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5 razones para no perderse “Locke & Key: Juegos Mentales”

El segundo tomo de la exitosa saga del escritor (e hijo de Stephen King) Joe Hill y del dibujante chileno Gabriel Rodríguez, acaba de ser editado en Chile por la Editorial Arcano IV. Acá te contamos porqué no puede faltar en tu colección.
Locke & Key

Foto: Arcano IV

Para que la reconozcas en las librerías, la portada de Locke & Key: Juegos Mentales.

1.- El guión: La historia de Locke & Key está cargada de muerte, misterio, terror y magia, pero también de los conflictos internos –y a la vez muy profundos– de sus protagonistas, los miembros de la familia Locke. En el primer volumen nos enfrentamos al asesinato del padre de la familia y de qué forma este hecho traumático afectó las vidas de los niños Bode, Kinsey y Tyler, y de la viuda Nina. La familia, con el dolor a cuestas, debió mudarse a una misteriosa y lejana casa, con el fin de rehacer sus vidas. Por desgracia para los Locke, la historia la escribe Joe Hill, quien les tenía preparadas para el primer volumen “Bienvenidos a Lovecraft”, varias sorpresas: el encuentro con el asesino, una casa en cuyos rincones aparecen llaves mágicas de increíbles y sorprendentes poderes y, por cierto, Dodge, la misteriosa criatura atrapada en el fondo de un pozo. Pues bien, en el segundo volumen, “Juegos mentales”, Joe Hill y Gabriel Rodríguez nos abren y sumergen en las cabezas de sus protagonistas… literalmente. El pequeño Bode encuentra una nueva llave: la “Head Key”, la que permite abrir la cabeza de quien ose utilizarla, para dejar al descubierto y hacer tangibles los miedos, recuerdos, alegrías y todo lo que guardan en sus cabezas. El problema está en que los Locke son niños, y tomarán la llave como un misterioso juego, el que de un momento a otro, se les puede ir de las manos.

Locke & Key

Foto: gr.cl

Así se ve la cabeza de Bode por dentro en una alucinante viñeta de dos páginas.

2.- El arte: Antes de hablar del arte en sí, digamos que Locke & Key sin el dibujante chileno Gabriel Rodríguez, no sería lo mismo. No, no se trata del patriotismo chovinista que abunda en los deportes o el cine, pero el aporte de Rodríguez en la creación de los personajes y de la atmósfera que rodea la serie, es infinitamente más que solo dibujar… y en este volumen, Gabriel simplemente “se destapa”. Yo algo dibujo, y da una envidia nada de sana ver cómo maneja la cámara, las expresiones y cómo cada línea está endiabladamente bien puesta. Impresiona también su increíble capacidad narrativa y cómo Rodríguez pone su exquisita y detallada técnica en función de la historia. En este volumen, por ejemplo, destaca el uso de dobles páginas plagadas de detalles, para mostrar lo que los protagonistas tienen en sus cabezas. Un lujo. Bueno, no en vano Gabriel Rodríguez ha estado nominado dos veces como mejor dibujante a los máximos galardones que entrega el mundo del cómic: los premios Eisner.

Locke & Key

Foto: gr.cl

La llave protagonista de este volumen: La "Head Key". ¡Quiero la real!

3.- La trascendencia: Desde el Sandman de Neil Gaiman en los noventas, que no aparecía un cómic que acaparara la atención tanto de la crítica como de las ventas. ¿Similitudes? El género, terror, magia, personajes profundos y un escritor que trasciende los límites del cómic y deja su huella en la literatura de la ficción. Sumémosle nominaciones y premios por todos lados. ¿La diferencia? El punto 2. Locke & Key mantiene una calidad constante en el arte, y eso es mérito de Gabriel Rodríguez. Si Locke & Key es hoy un cómic necesario de leer y recomendar, en un tiempo más va a ser catalogado como un imprescindible en las colecciones de cualquier comiquero y, porqué no decirlo, de cualquier lector.

Locke & Key

Foto: gr.cl

La misteriosa criatura llamada Dodge vuelve a aparecer. ¡Sustito!

4.- La edición: La editorial Arcano IV la ha bautizado como “la edición definitiva”… y no se equivocan. Claro, cuentan con “el factor Rodríguez”. Gabriel está encima de todos los detalles para que la edición sea óptima. Portadillas especialmente dibujadas para cada capítulo del tomo. Los textos y onomatopeyas redibujadas por el propio Gabriel Rodríguez y no remplazados por cualquier tipografía “gráfica” como suele pasar en cualquier serie reeditada. Impresión impecable, con papel de un buen grosor y en las portadas, barniz de reserva para el título y la llave. La traducción está muy cuidada en un español neutro, nada de “cutres” o “guay”, cosa que también se agradece. Son muchos los detalles que hacen sacar pecho con la edición chilena de Locke & Key.

5.- El futuro: A nadie le gusta quedar con las colecciones a medio terminar. Por ejemplo, hace años la editorial Glenat partió con una edición de lujo de Watchmen y dejó de publicarla a la mitad (3 de 6), dejando a muchos comiqueros alrededor del mundo, masticando la rabia. Para que eso no pase con esta edición de Locke & Key, es importante que se cumplan las expectativas de ventas. Chile es un mercado pequeño, por lo que cuesta un montón que el cómic muchas veces llegue a financiarse y ni hablar de vivir de él. Toda una apuesta. De verdad, tener un cómic como Locke & Key editado en Chile, es un lujo que no se da todos los días. Ojalá que con este ejemplo, tengamos más comics de calidad indiscutida a nivel mundial, con ediciones nacionales de primera. Ojalá que Locke & Key sea la llave.

@elfafosaez

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