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Radioterapia en Chile: La brecha que afecta a los pacientes y los desafíos existentes en las regiones

Entre el 50% y el 80% de los pacientes oncológicos requerirá radioterapia, pero ocho regiones del país no cuentan con centros.

La disponibilidad de tratamientos oncológicos en Chile presenta diferencias significativas según el territorio, particularmente en el acceso a radioterapia, una de las herramientas clave en el combate contra el cáncer. Aunque se trata de un procedimiento esencial —requerido por entre el 50% y el 80% de los pacientes en algún momento de su enfermedad—, su acceso no está garantizado de manera equitativa en el país.

Actualmente, tal como consigna El Mercurio, al menos ocho regiones no cuentan con centros de radioterapia, lo que obliga a cientos de pacientes a trasladarse largas distancias para poder iniciar o continuar sus tratamientos. Esta situación no solo implica una carga económica y emocional para las familias, sino que también puede tener consecuencias directas en la evolución de la enfermedad.

Distribución desigual de recursos

La falta de centros en regiones responde a múltiples factores estructurales. La doctora Milva Caputo, hematóloga y Oncology Medical Head de GSK, explica que “la distribución desigual de centros de radioterapia puede responder a causas estructurales y operativas: Los equipos e instalaciones requieren inversiones muy altas y su viabilidad económica favorece su concentración en grandes centros urbanos; además, hay escasez y concentración de especialistas en las principales ciudades”.

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A esto se suman otros elementos, como los retrasos en la ejecución de proyectos tras la pandemia, trabas burocráticas, déficits en la mantención de equipos y las dificultades logísticas propias de las zonas extremas, explica la experta. Todo esto contribuye a que regiones como Arica y Parinacota, Tarapacá, Aysén y Magallanes queden sin cobertura.

El problema no se limita a la infraestructura. Según datos de la Corporación Nacional Autónoma de Certificación de Especialidades Médicas (CONACEM), en Chile existen aproximadamente 62.000 médicos, de los cuales cerca del 60% son especialistas. Sin embargo, menos de la mitad trabaja en el sistema público, que atiende a más del 80% de la población.

Karol Ramírez, doctora en medicina clínica y experta en rehabilitación oncológica de la Universidad Andrés Bello, advierte que “la distribución desigual de recursos en salud, al menos en el sistema público, está normada. Gran parte de los recursos destinados a salud se concentra en oncología pero es insuficiente. El problema es que la cantidad de personas diagnosticadas cada año es alta. Nuestro sistema de salud público no cuenta con los recursos para dar soporte adecuado a ese volumen de casos nuevos anuales”.

Impacto en los pacientes

Las consecuencias de esta brecha son concretas. La falta de acceso oportuno a radioterapia retrasa el inicio del tratamiento, lo que puede traducirse en diagnósticos más avanzados y menores probabilidades de curación. Caputo señala que “la falta de centros de radioterapia y de acceso equitativo a diagnósticos retrasa la confirmación del cáncer y el inicio del tratamiento, lo que conduce a más casos en estados avanzados y reduce las opciones curativas”. A esto se suma el costo del traslado, el desarraigo familiar y el desgaste físico y emocional, factores que muchas veces terminan afectando la adherencia al tratamiento.

Por su parte, el oncólogo Fernando Chuecas y académico de la Universidad San Sebastián, enfatiza que, si bien la disponibilidad de radioterapia no influye directamente en la detección del cáncer, sí es clave para el tratamiento: “La disponibilidad de Unidades de Radioterapia oncológica si bien no impacta en la detección del cáncer, sí es crítica para una adecuada secuencia de tratamiento; en algunos casos es la primera estrategia o la única, como en cáncer cervicouterino”.

¿Está preparado el sistema?

El aumento sostenido de casos de cáncer plantea un desafío creciente para el sistema de salud. Chile enfrenta un proceso de envejecimiento poblacional y el cáncer ya se posiciona como la principal causa de muerte en el país, lo que anticipa una mayor demanda por tratamientos en los próximos años. En este contexto, la doctora Caputo sostiene que, pese a algunos avances, el sistema aún no está preparado: “El sistema de salud ha logrado avances importantes —garantías, planes nacionales y centros especializados— pero hoy no está plenamente preparado para la creciente demanda oncológica”.

Entre las principales brechas menciona el cumplimiento parcial del Plan Nacional del Cáncer, la concentración de infraestructura en grandes ciudades, la falta de renovación de equipos y las demoras acumuladas tras la pandemia.

Ramírez coincide en este diagnóstico y agrega que incluso a nivel internacional existen dificultades para enfrentar esta enfermedad: “No. Ni siquiera los países desarrollados están completamente preparados para enfrentar el cáncer, ya que es una patología que ha crecido de forma acelerada año a año”. Además, advierte que el impacto no termina con el tratamiento, ya que muchos pacientes quedan con secuelas que dificultan su reinserción laboral y social.

Políticas públicas y desafíos

Frente a este escenario, los expertos coinciden en que se requiere una respuesta estructural que combine inversión, planificación y políticas públicas sostenidas en el tiempo. Caputo plantea que “se necesita una mirada de equidad a largo plazo, pero también medidas concretas desde ahora. Ampliar la red de radioterapia en regiones es fundamental, pero no suficiente. También se requiere formar y retener especialistas, renovar equipamiento, mejorar los tiempos de derivación y fortalecer la coordinación entre los distintos niveles de atención”.
Asimismo, subraya que la innovación en tratamientos no debe entenderse como un gasto, sino como una inversión en salud pública, capaz de mejorar la sobrevida y reducir costos asociados a hospitalizaciones y complicaciones.

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