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Colo Colo: Un Campeón secuestrado por quienes tienen desahuciado al fútbol

Colo Colo obtuvo su trigésima primera estrella, sin pisar la cancha, en el día que marcó el corolario, del peor año interno para el fútbol chileno.

Hoy debería estar feliz: Colo Colo, pese a todas las adversidades con las que se encontró en este Torneo de Apertura, se llevó el Campeonato con un punto de ventaja sobre Universidad Católica, lo que además de materializarse en la estrella número 31, lo clasificó nuevamente a la Copa Libertadores del próximo año. Por eso, hoy quería escribir sobre el plantel de José Luis Sierra y cuales fueron las claves del título y también escribir de manera soterrada y sarcástica, sobre lo sucedido nuevamente con la UC, en una situación que ya es una maldición.

Una batalla campal, se vivió en Playa Ancha, con miembros de ambas barras.

Una batalla campal, se vivió en Playa Ancha, con miembros de ambas barras.

Pero no puedo. Ayer lo sucedido a minutos de empezar el partido entre Colo Colo y Santiago Wanderers, impide celebrar la estrella como corresponde. Ayer 6 de Diciembre del 2015, asistimos al funeral de nuestro fútbol, del cual será muy difícil que vuelva en las condiciones que alguna vez tuvo, con un torneo que realmente valiera la pena seguir todas las semanas. Es por eso que el sentimiento de pena, rabia y vergüenza que embarga a los hinchas (hinchas de verdad y no solo de Colo Colo), reclama dar vuelta la página lo antes posible, pero seguramente, el mes que falta para el comienzo del Campeonato de Clausura, no será suficiente para subsanar las situaciones que llevaron al fútbol chileno al foso en que hoy se encuentra. Sin duda, la pena, rabia y vergüenza descrita, nace porque la mayoría de los hinchas de cualquier equipo, primeramente somos hinchas del fútbol y nos duele y enfurece la forma de como éste se está desarrollando en nuestro país.

Claro, hoy Colo Colo es el campeón, pero se trata de un Campeonato secuestrado. Y lamentablemente no se trata de un secuestro cualquiera, ya que los delincuentes se encuentran en ambos extremos, dejando de lado que lo importante son los jugadores y su desempeño en cancha. Hoy el fútbol chileno tiene una dirigencia corrompida, que se escuda en la defensa corporativa que tiene a su disposición, tanto por la corrupción con la que se manejan la FIFA y la CONMEBOL, como por la incapacidad de la justicia chilena de perseguir a los claros culpables, que hoy se encuentran fuera del país o que misteriosamente ven desaparecer su computador.

Por otro lado, el lumpen organizado en forma de “Barrabrava“, no es posible de ser desarmado desde su origen, y desde el mismo momento de que el primer individuo se mete en una cancha. No es tan difícil, ni tan caro (hoy resulta mucho más barato y motivante, ver el fútbol europeo, que el chileno), ver como se trata el tema en Europa, que fue capaz de desterrar de una vez y para siempre, la violencia en los estadios, con cero tolerancia a hechos de este calibre. Hoy solamente, estos dos grupos son los que están felices, independiente del equipo con el cual se identifican (si es que realmente se identifican con alguno), ya que ambos grupos, en su medida, logran su objetivo de enriquecerse de manera ilegal.

Pero la gota que rebalsa este avinagrado vaso, es la acción del único ente, que puede hacer algo ante esta latente podredumbre, que afecta con desterrar para siempre al público fiel y a la familia del estadio. El Estado, da palos de ciego y se mueve con una pasmosa lentitud, ante los hechos que ocurren cada vez más seguido en nuestras canchas. Ayer José Roa, director de Estadio Seguro, repetía cual grabadora, como la responsabilidad estaba en los operativos realizados antes y durante el partido en Playa Ancha, eludiendo cualquier responsabilidad, en una acción desesperada que lo tiene afirmándose de un hilo, ante una opinión pública que hace rato pide su cabeza, ya que no ha sido capaz de cumplir con su rol coordinador ante los hechos de violencia. El único respaldo, que Roa y Estadio Seguro, entregan ante los problemas en la cancha, es suspender los partidos y luego correr en posición fetal, esperando que no haya muertos o heridos de gravedad que lamentar. Claramente y como muchos de los problemas de nuestro país, será necesario un martir para que se genere una ley efectiva, tal como sucedió en los casos de la Ley Emilia o la Ley Samudio. Roguemos porque no sea así.

Pese a la ratificación de José Roa, el Estado busca nuevas medidas para frenar la violencia en el fútbol.

Pese a la ratificación de José Roa, el Estado busca nuevas medidas para frenar la violencia en el fútbol.

Desde el punto de vista dirigencial, el Estado también debe intervenir y hacerlo ya. No sería la primera vez, que el estado se hace cargo de un fútbol, que a diferencia de lo sucedido en los 80, en este minuto no se encuentra quebrado, sino que por el contrario: el exceso de dinero manejado, hace al menos sospechar de manejos irregulares, de casi la totalidad de los clubes profesionales. Todo eso respaldado, por el patético nivel de un campeonato, donde hace rato se dejó de invertir en figuras, para invertir en paraísos fiscales y en préstamos ilegítimos.

Ya en la semana, retomaremos y hablaremos de lo realmente importante, las claves del Campeonato y todo eso, pero hoy, no nos podíamos sustraer, a lo que realmente esperemos, no sea el fin de nuestro querido fútbol chileno.

¿Qué opinas de la realidad del Fútbol Chileno?

@gustalbo.

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