Listas de espera: Radiografía al complejo escenario que presiona al sistema público de salud
- Andrea Cova Moore, equipo de Facts
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La acumulación de pacientes en listas de espera se ha consolidado como uno de los principales nudos críticos del sistema público de salud en Chile. Al 31 de diciembre de 2025, y de acuerdo con la glosa N°06 “Lista de Espera No GES y Garantías de Oportunidad GES Retrasadas” del Ministerio de Salud, el país cifraba 2.889.833 registros en espera, una cifra que agrupa consultas nuevas de especialidad médicas y odontológicas, además de intervenciones quirúrgicas. Aunque los indicadores de oportunidad muestran ciertas mejoras en resolución y rotación, el volumen total continúa tensionando a la red asistencial y se mantiene como una de las principales fuentes de malestar ciudadano.
Del total de registros, 2.464.738 corresponden a consultas nuevas de especialidad, asociadas a 2.047.191 personas, mientras que 425.095 dicen relación con intervenciones quirúrgicas No GES, que afectan a 371.907 pacientes. De estas cirugías, 310.482 son mayores y 114.613 menores, una distribución similar a la observada en trimestres anteriores.
El exministro de Salud y actual director médico de Clínica MEDS, Enrique Paris, explica que este escenario responde a una combinación de factores acumulados durante los últimos años. A su juicio, persiste una baja productividad de la red pública en comparación con el periodo prepandémico, sumada al rezago de atenciones postergadas durante la crisis sanitaria del Covid-19, que comenzaron a materializarse una vez normalizada la situación epidemiológica. A ello se agrega un cambio estructural en el perfil de los pacientes, marcado por el envejecimiento acelerado de la población, el aumento de la multimorbilidad y una mayor necesidad de atención por especialistas.
Paris también apunta a un factor adicional que ha incrementado la presión sobre el sistema público: la migración masiva de afiliados desde las aseguradoras privadas hacia Fonasa, esto “ha generado una gran presión por mayor cobertura y resolutividad en el sector público, generando un impacto real en la red”. En este contexto, señala, el desafío central pasa por equilibrar una demanda en expansión con recursos financieros limitados, lo que obliga a mejorar la gestión y el uso eficiente de la infraestructura disponible.
Uno de los puntos más críticos identificados por los especialistas es la subutilización de los pabellones quirúrgicos. Según Paris, las recomendaciones internacionales apuntan a un uso superior al 80% de los pabellones habilitados, mientras que en Chile este indicador se sitúa entre un 50% y un 60%. A esto se suma la alta tasa de cirugías suspendidas, Paris comenta que “el 71% de las cirugías suspendidas obedecen a motivos netamente administrativos o que son atribuibles al equipo quirúrgico y no al propio paciente”.
Por otro lado, el ex ministro comenta que las brechas territoriales profundizan aún más el problema. “Existen diferencias muy marcadas entre la resolutividad de los Servicios de Salud, ya sea por su zona geográfica, por la composición de su propia población o por el acceso a especialistas en la zona. Por ejemplo, el Servicio de Salud de Arica y Parinacota mantiene más de 37 mil registros en espera, con un promedio de espera de 174 días. Si vemos el S.S. de Arauco, que también tiene un poco más de 37 mil registros en espera para consulta de especialidad, su promedio de espera se dispara a 356 días, el doble de tiempo que Arica y Parinacota”, detalla.
Desde una mirada de política pública, Jorge Acosta, director ejecutivo del Instituto de Políticas Públicas en Salud de la Universidad San Sebastián, sostiene que el problema central no es solo de recursos, sino de eficiencia. “A pesar del aumento importante de recursos, la baja eficiencia en la utilización de estos no se ha reflejado en un aumento de la producción. Es decir, se han destinado más recursos y la producción ha estado estancada. Si bien hay iniciativas exitosas como los Centros Regionales de Resolución, que han aumentado la cantidad de cirugías por pabellón, este esfuerzo sigue representando una fracción más pequeña de la que se necesita”, explica.
El impacto de las listas de espera trasciende las cifras y se refleja con fuerza en la calidad de vida de los pacientes. Explica Acosta que los largos tiempos de espera pueden agravar patologías, generar dolor crónico, pérdida de funcionalidad y deterioro de la salud mental.
En cuanto a los desafíos, Acosta señala que “urge modificar el sistema de incentivos que tiene el sistema prestador estatal. Se debe avanzar hacia mejorar la eficiencia en la utilización de los recursos, entregar más atribuciones a los directores de hospital y Servicios de Salud para gestionar mejor los recursos y el personal, y entregar más información a la ciudadanía, lo más actualizada posible, para la supervigilancia local de las comunidades”.
Por su parte, Paris menciona que el desafío país “es lograr que la Atención Primaria de Salud evolucione de forma adecuada a ser un modelo de atención mucho más resolutivo y a la vez, preventivo. Ambas estrategias permitirán descongestionar y bajar la carga que tiene actualmente la red asistencial, liberando camas y pabellones”.
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