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La ciudad que no tenía (demasiados) automóviles: Nueva York

Ciudad muy admirada por muchos debido a su característico aire “europeo” de ciudad caminable, casi pierde su principal atractivo, debido a la entrada en gloria y majestad del automóvil a comienzos del siglo xx.

Robert Moses, Arquitecto y padre del urbanismo expansivo, fue el responsable del desarrollo urbano de Nueva York durante la primera mitad del siglo XX., el cual por suerte se detuvo en 1963 cuando se le impidió levantar una autopista para conectar Brooklyn y Queens con New Jersey. Este fue el último intento por imponer el automóvil a toda costa en Nueva York. Desde ahí en adelante, solo se ha intentado sacarlo por distintos métodos, aunque muchos han fracasado.

Un poco de historia

Para entender la importancia de Moses en la introducción del ya enquistado automóvil, no solo en N.Y., sino que también en todas las ciudades que se precien de tal, se debe mencionar que durante 44 años, construyó parques, viviendas, túneles, playas, zoos, centros cívicos, salas de exposiciones, piscinas y creó miles de hectáreas de zonas verdes donde antes no había nada.

Nueva York

Cross-Bronx expressway, obra de Moses

¿Y cual fue el problema con Moses entonces? Unió todas las obras urbanas, a través de autopistas. Para poder llevar a cabo esto, levantó 13 puentes donde solo el auto se pudiese desplazar, no así los buses. Por eso, estos puentes, tenían accesos bajos (pórticos). Además, fue quitándole espacio a tren y metro solo para dárselo al auto. En el fondo, extirpó lentamente el transporte público de la ciudad y proliferaron, además del vehículo privado, solo los taxis. “Los que pueden, construyen. Los que no pueden, critican”, era una frase comúnmente usada por él.

Por su afán de querer modernizar la ciudad con el automóvil, destruyó buena parte del tejido tradicional de Nueva York. Pisoteó barrios y libró a su antojo una guerra contra los espacios “libres de autopistas”.

Hoy

Ha costado mucho desincentivar el uso de automóvil, pero a pesar de ello, los neoyorquinos, han desarrollado una forma de renovación urbana: recuperación de veredas y vías para autos abandonadas. Y es aquí donde la bicicleta se abre camino de forma creciente y constante, porque es el único vehículo compatible con los estrechos espacios disponibles en la ciudad, debido a la infraestructura vial que exigía el automóvil cuando se planificaba la ciudad solo para él y ningún otro medio de transporte.

Al alero de estas vías se han desarrollado jardines en sitios eriazos, empresas de artesanías locales que han encontrado una manera de mezclarse con los residentes de proyectos de vivienda que antes estaban arruinados por completo,  parques elevados en vías de trenes abandonadas, cafés y restaurantes han reabierto luego de años de estar cerrados, etc. y se pueden visitar todos a pie o en bicicleta, medio de transporte compatible con la escala humana, necesaria para que un asentamiento humano no sea un “ciudad estresante” . Ojalá en el país los encargados de tomar las decisiones reflexionen sobre este caso, antes de seguir imponiéndonos cosas como la “Costanera Norte”.

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