Inicio » Facts » Equipo

Desempleo de larga duración y la tensión del mercado laboral chileno

Chile acumula más de 30 meses con una tasa de desempleo sobre el 8% y cerca de 830 mil personas sin trabajo al cierre de 2025. Aquí, los detalles.

La capacidad de la economía chilena para generar nuevos puestos de trabajo atraviesa uno de sus periodos más complejos de los últimos años. Al cierre del último trimestre de 2025, el mercado laboral continúa mostrando señales de estancamiento, con una tasa de desempleo que se ha mantenido por sobre el 8% durante más de 30 meses consecutivos. Este fenómeno no solo refleja un bajo dinamismo en la creación de empleo, sino que también revela un cambio en el perfil de quienes buscan trabajo, marcado por una creciente dificultad para reinsertarse laboralmente y una expansión del desempleo de larga duración.

De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), cerca de 830 mil personas se encontraban desocupadas al cierre de 2025. Tal como consignó El Mercurio, dentro de ese universo, un 34,9% llevaba más de seis meses buscando empleo, un 12,6% había superado el año sin lograr reinsertarse y más del 53% tardaba al menos tres meses en encontrar una nueva ocupación. Estas cifras dan cuenta de un mercado laboral más rígido, donde la rotación se ha ralentizado y las oportunidades de absorción para nuevos trabajadores o para quienes han perdido su empleo se han reducido de manera sostenida.

despidos-necesidades-empresa-1

Para Jorge Berríos, director académico del Diplomado en Finanzas de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, el estancamiento del empleo responde a una combinación de factores coyunturales y estructurales. Entre ellos, destaca el bajo crecimiento económico, la debilidad de la inversión privada y el menor dinamismo de sectores intensivos en mano de obra, como la construcción, la industria manufacturera y, durante un periodo prolongado, el comercio. A esto se suma un consumo interno debilitado, que recién mostró señales de ajuste hacia el último trimestre del año pasado, tras el impacto prolongado de la inflación y el alza de tasas de interés.

Berríos añade que el mercado laboral también enfrenta presiones por el lado de la oferta. El aumento de la participación laboral, el ingreso de personas que buscan empleo por primera vez y los flujos migratorios han incrementado el número de postulantes en un contexto donde no se están generando suficientes vacantes nuevas. Esta brecha entre oferta y demanda ha intensificado la competencia por los puestos disponibles, alargando los periodos de búsqueda y empujando a muchos trabajadores a aceptar empleos subvalorados o informales.

José Noguera, magíster en Economía y director del Programa de Magíster en Ciencias Económicas de la Universidad de Santiago de Chile, señala que el mercado laboral chileno enfrenta un fenómeno de histéresis, en el cual el desempleo se mantiene elevado incluso cuando otros indicadores macroeconómicos muestran leves mejoras. A su juicio, esta fricción se explica por cuatro ejes principales: la debilidad de la inversión y los largos procesos de permisología, el aumento de los costos laborales, la brecha entre las competencias disponibles y las demandadas por las empresas, y el estancamiento de la productividad.

En el ámbito regulatorio, la implementación gradual de la ley de 40 horas y los incrementos sucesivos del salario mínimo han obligado a muchas empresas, especialmente micro y pequeñas, a reorganizar turnos o postergar nuevas contrataciones, comenta el experto. En algunos casos, la respuesta ha sido la automatización de procesos o la reducción de vacantes, lo que limita la absorción de nuevos trabajadores.

Las consecuencias sociales del desempleo prolongado son profundas. Explica Noguera que a nivel de los hogares, la cesantía extendida agota primero el Seguro de Cesantía y luego los ahorros personales, empujando a muchas familias al endeudamiento. En otros casos, se activa el llamado “trabajador adicional”, donde otros miembros del hogar, como estudiantes o adultos mayores, ingresan al mercado laboral en condiciones precarias para compensar la pérdida de ingresos. A ello se suma la interrupción de las cotizaciones previsionales, que no solo reduce las pensiones futuras, sino que deja a las familias sin cobertura de seguros asociados.

Frente a este panorama, los expertos coinciden en que el desafío para 2026 es evitar que el actual estancamiento derive en un desempleo estructural. Las propuestas apuntan a un cambio de enfoque en la política pública, pasando de medidas de emergencia a reformas orientadas a la productividad.

Más sobre Facts

Comentarios Deja tu comentario ↓
Ver Comentarios