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Lluvias y racionamiento en el Gran Santiago: ¿Cambia el escenario con el agua caída en julio?

Actualmente el volumen almacenado de agua es superior en un 20% respecto de julio de 2021.

Trece años de sequía lleva Chile, siendo la peor y más larga que ha enfrentado el país. Frente a esta situación, en abril de este año se presentó el Protocolo de Racionamiento de Agua para el Gran Santiago, ya que la Región Metropolitana (RM) mantiene un déficit respecto a la lluvia caída normal, de un 47%. Sin embargo, el mes de julio se transformó en el más lluvioso en casi 20 años, cayendo así aproximadamente 51,5 mm, y generando la duda si tras este incremento de agua, podría haber cambios en el protocolo o no sería necesario un racionamiento de agua. ¿Qué dicen los expertos?

El académico de la Universidad Católica (UC) e ingeniero especialista en hidrología e hidráulica urbana, Jorge Gironás, menciona que “la situación hídrica por lo menos en la zona central está mejor que el año pasado, pero todavía está baja comparada con lo que se considera un año normal”. Frente a eso, el experto menciona que un aplazamiento o cambio en la medida “es muy temprano para decirlo, pero la respuesta general es un no, ya que habría que ver cómo sigue en el transcurso del año. (…) Más allá de si sigue lloviendo o no, creo que no hay que transmitir la idea de que se solucionaron todos los problemas porque no creo que ocurra, y aunque ocurriese, es mejor conversar sobre esto incluso en la época de normalidad”.

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“En este momento las lluvias han sido un gran alivio para la situación hídrica que tenemos en nuestro país, sin embargo esta crisis hídrica no se ha superado. Las lluvias y la acumulación de nieve no nos permiten aún descartar un potencial racionamiento durante el verano”, señaló el ministro de Obras Públicas (MOP), Juan Carlos García este martes mientras entregó un balance de la situación hídrica actual del país.

Según el titular del MOP en septiembre se podría identificar la cantidad de nieve acumulada y hacer “una proyección más certera de lo que vendrá”. El exdirector de la Dirección General de Aguas (DGA), Matías Desmadryl, coincidió con García y añadió lo que se debía tener en cuenta para evitar un racionamiento:

• La cantidad de agua acumulada en los embalses, esperando que el “embalse El Yeso esté idealmente en su máxima capacidad al momento en que entremos en el verano”, dado que según el experto abastece a 6 millones de habitantes de Santiago.
• Las temperaturas que se tengan en los meses de diciembre y marzo, y el agua que esté disponible, dado que según Desmadryl, “las precipitaciones y la nieve permiten que en la época de deshielo, esa agua progresivamente se vaya derritiendo y escurriendo a los ríos por los cuales se abastece la capital, que son principalmente: el río Maipo y Mapocho”.
• En términos de gestión, el exdirector de la DGA, menciona también la interconexión de “algunas comunas de sectores más altos de Santiago que dependen en una medida importante del agua subterránea y que todo ese sistema esté interconectado”. Sin embargo, Desmadryl asegura que “esto se viene desarrollando hace varios años”.
• Una reducción del consumo de agua en la capital.

Las cifras de la situación hídrica actual

“El agua que se necesita o se usa es abastecida por el agua que recibimos a través de la lluvia y por nuestras disponibilidades almacenadas”, afirma el académico de la UC, Jorge Gironás, por lo que en un contexto donde “entra menos agua porque llueve menos, hay dos posibilidades”, dice:

• Reducir el consumo de agua: “Disminuir la demanda, gastarla cuando sea necesaria, usarla cuando es más fácil abastecerla y tomar medidas como eliminar el riego de áreas verdes o reducirlo con otras plantas”.
• Aumentar el almacenamiento del líquido: Esta medida es necesaria hacerla “con el aumento de depósitos naturales y tal vez no recurrir tanto a los embalses, que es una posibilidad y hay que evaluarla, pero también tenemos estos embalses debajo del suelo y sería bueno recargarlos”.

La respuesta tiene que combinar ambas cosas según Gironás, ya que “no hay una única solución”. Según el informe semanal elaborado por la DGA, que monitorea 25 embalses en nueve regiones del país:

• El 12% de ellos son para agua potable, un 64% para riego, 16% para generación y el 8% de ellos es mixto (generación y riego).
• Al 11 de julio, “hay almacenados 4.408 millones de metros cúbicos de agua, y en la misma fecha del año pasado había 3.672 millones de m3, por lo que el volumen almacenado ahora es superior en un 20% respecto de julio de 2021. Sin embargo, el promedio histórico mensual es de 5.908 millones de m3. Asimismo, hay 9 embalses cuyo volumen actual es menor a 20% respecto a su capacidad”.
• En cuanto a los principales ríos de la zona central que abastecen a las ciudades se mantienen por debajo o cercano a los mínimos históricos, pero “estas situaciones se irán revirtiendo si se mantienen las lluvias y posteriores deshielos”.

El protocolo

“Hoy tendríamos que tener un protocolo continuo, que a veces signifique tomar medidas en épocas de abundancia, como lo sería el invierno para estar mejor preparados para el verano”, dice Gironás, y añade que “a lo mejor este protocolo es demasiado de emergencia”.

Según el experto, este plan continuo ayudaría a no llegar a situaciones críticas y “estar constantemente evaluando y tramitando” medidas para prevenir la escasez hídrica. Sin embargo, valora que el Protocolo de Racionamiento de Agua crea “conciencia sobre nuestro rol en esta situación y el consumo”.

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