Drogas en conductores del transporte público: La realidad que muestran las cifras y los riesgos que existen
- Andrea Cova Moore, equipo de Facts
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La conducción bajo los efectos de sustancias psicoactivas vuelve a generar preocupación. En el caso más reciente, en la Región de Valparaíso, Senda detectó que 25 de los 146 conductores de locomoción colectiva sometidos a controles durante 2026, dieron positivo a probable consumo de drogas, tal como consignó La Estrella de Valparaíso. La cifra equivale a más del 17% de los testeados.
Uno de los casos más recientes ocurrió el pasado viernes, cuando una micro del recorrido 612 cayó sobre una vivienda en el sector Lautaro Barrientos, en Playa Ancha. El conductor fue sometido a un test de drogas que arrojó positivo a cocaína.
En cuanto a las cifras nacionales, Senda informó a fines del año pasado que, en el marco del programa Tolerancia Cero, durante 2025 fueron fiscalizados 705 conductores de transporte de pasajeros a nivel nacional. De ese total, 115 controles derivaron en exámenes de sangre ante la posible presencia de drogas. El balance fue publicado por el organismo en diciembre de 2025 y da cuenta de fiscalizaciones realizadas por Carabineros de Chile, con apoyo de Senda.
¿Qué detectan los controles?
Los controles realizados a conductores de transporte público buscan identificar de manera rápida la presencia de sustancias que puedan afectar las capacidades necesarias para conducir. Pamela Cámpora, química farmacéutica y decana de la Facultad de Ciencias de la Universidad San Sebastián, explica que el procedimiento se realiza mediante un narcotest de saliva, capaz de detectar cinco grupos de sustancias: cannabis (THC), cocaína, anfetamina, metanfetamina y opiáceos.
Ante un resultado positivo, el conductor es retirado preventivamente de circulación y se obtiene una muestra de sangre para realizar la confirmación toxicológica correspondiente en el Servicio Médico Legal. Estos procedimientos suelen realizarse junto con controles de alcohol, considerando que el consumo simultáneo de alcohol y otras sustancias psicoactivas puede potenciar sus efectos.
Desde el ámbito de la salud, Javiera Silva, directora de la Escuela de Salud de Iplacex, sostiene que el consumo de sustancias puede comprometer funciones esenciales para la conducción, como la atención, percepción, memoria, coordinación, juicio y capacidad para tomar decisiones.
En particular, señala que el cannabis puede afectar la atención, concentración, coordinación y tiempo de reacción, mientras que sustancias estimulantes como la cocaína también pueden alterar capacidades cognitivas relevantes. Estas consecuencias adquieren especial importancia al volante, debido a que conducir requiere mantener una atención sostenida, percibir adecuadamente el entorno y responder rápidamente frente a situaciones imprevistas.
La importancia de la confirmación
Leonel Rojo, toxicólogo de la Universidad de Santiago de Chile, explica que existen diferencias entre los mecanismos de detección realizados en terreno y los exámenes que tienen utilidad jurídica. En el caso del alcohol, señala que entre 0,3 y 0,79 gramos por litro se considera bajo la influencia del alcohol y desde 0,8 gramos por litro se considera estado de ebriedad.
El especialista precisa que el alcotest puede realizarse en el lugar de los hechos, por ejemplo, después de un accidente de tránsito, pero que la prueba definitoria es la alcoholemia. Esta debe realizarse en centros asistenciales u otros lugares autorizados, y la muestra posteriormente debe ser analizada por el Servicio Médico Legal.
Rojo también advierte sobre uno de los principales problemas asociados a estos procedimientos: el tiempo transcurrido entre un accidente y la toma de la muestra. Según explica, pueden pasar entre tres y cinco horas antes de realizar la alcoholemia, situación que puede modificar considerablemente el resultado, debido a que la concentración de alcohol disminuye con el paso del tiempo.
El toxicólogo también identifica desafíos técnicos en los procedimientos de detección, debido a que los test realizados en terreno no siempre cuentan con la precisión necesaria para ser considerados pruebas definitivas en un proceso judicial.
Más fiscalización y prevención
Para Cámpora, una de las primeras medidas consiste en impedir que una persona bajo los efectos de una sustancia psicoactiva continúe conduciendo. Para ello, plantea aumentar la frecuencia y aleatoriedad de los controles, especialmente entre conductores profesionales, además de contar con procedimientos oportunos de confirmación y sanción.
La académica también plantea considerar el consumo de medicamentos que pueden afectar la conducción, particularmente sedantes e hipnóticos, debido a que pueden disminuir el estado de alerta. A esto suma la necesidad de entregar evaluación y tratamiento cuando exista un consumo problemático, con el objetivo de reducir el riesgo de reincidencia.
Silva agrega que el desafío no se limita a las drogas ilícitas, ya que el alcohol y determinados medicamentos también pueden producir somnolencia, disminuir la atención, alterar la coordinación y aumentar los tiempos de reacción. El riesgo, sostiene, es mayor cuando existe combinación de sustancias.
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