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Cuentas de la luz vuelven a subir: El alza acumulada que presiona a los hogares y el impacto en el costo de la vida 

Desde este 1 de julio las tarifas eléctricas registran un aumento promedio nacional de 4,9%, aunque en algunos sectores el impacto puede superar el 20%.

Un nuevo incremento en las tarifas eléctricas comenzó a regir este 1 de julio, agregando una nueva presión sobre el presupuesto de los hogares chilenos en un escenario donde el costo de la vida continúa siendo una de las principales preocupaciones de las familias. La Comisión Nacional de Energía (CNE) confirmó un aumento promedio nacional de 4,9% en las cuentas de la luz, impulsado principalmente por mayores costos en los segmentos de generación y transmisión. Sin embargo, el impacto no será uniforme en todo el país. El porcentaje que pagará cada hogar dependerá de la empresa distribuidora y de la comuna donde se ubique el suministro.

El nuevo reajuste se suma a una serie de aumentos aplicados desde el descongelamiento tarifario iniciado en 2024, proceso que buscó normalizar las cuentas eléctricas tras varios años de tarifas contenidas. El resultado ha sido un incremento sostenido que, según especialistas, ya representa una carga significativa para miles de familias.

Alzas acumuladas

Humberto Verdejo, académico del Departamento de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Santiago de Chile, explica que el alza actual no puede analizarse de manera aislada, ya que forma parte de un proceso tarifario que comenzó hace dos años.

El experto sostiene que desde julio de 2024 hasta la actualización de julio de 2026 las tarifas eléctricas han registrado incrementos relevantes y que, dependiendo de la empresa distribuidora, la comuna y la composición de la cuenta, en numerosos casos la variación acumulada supera el 50% de acuerdo a sus cálculos. A su juicio, esto demuestra que el impacto no responde a un solo reajuste, sino a un proceso gradual de normalización tarifaria implementado por etapas.

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Carlos Smith, docente investigador del Centro de Investigación de Empresa y Sociedad (CIES) de la Universidad del Desarrollo, coincide con ese diagnóstico e incluso señala que existen sectores donde las alzas acumuladas son aún mayores. El economista afirma que, tras el descongelamiento de las tarifas iniciado en 2024, algunas cuentas alcanzaron incrementos cercanos al 50% y agrega que este proceso tuvo efectos relevantes sobre otras variables económicas, particularmente sobre la inflación y el costo de distintos bienes y servicios.

Respecto del reajuste que comenzó a regir este mes, Smith explica que el promedio nacional de 4,9% esconde diferencias importantes entre regiones. Mientras algunas zonas registrarán aumentos cercanos al 4%, otras superarán el 20%, especialmente en ciudades como Valdivia y Puerto Montt, aunque también existen comunas donde las cuentas incluso podrían disminuir levemente.

¿Por qué siguen aumentando las cuentas?

Los especialistas coinciden en que detrás de las nuevas tarifas existen distintos factores que se han ido acumulando durante los últimos años. Verdejo explica que durante el segundo semestre de 2026 el principal cambio no corresponde a un incremento directo de los costos eléctricos, sino al término de las devoluciones transitorias que habían reducido temporalmente las cuentas. Recuerda que, tras detectarse errores en los cálculos tarifarios durante el año pasado, las empresas aplicaron descuentos y al finalizar ese beneficio excepcional, los usuarios vuelven a pagar la tarifa sin esa rebaja.

Smith agrega que el retraso en proyectos de transmisión también explica parte importante de las diferencias regionales. El economista sostiene que Chile ha postergado durante años inversiones clave en infraestructura eléctrica, lo que ha impedido transportar energía de menor costo desde las zonas donde se produce hacia los principales centros de consumo. Esa falta de capacidad de transmisión, señala, termina elevando los costos que enfrentan los usuarios finales.

A ello se suma la deuda acumulada con las empresas distribuidoras debido al retraso regulatorio registrado entre 2020 y 2024. Verdejo advierte que, si esa deuda se recupera directamente de cada cliente, algunos usuarios podrían enfrentar incrementos superiores al 20% en sus cuentas finales, especialmente en comunas rurales o zonas con mayores montos pendientes.

Por ello, el académico considera que el mecanismo de cargo único sistémico actualmente discutido en el Congreso representa la alternativa más adecuada, ya que permitiría distribuir el costo entre una base más amplia de consumidores y evitar alzas excesivas para determinados usuarios.

Presión sobre los hogares

El aumento de las tarifas eléctricas tiene un impacto inmediato en las finanzas familiares debido a que se trata de un gasto fijo que no puede postergarse. Verdejo sostiene que, para los hogares de menores ingresos, cualquier incremento en la cuenta de la luz compite directamente con otros gastos esenciales como alimentación, transporte, arriendo, salud o educación. Añade que la clase media también enfrenta una situación compleja, especialmente aquellos hogares que no califican para subsidios, pero que igualmente deben asumir un elevado nivel de gastos permanentes. En la práctica, afirma, esto reduce el ingreso disponible al finalizar cada mes.

Smith coincide en que el efecto más fuerte recae precisamente sobre ese segmento. El académico explica que muchos hogares vulnerables recibieron subsidios temporales para enfrentar parte de las alzas anteriores, mientras que la clase media quedó expuesta a absorber completamente los incrementos. Añade que en el sur del país la situación es aún más compleja, debido a que numerosas familias migraron hacia sistemas de calefacción eléctrica por razones ambientales y de eficiencia, lo que elevó considerablemente su consumo energético justo cuando comenzaron los aumentos tarifarios.

Impacto sobre el costo de la vida

Las consecuencias del alza eléctrica no se limitan a las cuentas que pagan los hogares cada mes. Verdejo explica que la electricidad constituye un insumo transversal para prácticamente toda la economía, por lo que el aumento de su precio también incrementa los costos de operación de supermercados, panaderías, restaurantes, talleres, centros de salud, establecimientos educacionales, pymes y empresas productivas.

Cuando esos costos aumentan, señala, muchas empresas enfrentan la decisión de absorber el gasto adicional o trasladar parte de ese incremento al precio de los productos y servicios que ofrecen. Como consecuencia, el alza eléctrica puede ejercer presión sobre el costo general de la vida, detalla el experto.

Smith agrega que el suministro eléctrico representa algo más del 2% de la canasta utilizada para medir la inflación, pero su impacto indirecto puede ser mucho mayor debido al efecto que genera sobre los costos de producción. Además, recuerda que los aumentos anteriores también incidieron sobre la Unidad de Fomento (UF), encareciendo arriendos, seguros, créditos hipotecarios y otros pagos indexados.

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