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Convención: El ajustado calendario de trabajo tras el fin del patrocinio de iniciativas populares de norma

Ahora, el organismo se someterá a un cronograma de actividades que, por ley, debería terminar el próximo 4 de julio.

El plazo para patrocinar iniciativas populares de norma, o para que convencionales ingresen propuestas de normas termina este 1 de febrero a las 23:59 horas. Ahora, comenzará el periodo de discusión y aprobación de cada una de estas. El trabajo de la Convención constitucional los próximos cinco meses será de votación de normas y de armonización de las mismas, para así dejar listo el proyecto de Constitución que deberá ser sometido a votación en el plebiscito de salida. Los detalles de lo que viene en el proceso, a continuación.

Lo más reciente: Además de una extensa votación para elegir a la actual mesa directiva de la Convención, estas últimas semanas han sido de presentación de propuestas. El 1 de febrero finalizó el plazo para patrocinar iniciativas populares de norma (cerca de 50 alcanzaron los apoyos) y para que los propios convencionales propusieran normas (que debían estar firmadas por mínimo ocho) a ser discutidas y votadas en las comisiones correspondientes.

María Elisa Quinteros y Gaspar Domínguez, presidenta y vicepresidente del organismo, respectivamente, se han auto bautizado como “guardianes del cronograma” para asegurar que en los acotados tiempos que vienen se logren cumplir con todas las tareas pendientes.

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La aprobación de las normas: En términos concretos, el periodo que comienza con febrero para la Convención Constitucional es el de discusión y aprobación de las normas. Ahora bien, cada una de las propuestas que serán discutidas tendrán que pasar dos filtros, con dos votaciones distintas.

Primero, tanto las iniciativas populares como las de los propios convencionales, serán discutidas dentro de cada una de las comisiones. En ocasiones, varias normas pueden tratar de lo mismo, desde diferentes perspectivas, pero las temáticas serán discutidas en cada grupo acorde.
Para que la norma se apruebe en la comisión tiene que ser con mayoría simple (el 50% más uno) y de ser así pasa a ser discutida en el pleno, el que conforman todos los constituyentes. Una vez que llega a esa instancia, la norma es discutida y tiene que ser aprobada por un quórum de dos tercios.

Si una norma pasa al pleno y no es aprobada tiene una segunda oportunidad. Luego de que no alcance el quórum necesario, la propuesta vuelve a la comisión de la que salió para ser modificada y presentada nuevamente al pleno, como cuando un proyecto de ley pasa a revisión en las comisiones. Si después de eso la norma no consigue los votos, se extingue definitivamente.

Fechas próximas:

- El 15 de febrero comenzarán a votarse las primeras normas en el pleno. En paralelo seguirán discutiéndose y votándose normas en las comisiones.
- A finales de abril se termina el trabajo de las comisiones y para ese entonces, todas las normas debieran estar aprobadas.
- De ahí comienza la etapa de “armonización” del proyecto de Constitución. Esta labor estará a cargo de 44 convencionales en una comisión que deberán ver temas de estilo, redacción y forma, pero no fondo de las normas. Según explicó el mismo Domínguez, “esta comisión no tendrá goma y lápiz, tendrá destacador”, porque hará recomendaciones de cambios.
- Cada una de las indicaciones que haga esta comisión deberán ser votadas de nuevo en el plenario, con un quórum de dos tercios.
- Según el cronograma de la mesa directiva, el último pleno donde se someterán a escrutinios las indicaciones de armonización se dará en la semana del 20 al 24 de junio.
- Si se cumplen los plazos, quedará una semana “de colchón para resolver algunos temas que pudieran quedar abiertos”, afirmó recientemente el vicepresidente en una entrevista.

¿Qué ocurre con los temas que no son aprobados?: En términos concretos, si una norma no alcanza a ser aprobada o un tema queda fuera de la Convención, eso puede resolverse en términos legislativos.

Ahora bien, el abogado constitucionalista y académico de la UCEN, José Ignacio Núñez explica que un “proyecto que presentó Agustín Squella (Lista del Apruebo) sobre el primer capítulo, dice que los derechos que estén en la Constitución respetan los DD.HH. contenidos en tratados internacionales y que el derecho internacional tiene rango constitucional”. Esto permitiría que, si un derecho fundamental no alcanza a ser votado, al estar en un tratado acogido por Chile, pasa a ser de carácter constitucional.

¿Alcanzarán los tiempos?: “Es importante aclarar que durante todos estos meses los convencionales han ido tomando partido por las iniciativas y conversando entre ellos, para que cuando se voten se logren los quórums necesarios”, dice Núñez. Por su parte, el abogado y magíster en Derecho Constitucional, José Miguel Arce, afirma que “hay mucha incertidumbre, y hay muchos temas que se vienen arrastrando de la crisis política del 2019. Por lo tanto, no es tan fácil que se llegue a ver y aprobar todos los temas en el tiempo que quedan”.

En palabras de Arce, “lo principal de una Constitución es que no pretende zanjar controversias sociales fundamentales, ni es un proyecto político acabado, porque al final de día todo lo que quede ahí plasmado van evolucionando en el tiempo y no es tan fácil establecerlos. Por lo mismo, lo importante es la forma en que queden escritos, porque si es muy rígida, cada vez que sea necesario hacer un cambio tendrá que hacerse una reforma. Por eso, creo que es difícil que se logre en el plazo y es posible que se pida una prórroga”, finaliza.

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