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Noticias falsas sobre la guerra: ¿Cómo detectarlas y en quién confiar?

Desde indagar en diferentes fuentes sobre un mismo tema, hasta buscar hechos verificables, son algunas de las recomendaciones.

La noticia de los supuestos 40 niños decapitados por Hamás (desmentido por ellos), o la afirmación de este grupo de que 13 israelíes han muerto en bombardeos lanzados por su propio país (sin fuentes independientes que lo confirmen), siembran dudas sobre la credibilidad de los hechos y muestran que la frase “La primera víctima cuando llega la guerra es la verdad”, (atribuida al senador estadounidense Hiram Johnson en 1917), cobra más fuerza que nunca.

De acuerdo con Myriam Ruiz, académica de Periodismo UDD y miembro del Observatorio Desinformación Chile, las noticias asociadas a la guerra, en particular, producen emociones fuertes y muchas veces negativas, argumentando que es la presencia de la emoción lo que puede llevar a la desinformación.

La especialista hace hincapié en la importancia de distinguir hechos de opiniones. “Muchas veces las opiniones están marcadas por quien las da y no tienen que ver con los hechos reales. Buscar siempre el dato, el hecho, como algo que nos aporte algún antecedente concreto”, comenta.

Respecto de cómo distinguir entre lo cierto y lo falso, Ruiz destaca que lo más importante es siempre tener en cuenta que las fuentes deben ser responsables de lo que dicen, esto es, incluyendo un nombre, hechos verificables y ojalá fuentes independientes. También, la académica recomienda observar bien las fechas de la información que circula, debido a que muchas veces las personas pueden recibir videos, noticias, o material asociado a conflictos anteriores, incluso de lugares distintos.

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Ruiz, quien además es Magíster en Comunicación Integrada, puntualiza que, en casos como el conflicto Israel-Hamás, “los medios han hecho lo que han podido”, y valora la labor de los corresponsales y periodistas en terreno.

“También creo que es responsabilidad del público, de nosotros, elegir una diversidad de estos medios, es decir, tener una variada dieta mediática, porque si solo vemos medios que son favorables a una de las partes que están en conflicto, claramente nos vamos a formar una opinión que tiene que ver con eso. Aquí están en juego nuestros sesgos, nuestras opiniones, por supuesto, pero quizás la recomendación sería mantener un equilibrio”, añade.

El CEO y editor general de Fast Check CL -verificación de contenidos y discursos de personas y representantes de la vida pública y privada, en múltiples plataformas-, Fabián Padilla, asegura que cada vez es más difícil distinguir lo verdadero de lo falso, argumentando que esa es una de las características de la era de la desinformación, y un problema global que enfrentan todas las democracias.

Aunque asevera que no existe una fórmula única para resolver el problema, el experto recomienda tener una dieta rica en contenidos de calidad sobre un mismo fenómeno que sea de interés, es decir, no quedarse con solo una fuente de información.

Según Padilla, existen tres claves o sugerencias para detectar un contenido posiblemente falso:

• Lo primero es fijarse en la fuente, debido a que una fuente sin nombre o anónima es un signo de poca fiabilidad de la información.
• La segunda recomendación es fijarse en el contenido y estar alerta al que es más sensacionalista o que refuerza emociones fuertes, ya que eso suele buscar otros objetivos diferentes a informar.
• Como tercer punto, recomienda buscar en internet si existen otros contenidos similares a lo que se está recibiendo.

“Cada vez que recibimos contenido falso, este se diseña para que nosotros creamos que es verdadero, y funciona en base a los atajos cognitivos que todas las personas tenemos. Para superar este problema debemos tener una mejor dieta informativa y tal como uno revisa los sellos de los alimentos o la tabla nutricional, hay que ir a internet y ver qué elementos de ese contenido está replicado en otras partes. Entre más medios serios estén cubriendo ese contenido es probable que la información sea cierta, lo opuesto es que no lo sea”, agrega el CEO de Fast Check CL.

El manejo informativo del conflicto Israel-Hamás y en situaciones de guerra

Guillermo Bustamante, académico de la Facultad de Comunicación de la Universidad de los Andes y Doctor en Comunicación, sostiene que este hecho es uno de los que ha mostrado niveles más altos de polarización en los comentarios y contenidos publicados en plataformas de redes sociales en el último año.

Según el especialista, el gran problema radica en que los contenidos circulan tan rápido que “se hace imposible que cualquier persona lo verifique”. Y destaca que la información verdadera se mezcla con la imprecisa y con la falsa, generando un desorden informativo en donde distinguir este tipo de contenidos es muy complejo.

También, el académico alude a las capacidades tecnológicas actuales, las cuales permiten que cualquier persona pueda grabar y compartir un video o una imagen, provocando una difusión masiva. Por esto, enfatiza en la necesidad de que sean las plataformas las que garanticen que el contenido que se comparte cumple con ciertos estándares. A modo de ejemplo, el Doctor en Comunicación menciona el fenómeno que ocurre en “X” (Ex Twitter), red social donde muchas veces circulan videos e imágenes cuyo contenido es muy sensible.

“Los contextos de guerra son clásicamente ese tipo de eventos en donde la verdad es la primera afectada. Me parece que la experiencia más relevante de esta cobertura con acceso masivo a informaciones fue la Guerra del Golfo de 1992, tal como lo estudió en su tiempo Jean Baudrillard en ‘La Guerra del Golfo no ha tenido lugar’. Lo que aprendimos de esa experiencia es que en general existen muchos filtros para que el público conozca realmente lo que pasa en los espacios de conflicto, siendo por lo general la realidad mucho más cruda de lo que los medios alcanzan a mostrar”, asevera René Jara, profesor asociado de la Escuela de Periodismo USACH.

De acuerdo con el experto, frente a los límites reales y prácticos que experimentan los medios de comunicación para cubrir conflictos armados, lo que corresponde es que las personas consuman con mucha cautela las imágenes que se difunden por medios no oficiales o por plataformas globales, argumentando que mucho del material que circula por esos espacios no está verificado.

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