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Prohibición de redes sociales en menores: Datos y la factibilidad de una medida así en Chile, ¿es posible?

Distintos países han prohibido el uso de redes sociales a menores de edad por diversos motivos. ¿Chile podría seguir ese modelo?

Numerosos especialistas han alertado sobre los efectos negativos del uso excesivo de redes sociales en adolescentes, que van desde una menor autoestima hasta un aumento de la ansiedad. Algunos analizan el tema con gran preocupación, y diversas autoridades han implementado medidas para proteger a los menores. Cada vez más países han optado por restringir el acceso a estas plataformas para menores de edad. Por ejemplo, recientemente, Francia impidió su uso a menores de 15 años, a menos que cuenten con la autorización de sus padres. Australia y algunos estados de Estados Unidos han implementado normativas similares.

En Australia, el Parlamento estableció multas de hasta US$32,5 millones para las empresas que no cumplan con la normativa, convirtiéndose en una de las leyes de internet más estrictas del mundo. Dentro de los argumentos para su aprobación, tal como consignó la BBC, el primer ministro Anthony Albanese señaló que esta legislación era necesaria para resguardar a los adolescentes de los daños que pueden ocasionar las redes sociales.

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España también cuenta con una normativa similar, pues de acuerdo con su legislación, existe una edad mínima para acceder a una red social. En el caso de Estados Unidos, Florida promulgó una norma que prohíbe a menores de 14 años tener redes sociales y ordenó a las plataformas cancelar todas las cuentas que no cumplan con la disposición. Pero, ¿qué ocurre en Chile.

El caso chileno

Diversos expertos han detallado en reiteradas oportunidades los daños que pueden ocasionar las redes sociales en menores de edad. Mario Waissbluth, fundador y primer presidente de Educación 2020, sostiene que no solo se debería prohibir el uso de redes sociales, sino también el de celulares en menores de 14 años.

“Por de pronto, en las escuelas, y ojalá en los hogares, aunque esto último dependerá 100% de la decisión de los padres, lo cual es poco viable salvo con una masiva campaña publicitaria que explique los beneficios: mejorar la salud mental de los niños, su capacidad de concentración, su autoestima y aprendizajes”, señala el experto.

Desde la perspectiva de Ernesto Treviño, investigador principal del Centro de Justicia Educacional UC, la prohibición del uso de redes sociales es compleja de implementar en términos legales, ya que la verificación de edad en plataformas internacionales tiene escasos controles y se basa en una declaración personal. “Así como se crean bots, es posible crear cuentas con pseudónimos que contravengan la normativa”, advierte.

Además, en caso de aprobarse una legislación, su implementación sería difícil. Por ejemplo, “si se realiza una ley que obligue a inscribir el RUT, sería una medida invasiva a la privacidad. Se ve poco factible”, detalla Treviño.

A comienzos de este año se presentó un proyecto de ley que prohíbe el acceso y utilización de cuentas de redes sociales a menores de catorce años. Sin embargo, hasta la fecha continúa en primer trámite constitucional, al igual que otra iniciativa presentada en 2021 por diversos senadores, que buscaba regular las plataformas digitales y redes sociales.

En cuanto a la opinión ciudadana, una encuesta de Ipsos de octubre de 2024 reveló que el 71% de los chilenos está de acuerdo con prohibir el uso de redes sociales a menores de 14 años.

Teresa Pérez, socióloga y académica de la Universidad de Santiago de Chile, precisa que, de implementarse una normativa, esta debería ir dirigida hacia las plataformas y no hacia los usuarios. “Son las plataformas las que tienen que garantizar que no haya acceso a menores de 15 años”, explica.

Además, sostiene que la normativa también debería considerar la responsabilidad de los padres sobre el uso de estas plataformas. “Una regulación que obligue a los padres a tener el control sobre el acceso de sus hijos a redes sociales hace muy difícil que exista una norma que efectivamente lo garantice”. Agrega que uno de los desafíos es que los adolescentes ya se encuentran activos en estas plataformas: “Esto debió pensarse antes de la masificación de ellas”.

Por su parte, Treviño concluye que, dado que parece inviable o muy compleja la implementación de una prohibición —aunque se apruebe una ley—, una medida más promisoria es establecer pausas de celulares en las escuelas, donde los estudiantes guarden sus teléfonos al ingresar y los retiren al finalizar la jornada escolar.

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