Matrimonios infantiles en India: Desde los 10 años ya hay bodas

Pese a que la edad legal para casarse en India son los 18 años, en numerosos Estados y en los sectores rurales los niños son casados por sus familias a partir de los 10 años, generando una gran problemática social.

Guía de: Cultura India

Krishna y su esposo Gopal se casaron hace tres años en la localidad de Baran, en el Estado de Rajastán, cuando apenas tenían 11 y 13 años de edad.

Esta familia, retratada extensamente por el fotógrafo Danish Siddiqui, refleja una difícil realidad: Krishna, con actuales 14 años, dio a luz recientemente a Alok, pero como su cuerpo aún no estaba preparado para el parto, tuvo serias dificultades, perdió mucha sangre y casi pierde la vida.

Mientras que Gopal, ahora de 16 años, ha comenzado a abusar del alcohol, no tiene trabajo y tampoco se ocupa de las tierras de soja de su familia. Cuando se le preguntó a Gopal cuál fue el apuro por expandir la familia, él respondió: “Nada más que hacer, no hay trabajo, la vida es muy aburrida”.

Novios Infantiles

Foto: Blogs

En India la edad legal para contraer matrimonio son los 18 años, pero en numerosos Estados y especialmente en las zonas rurales, los matrimonios entre niños son una realidad muy extendida, tanto así que el país que concentra el 40% de los matrimonios infantiles a nivel mundial, según cifras la Fundación Vicente Ferrer.

Para la Unicef, es difícil conocer el número exacto de matrimonios infantiles, puesto que muchos de ellos no están inscritos y no son oficiales. Sin embargo, según datos obtenidos a partir de encuestas, en los países en desarrollo, más de 60 millones de mujeres de entre 20 y 24 años contrajeron matrimonio o vivían en pareja antes de haber cumplido 18 años. De ellas, más de 31 millones viven en Asia Meridional.

Intervención social

Para abordar esta problemática, la  Fundación Vicente Ferrer ha puesto en marcha una campaña para impedir los matrimonios infantiles en Andhra Pradesh, que ya ha evitado que 61 adolescentes, de entre 13 y 18 años, se casen y sean obligadas a vivir con las familias de sus maridos.

La campaña busca que las familias de las aldeas tomen conciencia de los problemas de los adolescentes. “Cuando el cuerpo de la joven no está desarrollado, los embarazos presentan muchas complicaciones; cuando nacen no saben cuidar a los hijos; y muchas veces esas chicas son más vulnerables a sufrir violencia de género”, explica Rameswari, que lidera la campaña.

El alto valor de la virginidad en la cultura India influye en gran medida en esta práctica. Así, los padres sacan a sus hijas de los colegios por temor a que se enamoren, pero al dejarlas en casa cuando van a trabajar siguen temiendo que algún hombre se aproveche de ellas y no puedan concertar su matrimonio.

Es un círculo que sólo termina cuando casan a las hijas. “Los hijos son considerados los ahorros de la familia, mientras que las hijas son un gasto enorme, porque para casarlas tienen que pagar la dote. Quieren liberarse cuanto antes de esa carga”, explica Doreen Reddy, directora del sector de Mujer de la fundación.

“Estudiar no es importante para ellas porque no pertenecen a su familia sino a la de su futuro marido. Por eso no quieren gastar dinero en su educación. Lo importante es que esté delgada”, afirma Reddy.

De las menores que se iban a casar este año, 23 ya están trabajando y 38 han continuado sus estudios. Resulta “imprescindible” el trabajo que se está realizando desde el sector de educación, entregando bicicletas para que las niñas se desplacen hasta los colegios, así como becas e incentivos para que continúen con sus estudios.

“La única manera de parar las bodas infantiles es dar educación a las niñas. Si estudian y tienen su propio trabajo, tienen una oportunidad para decir sí o no al matrimonio. Así es como se produce el cambio”, subraya Doreen Reddy.

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