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Alza de la canasta básica: Las cifras y potenciales medidas para paliar los efectos ante su aumento

Desde la mirada de la Subsecretaría de Evaluación Social y economistas, se analizan las implicaciones para las personas y las posibles acciones a considerarse.

El precio de la canasta básica se disparó en noviembre, alcanzando los $63.567. Esto supone un alza récord del 27% en un año, una cifra que podría arrastrar a más de 335 mil personas a la pobreza. Es por esto que el ministro de Economía, Nicolás Grau, aseguró que están evaluando nuevas medidas para apoyar a las familias chilenas.

“Este ha sido un año difícil, con presiones internacionales que han afectado a la economía global, impactando por supuesto a nuestro país y en el alza de los precios de los alimentos. En ese escenario, el liderazgo del Banco Central de Chile y la responsabilidad fiscal que ha tenido nuestro Gobierno están dando frutos, y esperamos que se vayan materializando aún más el próximo año, dando un respiro a los presupuestos familiares de nuestro país”, manifiesta la subsecretaria de Evaluación Social, Paula Poblete.

¿Cuáles son las cifras más preocupantes que registró el alza histórica de la canasta básica en noviembre?

De acuerdo con el reporte de noviembre elaborado por el Observatorio Social, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social y Familia, la canasta básica de alimentos experimentó una variación mensual de 3,6%, llegando a los $63.567.

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Andrés Acuña, profesor asistente del Departamento de Economía y Finanzas de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad del Bío-Bío, asegura que en el mismo periodo:

• El Índice de Precios al Consumidor (IPC) se elevó un 13,3% y la subcategoría Alimentos aumentó un 24,7% en 12 meses.
• En torno a noviembre de 2021, productos como el aceite vegetal y el pan experimentaron un alza sustantiva de 63,5% y 28,3%, respectivamente.

Alberto Belmar, economista e investigador de Clapes UC, indica que lo más preocupante es que la canasta básica de alimentos (usada como referencia para determinar los alimentos más consumidos por los hogares más vulnerables), ha aumentado más que el promedio del costo de la vida, lo que supone una pérdida de poder adquisitivo que afectaría mayoritariamente a los hogares que menos tienen.

Con respecto al alza en la división alimentos y bebidas no alcohólicas, el experto asegura que se registró un aumento del 1,7%, y del IPC, un 1%. “En ese mes el arroz aumentó un 4,5%, si bien, no es uno de los alimentos que más subió de precio durante ese período, es uno que se consume de forma regular”, asevera.

En relación a los gastos mensuales de los grupos más vulnerables, Belmar indica que este es el grupo que más invierte en alimentos, con respecto el resto de la población. En esa línea, precisa que el 20% de menos ingresos de la población gasta un 37,2%, mientras que el 20% de mayores ingresos, un 16,9% de sus ingresos en esos ítems.

En base a noviembre de 2021, donde la canasta básica de alimentos alcanzaba los $50.071, en noviembre de este año se ha encarecido en $13.496 más.

¿Cuáles debieran ser las medidas a implementar para apoyar a las familias?

La subsecretaria de Evaluación Social, Paula Poblete, señala que actualmente se encuentra disponible el subsidio a la canasta básica familiar, que llega a más de 3 millones de personas y que se actualiza mensualmente. Ante esto, asegura que para enero, el monto que se pagará será de $13.516 por carga.

“Además, nuestro Gobierno siempre está evaluando y trabajando para sumar medidas que vayan en apoyo a las familias de Chile y que serán comunicadas en su debido momento. Desde el Ministerio de Desarrollo Social y Familia estamos enfocados en rediseñar la política social para garantizar derechos sociales y mejorar la calidad de vida de las personas”, expresa Poblete.

Paulina Henoch, Investigadora de Libertad y Desarrollo, señala que para enfrentar la problemática, deberían implementarse medidas que vayan en línea con focalizar las ayudas estatales, entregando subsidios en forma de transferencia a las familias más vulnerables. Además, la experta manifiesta que se podría facilitar el acceso a productos básicos y alimentos para estas familias.

“Por otro lado, se puede entregar más información respecto a los precios de los productos, facilitando la comparación de precios por parte de las familias, para evitar abusos y resguardar la competencia”, expresa Henoch.

Refiriéndose al bono de invierno y al bono canasta básica del Gobierno, Andrés Acuña explica que estas medidas no resuelven el problema de fondo, ni siquiera la instauración de un Ingreso Familiar de Emergencia “acotado”.

Es por esto que el académico enfatiza en que la política económica debiera generar los incentivos para que las familias más vulnerables puedan fortalecer su corriente de ingresos permanentes, donde la seguridad ciudadana y la libertad de emprender sean cruciales. A modo de alternativa, el experto sostiene que se deberían destinar mayores recursos al Fondo de Solidaridad e Inversión Social (FOSIS) para financiar microemprendimientos de mujeres jefas de hogar.

“Por otra parte, una medida que, desde mi perspectiva, se tilda erróneamente de populista, es la reducción (o eliminación) del IVA en productos de primera necesidad, incrementado la tasa en productos suntuarios (como revivir el impuesto ‘al lujo’). Si lo anterior se complementa con una reducción del impuesto específico a los combustibles, transformándolo en una tasa y eliminando su anclaje a la UTM, podría reducir el precio de los alimentos al descomprimir la estructura de costos de la cadena logística”, manifiesta Acuña.

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