

Ya no es momento de predecir, sino de aceptar y comprender el sentido de este tristísimo hecho. El sentido espiritual, claro. Porque esto no le pasa a 21 familias, le pasa a un país entero, tiene que ver con el colectivo, no con un grupo alejado de personas.

Para entender esto creo que la astrología puede aportar algunas respuestas al significado de este dolor que atraviesa Chile -como si nuestro país no supiera ya de dolores, ¿no? Pero la propia carta natal chilena, del 18 de septiembre de 1810, marca aspectos con los sufrimientos cíclicos que vive nuestra tierra montañosa.

Cuando supe la noticia –y luego de superar la parálisis y conmoción iniciales- miré la carta de despegue del avión y sí, hay algunas respuestas.

Equipo Guioteca

Carta del despegue del avión a las 12.52 pm (la hora local fue 13.52 pm, pero corresponde al horario de verano adelantado este 2011)

Con Venus conjunción Sol en Virgo, en la casa 10, esta era una misión, así lo sentían todos, desde el amor (Venus) para hacer un trabajo con la tierra, práctico (Virgo), en un afán de servicio sanador. Al mismo tiempo, las mujeres son muy importantes en este vuelo, pues son ellas las que unieron, son muy protagonistas y van muy pares en la misión: Venus unida al Sol, mujeres colaboran a la par con hombres líderes, tienen el mismo protagonismo.

En el mismo tono la Luna nueva en oposición a Júpiter marca la necesidad de ayudar, de entregar algo trascendente, con un toque de “fanatismo” por el tema. El ánimo del grupo aparece muy fraterno con esta Luna en Casa 11, la de los amigos y proyectos en red o de interés superior; está conectada a este Júpiter en la casa 5, del entretenimiento y espectáculos.

Pero al estar opuesta desde Escorpión (agua, transformación) a Júpiter (fuego, optimismo) marca alguna dificultad en el viaje de esta misión, pues, por otro lado, este aspecto también se relaciona con poca previsión de detalles o de temas ocultos. Mucha convicción y ganas de hacer cambios y aportar, mucha generosidad, pero poca conciencia de si incluso a nivel físico, de cansancio, por ejemplo, es posible dar tanto. Confianza excesiva en la misión y poca mirada a los pormenores para lograrla.

Lo más difícil

La astrología es simbólica, es arquetípica, ya no es exclusivamente predictiva como en épocas antiguas. Es una herramienta para mirar posibles caminos, interpretaciones, ayuda, auto-conocimiento y respuestas.

Considero que esta no es una carta particularmente fatídica, pero sí tiene aspectos difíciles. Plutón, el planeta regenerador que rige los cambios drásticos (incluida la muerte) está en el ascendente. Por tanto, este viaje era sí o sí una empresa transformadora para muchos, al tiempo que un cambio radical marcaba el ambiente.

Ese Plutón está en cuadratura a Urano en Aries. Ya lo dijimos antes, Urano es un factor sorpresa, rige los viajes aéreos y la posición en Aries marca posibilidad de accidentes. Aries es rápido y agresivo, Urano es sorpresivo, errático, eléctrico. Todo esto está unido a Plutón: un accidente inesperado que provoca un poderoso cambio en la conciencia. Es importante recordar, más allá de este accidente, que Urano en Aries nos acompañará -a la humanidad- por largo rato y es un llamado a cambiar nuestras prioridades.

Hay dos casas astrológicas importantes a observar: la octava, regente de la muerte y posibilidad de hacer cambios profundos en la vida, y la cuarta, para mirar hacia dónde va este doloroso accidente, o en qué termina.  La Casa 8 cae en Leo, su regente el Sol está en la Casa 10 como señalamos antes. Había aquí una misión que aporta un gran cambio se diera o no el accidente.

¿Tiene un sentido esta tragedia?

Desde el simbolismo, este hecho viene a significar una muerte (cambio profundo) no sólo para las 21 víctimas directas, sino para el colectivo. El Sol desde la casa 10 haciendo un trino a Júpiter en la Casa 5, marca un aspecto positivo producto de esta tragedia. Se da como resultado una renovación de nuestras creencias (o filosofías y formas) sobre la misión en la vida y también sobre la industria del entretenimiento, pues claramente el dolor más emblemático es la desaparición del animador Felipe Camiroaga.

Por otro lado, podemos mirar el Nodo norte, indicador de la tarea espiritual, lo que debemos desarrollar. Se encuentra en Sagitario en la casa 12, por lo tanto hay aquí un trabajo trascendente. La Casa 12 es la casa del retiro, la reflexión, el contacto con lo superior de cada uno y con lo profundo a nivel colectivo, como la compasión, el sentido de la vida y el reconocimiento de la energía que nos une como humanidad; es emocional y arroja información del inconsciente.

Ese Nodo indica que al principio como colectivo no entendemos la oportunidad de este hecho, no entendemos la señal, nos invade la pena y el desconcierto, pero que una vez que logramos asimilarlo comenzamos a sacar su fuerza y tomar plena conciencia de éste. Es decir, el terrible accidente tiene una misión para Chile: vincularnos con el dolor de todos, con la compasión y retomar la conexión espiritual (no religiosa, sino trascendente) de manera de valorar más la entrega hacia los demás, las satisfacciones personales antes que las materiales o externas.

Para cerrar, la Casa 4, está en Piscis, otro signo trascendente y regente de los océanos. Esto termina en agua –de manera literal, simbólica y catastrófica a la vez-, en el mar de Juan Fernández. Esta Casa simboliza además el alma y sentimiento de la nación, que gracias al encuentro trágico marcado por Plutón y Urano en Aries, se conecta con una profunda empatía, se llena de emoción y es capaz de fundirse con el dolor de las familias y todos los afectados más cercanos. Desde Piscis todos somos capaces de sintonizar con el sufrimiento para convertirlo en algo propio. Neptuno, su regente está en la Casa 3, en Acuario en conjunción a Quirón un aspecto herido y sanador a la vez, por tanto podemos curar heridas a partir de esto y, al mismo tiempo, comunicarnos –personal y colectivamente- de una forma más sana desde ahora, pues esta es la casa de los medios de comunicación.

A mitad de la Casa 4 también aparece Urano en Aries, lo cual concluye que aquí pueden darse sorpresas en el término de este doloroso accidente. Pueden aparecer revelaciones y más hechos que nos asombren.

Como sea, lo más importante es entender el sentido de este nuevo dolor en Chile. Parece que hace falta cada día más conectarse con el corazón y con la conciencia de que estamos unidos y somos todos iguales (el dolor y la alegría nos tocan de la misma forma), pues de lo contrario el destino se encarga de recordárnoslo una y otra vez, de decirnos “calma, ya está, detente; mírate en estos que ahora sufren”. Y se lo dice a un país entero que pese a conocer en demasía la precariedad y los duelos, aún insiste en las teclas de la rabia, la prepotencia, la obsesión de tener (cosas, pareja, familia, éxito), la soberbia de creernos todopoderosos y la prisa como único ritmo para moverse en la vida. Y estas 21 víctimas son los íconos para que recordemos su energía generosa, comprometida, y sintonicemos con lo realmente importante: la fragilidad de nuestra vida, una existencia que hay que cuidar, disfrutar y convertirla en un aporte.

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