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Baja del empleo formal y despidos por necesidad de la empresa al alza: Los factores y datos tras este fenómeno

Las causas que han alimentado las desvinculaciones laborales en la mirada de los expertos.

De acuerdo con el último informe mensual elaborado por el Departamento de Estudios de la Dirección del Trabajo (DT), denominado “Trabajadores involucrados con un único empleador registrado en cartas de aviso de término de contrato”, durante abril se registraron 36.676 despidos por necesidad de la empresa, lo que supone un aumento del 15,3% con respecto al mismo mes del año pasado (en ese entonces fueron 31.802).

Si se analizan las cifras en torno al conteo de cartas de aviso de término de contrato por dicho motivo, en el mes pasado se registró un incremento similar, con una variación del 13,5%.

Estos despidos por necesidad de la empresa, sujetos al artículo 161 N°1 del Código del Trabajo, sumaron 151.795 en los primeros cuatro meses del presente año, mientras que en el mismo período del 2022 fueron 125.803. Y, en relación al total de finiquitos registrados, la Región Metropolitana concentra el 47% del total, seguido por las regiones del Biobío y Maule.

Karol Fernández, investigadora del Centro de Políticas Públicas, Facultad de Economía y Gobierno de la Universidad San Sebastián, y doctora en economía por la Universidad de Oxford, indica que, según el último reporte de la DT, en abril se registraron un total de 188.183 trabajadores involucrados en cartas de despido, de los cuales el 19,5% (36.676 despidos) corresponde a la causal “necesidades de la empresa”.

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“Las condiciones económicas más estrechas han afectado la sostenibilidad de muchas empresas, que se ven en la necesidad de realizar recortes de personal aludiendo a esta causal para mantener su negocio a flote. Sectores como construcción y servicios han sido los que han recurrido en mayor medida a los despidos por necesidades de la empresa”, asevera la académica.

De acuerdo con Fernández, entre marzo de 2020 y marzo de 2021 -como consecuencia de la pandemia-, Chile enfrentó cifras de desempleo por sobre los dos dígitos:

• Alcanzó un máximo de 13% en el trimestre mayo-julio de 2020. Posteriormente, hubo un período de recuperación, ubicándose el desempleo en torno al 7% durante la segunda mitad de 2021.
• Sin embargo, en el último año, se ha observado un incremento significativo del desempleo. Las últimas cifras del INE registraron un 8,7% en el trimestre febrero-abril (9,5% en el caso de las mujeres).
• Ello a su vez ha venido acompañado de un fuerte aumento en la informalidad laboral, que en el mismo período alcanzó un 27%, afectando principalmente a las mujeres (alrededor de 1 de cada 3 mujeres tiene un empleo informal).

La economista explica que lo preocupante de estas cifras es que medidas como el incremento del salario mínimo y la reducción de la jornada laboral a 40 horas, aumentarán los costos de contratación de las empresas, lo que podría causar una mayor contracción del empleo principalmente en las MiPymes.

Nicolás Román, académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de los Andes, señala que el Índice Mensual de Actividad Económica de abril registró una caída de 1,1% en 12 meses (0,6% desestacionalizado), contracción particularmente acentuada en el sector Comercio (7,7%).

Según el especialista, otro indicador que da luces de la situación del país es el de la morosidad a 90 días de los créditos de consumo que, de acuerdo a la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras, están en niveles de 2,77%, (niveles promedio históricamente altos, según Román). Y asegura que los castigos bancarios de estos créditos casi se han duplicado en un año, pasando de 3,8% a 6,6%.

“En definitiva, los despidos por necesidades de la empresa responden a un país que detuvo su consumo luego de una expansión por retiros y ayudas estatales, por lo que inevitablemente se debe ajustar la producción y eso hace caer el empleo. Lo que ocurra el segundo semestre depende de las señales que dé el Gobierno. Más seguridad ciudadana, menor incertidumbre en temas tributarios y más austeridad fiscal, contribuirían a revertir la tendencia”, agrega el académico.

El impacto y las tendencias proyectadas

Ignacio Muñoz, investigador de Clapes UC, explica que este golpe al empleo generaría un menor nivel de actividad económica y, consecuentemente, un menor nivel de ingresos para los hogares.

Además, el experto prevé que en la última parte del presente año se espera que estas cifras de empleo mejoren en alguna magnitud, producto del crecimiento interanual esperado para el PIB, debido al inicio de recortes de tasas por parte del Banco Central y de la menor inflación proyectada.

“Este año se espera un crecimiento prácticamente nulo e incluso negativo debido a un ajuste en el consumo. Este ajuste es necesario para lograr la convergencia de las variables macroeconómicas. Sin embargo, este ciclo también conlleva una disminución en la Formación Bruta de Capital, la cual se proyecta que continúe en el próximo año. Esta proyección representa la parte negativa del ciclo de desaceleración y ajuste que estamos experimentando”, manifiesta Víctor Martínez, director ejecutivo del Centro de Investigación de Empresa y Sociedad de la Universidad del Desarrollo (CIES-UDD).

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