Cómo frenar compras innecesarias de hombres y mujeres

Para algunas mujeres la debilidad está en la ropa, en otras el impulso se focaliza en los zapatos, en tanto en algunos hombres el objeto de deseo puede estar en la tecnología.

Aunque parezca increíble, muchos de quienes se encuentran endeudados no pueden dejar de adquirir cosas mes a mes; siguen gastando el dinero que no tienen y reventando las tarjetas de crédito que aún poseen cupo. Pero lo cierto es que este tipo de compra funciona por impulso, y con la aplicación de ciertas técnicas puede ir debilitándose e incluso con el tiempo desaparecer.

Para algunas mujeres la debilidad está en la ropa, en otras el impulso se focaliza en los zapatos, en tanto en algunos hombres el objeto de deseo puede estar en la tecnología; no obstante, más allá de cuál sea la fijación, la clave está en identificar las rutinas de compra que nos hacen adquirir cosas que no necesitamos, y que continúan destrozando nuestro anhelo de la estabilidad financiera.

Tomar conciencia de lo que tenemos: lo primero que se debe hacer es revisar la cantidad de unidades que tenemos del producto que nos produce fijación. Si se trata de ropa, debemos constatar cuántos jeans, cuántas blusas o cuántos abrigos tenemos, por ejemplo. Lo mismo si se trata de zapatos o cualquier otra cosa, lo importante es llegar al número real por eso hay que hacer esta tarea con calma. Este simple ejercicio nos ayudará a descubrir si es razonable nuestro deseo de comprar algo más.

Frenar comprar

Foto: Agencias

Lo que sirve y lo que no: probablemente después de revisar nuestras cosas notaremos que hay muchas que no usamos, especialmente cuando hablamos de ropa, por lo que a conciencia debemos evaluar qué cosas efectivamente utilizamos y cuáles no. En este proceso veremos que hay prendas que definitivamente deberían irse a la basura, mientras que hay otras que incluso podríamos vender porque ya no les damos uso.

No comprar hasta deshacerse de lo viejo: debe transformarse en un desafío personal y debemos cumplirlo: la meta es no comprar nada antes de vender la versión antigua. Si queremos un televisor más moderno, por ejemplo, la idea es resistirse a la compra al menos hasta que hayamos vendido el anterior, así nos aseguramos de obtener un porcentaje del dinero que necesitaremos para adquirir una versión más nueva. Por otra parte, vale tener en cuenta que siempre hay gente interesada en comprar ropa usada, lo que también puede significar una nueva entrada de dinero para nosotros.

Tomar una decisión de compra: antes de adquirir algo es necesario tomarse unos minutos para reflexionar sobre esa decisión, aquí debemos evaluar si realmente necesitamos lo que estamos a punto de comprar. Si es ropa, constatar que efectivamente nos queda bien, que no tenemos ya suficientes prendas del mismo tipo, que se ajusta a nuestro propio estilo y no es simplemente una pieza de moda que probablemente no usaremos más de una vez. Lo mismo pasa con la talla, no es buen negocio comprar algo más pequeño pensando en que queremos bajar de peso, es mejor esperar a que eso pase y luego pensar en adquirir nueva ropa.

Tener precaución con las ofertas: no vale la pena comprar algo sólo porque está en oferta, porque es una promoción o porque por el precio de dos nos dan tres. Bajo este concepto compramos una gran cantidad de cosas que no necesitamos. Asimismo, si adquirimos algo que al llegar a casa ya no nos gusta, no hay que dudarlo, podemos devolverlo de inmediato y la tienda debe retornarnos el dinero.

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