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Tiempo de espera en las salas de urgencia: Lo que dicen las cifras, el panorama actual y las razones

En la Región Metropolitana, los tiempos de espera en las salas de urgencia pueden llegar hasta las 12 horas. Expertos explican las razones y las posibles medidas a tomar.

De acuerdo con datos del ministerio de Salud (Minsal), en 2022 el Servicio de Salud Metropolitano Sur Oriente y el Metropolitano Central, el 30% y 37% de las personas respectivamente, esperan más de 12 horas por una cama para hospitalizarse. En cambio, de los 29 servicios de salud que existen en el país, solo dos de ellos, el de Aconcagua y Arauco, trasladan al 100% de sus pacientes que necesitan hospitalización en menos de seis horas. Sin embargo, en otras zonas del país la situación refleja un panorama diferente y complejo.

Por ejemplo, según las cifras del Minsal, existe el caso del Hospital San José, en la Región Metropolitana, donde de 2.482 pacientes que necesitaban hospitalización, solo 514 esperaron menos de 12 horas en 2022, es decir, el 20%. El resto debió esperar. Sin embargo, en el caso del Hospital San Camilo de San Felipe, de las 1.308 pacientes que llegaron a urgencia en 2022 y recibieron orden de ser hospitalizados, todos recibieron una cama antes del medio día de espera, y los datos reflejan una situación similar en 18 hospitales del país.

No obstante, tal como se mencionó anteriormente, el Servicio de Salud Metropolitano Sur Oriente y al Metropolitano Central alcanzó el 30% y 37% de personas que esperaron más de 12 horas por una cama para hospitalizarse.

En datos generales, en 2022 fueron 468.056 pacientes que llegaron a urgencias y requerían hospitalización, el 63% recibió una cama antes de las 12 horas, pero el 37% superó la espera de las 12 horas.

Razones de los tiempos de espera en urgencia

Enrique Paris, Presidente del Instituto de Políticas Públicas en Salud de la Universidad San Sebastián (IPSUSS) –y ministro de Salud en el segundo periodo del Presidente Piñera- comenta que la razón más importante en los altos tiempos de espera tiene relación con la falta de infraestructura. “Chile cuenta con menos de la mitad de las camas hospitalarias que los miembros de la OCDE (Chile 2,1/1.000 habitantes; OCDE 5,1/1.000 habitantes)”, explica el especialista.

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Asimismo, menciona que el proceso del alta del paciente puede ser una razón que aumenta los tiempos de espera en urgencia. “Muchas veces los pacientes se dan de alta y la familia no está ubicable o no asume su responsabilidad”, detalla Paris. Sin embargo, asegura que Chile presenta un problema de gestión y eficiencia en el uso de las camas. “Eso no se arreglará construyendo más hospitales, sino con más y mejor gestión hospitalaria de la infraestructura con la que ya contamos”, explica.

Jaime Mañalich, ex ministro de Salud, coincide con Paris. “La capacidad en infraestructura y personal de salud está muy por debajo de los indicadores de países de la OECD. Las listas de espera en general, y la tardanza de hospitalización se debe a este déficit. El servicio de Salud Sur Oriente es el de mayor crecimiento demográfico en Chile, e infraestructura tan crucial como el nuevo Hospital Sotero del Río acumula ya un retraso de 15 años”, menciona.

Por su parte, Sebastián Ugarte, director del programa de Especialización en Medicina Intensiva de la UNAB y jefe de Unidad de Paciente Crítico (UPC) de Clínica INDISA, detalla las siguientes razones:

• Sobrecarga del sistema de salud, la demanda de atención médica supera la capacidad de los hospitales.
• Mayor demanda de atención hospitalaria por pacientes que prefieren atenderse en urgencias en vez de controlarse en atención primaria.
• Insuficientes camas hospitalarias.
• Los procesos de evaluación, diagnóstico y tratamiento son lentos debido a la complejidad de los casos.
• Lenta gestión.
• Falta de recursos para el diagnóstico
• Falta de diversos recursos de apoyo clínico para atender eficientemente a los pacientes.

Sistema de categorización

En Chile, los hospitales y clínicas se rigen por un sistema de categorización que responde a criterios que posicionan al paciente en un nivel para ser atendido más rápido o no. Triage es el nombre del método que se utiliza en medicina para clasificar la urgencia del paciente; en el país, esta normativa rige desde los años noventa. Sin embargo, en 2018, el ministerio de Salud, actualizó el Triage basándose en el Modelo de Categorización llamado Índice de Severidad de Emergencia (E.S.I).

Existen cinco niveles para determinar la prioridad para ser atendido:

• ESI 1: Corresponde a una emergencia con riesgo vital y la persona debe recibir atención inmediata.
• ESI 2: Son pacientes de alta complejidad, la atención no debe superar los 30 minutos de espera.
• ESI 3: Personas de mediano riesgo o complejidad y la atención debe ser antes de 1 hora y 30 minutos. Sin embargo, puede variar dependiendo de los pacientes de las dos categorías anteriores.
• ESI 4: Pacientes no urgente o con baja complejidad que poseen carácter ambulatorio y pueden ser atendidos en el SAPU o SAR.
• ESI 5: Personas que no requieren acción diagnóstica o de enfermería de forma inmediata y serán atendidos cuando exista un espacio disponible.

Mañalich señala que “la categorización funciona técnicamente, salvo que la saturación en la sala de espera sea de tal magnitud, que hace imposible categorizar, salvo para los pacientes que llegan en ambulancia. De cualquier forma, si no hay camas en el hospital, el paciente permanecerá dentro del servicio de urgencia incluso por días, impidiendo el flujo de nuevas atenciones”.

Francisco Álvarez, ex seremi de Salud Región de Valparaíso y académico de Química y Farmacia de la Facultad de Medicina de la Universidad Andrés Bello, explica que más del 40% de las consultas de las personas que llegan a urgencia no son para urgencia. “Esto si lo comparamos a nivel internacional como los países desarrollados, el porcentaje es mucho menor en el caso de Estados Unidos, menos del 15%, y a nivel europeo varía entre un 10 y máximo un 30% como en el caso de Bélgica”, detalla.

Asimismo, añade que muchas veces la categorización puede depender del nivel de experiencia que tenga el categorizador, “considerando la alta rotación y la curva de aprendizaje, puede ser un factor importante”, menciona el especialista.

Posibles medidas

Álvarez comenta que las altas esperas en los servicios de urgencia son un problema para el país y hace énfasis en las regiones con mayor densidad poblacional. Además, detalla que “se ha identificado que las personas acuden más a las urgencias de los hospitales que de la atención primaria, por el hecho de que piensan que los hospitales tienen una mayor resolutividad (o frente al desconocimiento que los SAPU pueden resolver urgencias de complejidad leve a moderada)”.

Ante esto, el experto detalla que existen distintas estrategias que se pueden implementar para disminuir los tiempos. Por ejemplo:

• Mejorar la educación y comunicación a las personas de cuando acudir a un servicio de urgencia de un hospital.
• Identificación de pacientes de riesgo vital.
• Fortalecer la articulación entre hospitales y atención primaria.
• Sectorización entre urgencias de adultos y pediátricas.
• Sectorización entre urgencias con riesgo vital versus urgencias menores.

Por su parte, Mañalich plantea que se debe reintegrar una red público-privada, “de forma que toda persona se atienda según su necesidad, sea en un hospital público o privado. También es necesario que las redes de atención privada sean legítimos proveedores de atención primaria de salud, para evitar que atenciones de menor complejidad terminen en urgencia”, asevera.

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