Frío extremo y situación de calle: Más de 20 mil personas enfrentan el invierno sin vivienda
- Andrea Cova Moore, equipo de Facts
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Las temperaturas cercanas a los 0 °C que se registran durante estos días en la zona central vuelven especialmente vulnerable a la población que vive en situación de calle. En Santiago, las mínimas rondarán los 0 grados, mientras que las máximas apenas alcanzarán entre 12 y 13 °C. Frente a este escenario, las autoridades refuerzan los dispositivos de atención y activan protocolos destinados a reducir los riesgos asociados a la exposición prolongada al frío.
De acuerdo con el Censo 2024 del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en Chile fueron registradas 21.750 personas en situación de calle, equivalentes al 0,12% de la población censada. De este total, 8.458 se encuentran en la Región Metropolitana, lo que representa el 38,9% del total nacional.
Sin embargo, las cifras del INE difieren de los registros de la Subsecretaría de Servicios Sociales. El subsecretario de Servicios Sociales, Alejandro Fernández, señala que actualmente existen 20.873 personas identificadas en situación de calle a nivel nacional. Además, la cartera cuenta con una red de 116 albergues, que dispone de 2.350 cupos de alojamiento, a los que se suman dispositivos de atención en calle con capacidad de alcanzar hasta 4.950 atenciones diarias. “Nuestro foco es tener una red desplegada y reforzarla cuando las condiciones climáticas aumentan el riesgo para las personas”, explica.
Respecto de la diferencia entre ambos registros, Fernández aclara que responden a metodologías distintas. “El Censo es una foto que se toma en una fecha determinada, cuántas personas hay en un lugar en específico, y el dato de los 20.873 es el número del Registro Social de Hogares, cuestionario calle, que contempla a las personas encuestadas en situación de calle y que en los últimos tres años han pasado por algún programa ministerial”, precisa.
Una realidad que se intensifica con el frío
Para Rosa Hernández, académica de Terapia Ocupacional de la Universidad Andrés Bello e investigadora en temas de protección social y justicia, la situación de calle debe entenderse como una expresión de exclusión social y vulneración de derechos, más allá de la falta de una vivienda.
La especialista, quien cuenta con experiencia en programas de la Red Calle en Concepción e investigaciones sobre inclusión social, marginación ocupacional y mujeres en situación de calle, advierte que la exposición a bajas temperaturas se suma a una serie de riesgos que las personas enfrentan durante todo el año.
Entre ellos se encuentran el deterioro de la salud física y mental, la inseguridad alimentaria, la violencia y el debilitamiento de los vínculos sociales. En este contexto, Hernández sostiene que algunas personas desarrollan estrategias de supervivencia como el consumo de alcohol y otras drogas para enfrentar el sufrimiento, la incertidumbre y la exclusión.
La experta también plantea que existen grupos que requieren especial atención, entre ellos mujeres, niños, niñas, personas mayores y personas con discapacidad, debido a que pueden enfrentar mayores niveles de violencia, discriminación y dificultades para acceder a redes de protección.
Red se refuerza durante el invierno
La respuesta estatal se articula principalmente a través del Plan Protege Calle, que contempla albergues, rutas sociales, rutas médicas y otros dispositivos de atención. Durante el invierno, esta red se amplía para responder a las condiciones climáticas más adversas. Jaime Lavín, encargado de Calle del Ministerio de Desarrollo Social y Familia, explicó que cuando las temperaturas alcanzan niveles que pueden poner en riesgo la vida, se activa el Código Azul y se refuerza el despliegue territorial con alimentación, abrigo, higiene, atención básica de salud y derivaciones a alojamiento cuando corresponde.
La ministra de Desarrollo Social y Familia, María Jesús Wulf, sostuvo que “en invierno nuestra primera responsabilidad es proteger la vida de las personas que están en situación de calle, pero el desafío va mucho más allá del frío. Queremos avanzar desde una respuesta concentrada en la emergencia hacia una respuesta integral y permanente, porque detrás de cada persona hay una realidad distinta que requiere acompañamiento y respuestas durante todo el año”.
Para Hernández, uno de los principales problemas es que la cobertura de estos dispositivos no se distribuye de manera homogénea en todo el territorio. Si bien la concentración de recursos responde en parte a la cantidad de personas en situación de calle en determinadas ciudades, también puede generar diferencias en el acceso a servicios especializados entre comunas y regiones.
Además, la especialista plantea que el aumento de cupos durante el invierno permite enfrentar la emergencia, pero no resuelve las condiciones que mantienen a las personas en situación de calle durante el resto del año. Por ello, considera necesario contar con una oferta diversificada que responda a las distintas trayectorias y necesidades de esta población.
Más allá de la emergencia
La red de protección también contempla Centros Temporales para la Superación de la Situación de Calle, Viviendas con Apoyo y el Programa Calle, que entrega acompañamiento psicosocial. A esto se suman iniciativas de organizaciones no gubernamentales que complementan o, en algunos territorios, cubren parte de las necesidades que la red estatal no alcanza a atender.
El desafío, según Hernández, es evitar que la respuesta se concentre únicamente en los meses de invierno. “La situación de calle no es un problema individual, sino un fenómeno estructural y social”, plantea la especialista, quien advierte sobre la necesidad de avanzar hacia políticas que aborden vivienda, salud, ingresos, vínculos sociales y acceso efectivo a derechos.
Otro aspecto relevante es la información disponible. Mientras el Censo 2024 contabilizó 21.750 personas, organizaciones sociales han reportado cifras superiores. Hernández señala que esta diferencia demuestra la necesidad de contar con mecanismos de levantamiento y monitoreo más permanentes y homogéneos, especialmente a nivel territorial.
En paralelo, la especialista plantea la necesidad de reducir el estigma asociado a la situación de calle. Para ella, las personas que viven esta realidad deben ser reconocidas como sujetos de derechos y no únicamente como destinatarias de asistencia.
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