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Scooter-chorros: La nueva modalidad de robo en las calles que desafía la seguridad

Esta modalidad aprovecha las características propias de los scooters eléctricos para reducir al mínimo el tiempo de reacción de las víctimas.

La delincuencia continúa adaptando sus métodos para aprovechar las ventajas que ofrece el entorno urbano. A los tradicionales “motochorros” y “lanzazos” se suma ahora una modalidad que ha comenzado a repetirse con mayor frecuencia en distintos sectores de la Región Metropolitana: bandas que utilizan scooters eléctricos para acercarse rápidamente a sus víctimas, arrebatarles sus pertenencias y escapar en cuestión de segundos por ciclovías, veredas o calles donde los vehículos policiales tienen mayores dificultades para perseguirlos. El fenómeno refleja como los delincuentes incorporan nuevos medios de movilidad para aumentar la rapidez de sus delitos y reducir las posibilidades de ser detenidos.

En las últimas semanas se han conocido diversos casos de personas que han sido víctimas de robos cometidos por individuos que se desplazan en scooters eléctricos. En la mayoría de los episodios, el objetivo son teléfonos celulares, carteras, mochilas u otros objetos de fácil sustracción, aprovechando el factor sorpresa y la velocidad que ofrecen estos vehículos.

Si bien desde Carabineros señalaron a Emol Social Facts que no existe una categoría estadística específica para los delitos cometidos mediante scooters eléctricos, estos hechos generalmente son registrados como robos por sorpresa, robos con intimidación o robos con violencia, dependiendo de las características de cada caso.

Scooter-chorros-1

Las cifras muestran la magnitud de estos ilícitos a nivel nacional. Durante 2025 se contabilizaron 37.478 robos por sorpresa, 37.356 robos con intimidación y 21.725 robos con violencia, delitos que incluyen diversas modalidades utilizadas actualmente por organizaciones criminales.

Cómo operan los “scooter-chorros”

Eduardo Labarca, prefecto (R) de la Policía de Investigaciones, explica que esta modalidad aprovecha las características propias de los scooters eléctricos para reducir al mínimo el tiempo de reacción de las víctimas.

“Los ‘scooter-chorros’ aprovechan la velocidad, el silencio y la maniobrabilidad de estos vehículos para acercarse sin levantar sospechas, cometer robos por sorpresa —principalmente de celulares y carteras— y escapar rápidamente por ciclovías, veredas o espacios donde un vehículo policial tiene dificultades para seguirlos. Es una modalidad muy dinámica que reduce el tiempo de reacción de las víctimas y de la policía”, señala.

Pedro Valdivia, consultor en seguridad y coronel (R) de Carabineros, coincide en que el principal beneficio para quienes cometen estos delitos es la rapidez con la que pueden abandonar el lugar una vez concretado el robo. Explica que este tipo de ilícitos suele corresponder a robos por sorpresa, donde el delincuente aprovecha el descuido de la víctima para arrebatar sus pertenencias y escapar antes de que exista posibilidad de reacción.

Una modalidad que evoluciona con la ciudad

Los especialistas coinciden en que no necesariamente existe un aumento explosivo de este tipo de delitos, sino una constante adaptación de las organizaciones criminales a las condiciones que ofrece la ciudad. Labarca sostiene que “más que un aumento consolidado, se observa una diversificación de las modalidades delictivas. Los delincuentes incorporan nuevas tecnologías y medios de movilidad para adaptarse a las condiciones urbanas y dificultar la respuesta policial”.

Esta capacidad de adaptación explica por qué los scooters eléctricos comenzaron a transformarse en una herramienta atractiva para cometer robos. Además de ofrecer velocidad, permiten desplazarse sin quedar atrapados en la congestión vehicular, utilizar ciclovías y acceder rápidamente a distintos puntos de escape.

Estrategias para enfrentar el fenómeno

Frente a esta modalidad delictual, las policías han debido adaptar sus estrategias de prevención e investigación. Si bien no existen operativos exclusivos dirigidos a los denominados “scooter-chorros”, las acciones se han concentrado en reforzar la presencia policial y focalizar los patrullajes en sectores donde este tipo de robos ocurre con mayor frecuencia.
Imagen referencial

Labarca explica que una de las principales herramientas ha sido el fortalecimiento del trabajo preventivo y del análisis criminal. “Se han reforzado los patrullajes focalizados, el monitoreo mediante cámaras de televigilancia, el análisis criminal para identificar patrones y la coordinación con municipios para intervenir sectores de mayor incidencia. La inteligencia policial es clave para desarticular a las bandas y no solo detener a quienes ejecutan los robos”, señala.

Agrega que identificar la forma en que operan estas organizaciones resulta tan importante como detener a quienes participan directamente en los delitos. En ese sentido, sostiene que el uso de cámaras de vigilancia y el análisis de horarios, recorridos y zonas de mayor incidencia permiten orientar de mejor manera los recursos policiales.

Por su parte, Valdivia sostiene que la presencia permanente de Carabineros continúa siendo uno de los principales elementos disuasivos para este tipo de delincuencia. Sin embargo, precisa que no existe una estrategia específica destinada exclusivamente a los robos cometidos mediante scooters eléctricos, ya que estos hechos se investigan bajo las categorías tradicionales de robos por sorpresa o robos con violencia.

El consultor en seguridad añade que esta modalidad no constituye un delito distinto desde el punto de vista jurídico, sino una nueva forma de ejecutar ilícitos ya tipificados en la legislación chilena.

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