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¿90-60-90? ¡Nada de eso! Así era la “mujer perfecta” en 1913: Medía 1,70 mt y pesaba 77 kilos

Hace 100 años, Elsie Rebecca Scheel fue considerada la "mujer perfecta": pesaba 77 kilos y medía 1,70 m. Por sus medidas, la comparaban con la Venus de Milo

Guía de: Belleza

Cambia el mundo y con él, los parámetros de belleza. Así lo demuestra el sitio Gothamist.com mediante publicaciones de hace más de 100 años.

Varios periódicos de 1913 dieron cuenta de la elección de una jovencita de entre 400 postulantes, en un certamen organizado por la Universidad de Cornell. Un artículo de The Sunday Morning Star del 2 de febrero de 1913 informó que Elsie Rebecca Scheel era la mujer “perfecta”, y que ella  pesaba 77 kilos y medía 1,70 m. Por su parte, el New York Times aseguró que la elegida no tenía “ni un solo defecto físico“.

"mujer perfecta" en 1913

Crédito: The Star

La joven de 24 años fue catalogada como “lo más cercano a la perfección de lo femenino“, y se indicó que tenía el cabello claro y ojos azules. Le gustaban los deportes, caminar, la horticultura y “si fuera hombre estudiaría ingenieria mecánica“. Además, la nota afirma que no solía desayunar y no tomaba té ni café.

Pero eso no es todo: en aquellos años también se medían los atributos femeninos. Dentro de la nota se puede apreciar una imagen donde están las medidas de la joven: 88-77-101. Con esto, el periódico hizo un dibujo comparativo, señalando que las medidas de Scheel (izquierda) eran casi las mismas que las de la Venus de Milo (derecha).

"mujer perfecta" en 1913

Medidas comparativas: Elsie Rebecca Scheel – Venus de Milo. Crédito: The Star

102 años más tarde, se sigue midiendo el tamaño de las caderas, el busto o la cintura para determinar la belleza de la mujer. Se insiste, y aún más, en determinar quién es bonita según su altura y peso.

El estereotipo persiste pero apuntando a una mujer mucho más delgada, ni falta hace decirlo. Las medidas 90-60-90 lejos de reflejar a la mujer promedio, son un ideal poco frecuente en la realidad, que muy de a poquito se intenta superar, por ejemplo, con el surgimiento de las modelos “tallas grandes”.

¿Es la exigencia de las medidas el problema? ¿O deberíamos preguntarnos por qué aún hoy el físico de la mujer sigue siendo motivo de escrutinio público? Es en la proporción y la armonía, en la seguridad y la singularidad donde, posiblemente, esté el verdadero secreto de la belleza.

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