La increíble historia de vida de Louis Braille: Quedó ciego a los cinco años e inventó un lenguaje mundial

A los 15 inventó lo que hasta hoy se conoce como el lenguaje universal para personas que no pueden ver.

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La infancia de Louis Braille quedó marcada desde muy temprana edad. Por una tragedia al principio, la que después le cambió la vida y lo volvió uno de los inventores más famosos del mundo.

A sus tres años, jugando a imitar el trabajo de su papá, un punzón se le escapó de las manos y se lo enterró accidentalmente en el ojo derecho. Ceguera inmediata.

Pero faltaba lo peor. El corte le provocó una infección. Dos años más tarde, perdió la visión del ojo izquierdo. Con solo cinco años, quedó totalmente ciego.

Sin aminorarse en lo más mínimo, sus padres lo animaron a seguir aprendiendo. Le enseñaron a leer, golpeando las letras sobre distintos materiales para que las distinguiera.

Louis Braille es considerado uno de los inventores más importantes de la historia.

Louis Braille es considerado uno de los inventores más importantes de la historia.

Con 10 años, ingresó al Instituto Nacional para Jóvenes Ciegos de París, fundado por Valentin Huay en 1786, quien después llegó a ser el secretario personal del Rey Louis XVI.

En ese lugar, comenzó a escribir con palillos y ramas. Asimismo, aprendió a leer las letras en relieve y a escribir con lápiz para quienes sí podían ver. Su desarrollo intelectual recién estaba partiendo.

Fue el único, de hecho, que no rechazó el diseño de lectura para ciegos de Charles Barbier de la Sierre. Su sistema era una cuadrilla de cartón de seis por seis casillas con una serie de puntos y líneas, que contenían el alfabeto francés con letras y sonidos.

Ahí fue cuando descubrió que los puntos podían reemplazar a las letras, que los códigos en relieve podían sustituir a las palabras, que se podía leer percibiendo puntos, líneas y espacios.

El sistema Braille es reconocido a nivel universal.

El sistema Braille es reconocido a nivel universal.

Ya con 15 años, había logrado crear un alfabeto de seis puntos, dividido en dos columnas. Contemplaba signos de puntuación, acentuación, números, junto con códigos propios de las matemáticas y la música.

No fue fácil instaurarlo. Sin ir más lejos, en el propio instituto lo prohibieron. Pero sus alumnos y colegas, pues lo habían designado profesor con 19 años, empezaron a utilizarlo de forma clandestina.

Recién en 1837 quedó su versión final. La tuberculosis le provocó la muerte en 1852. Para 1854, el instituto aprobó el alfabeto Braille, el que en 1878 se transformó en el lenguaje universal para personas no videntes.

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