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Trastorno de ansiedad en Chile y su evolución en el tiempo: Zoom al problema y la mirada de los expertos

Esta afectación mental se ha convertido en una de las principales complicaciones para la salud en el país.

El aumento de la ansiedad en la población ha encendido las alertas de especialistas, quienes advierten que factores como el contexto sociopolítico, el acceso a información no verificada y las exigencias cotidianas pueden incidir negativamente en la salud mental de los chilenos.

Yael Berdichevsky, coordinadora docente del Área Adultos del Servicio de Psicología Integral de la Universidad del Desarrollo, sostiene que los trastornos de ansiedad responden a múltiples factores interrelacionados, como el entorno social, la realidad familiar y el ámbito laboral.

A su juicio, las emociones como el miedo o la sensación de amenaza están en la base del trastorno y, si se experimentan con intensidad, pueden interferir en la funcionalidad diaria. Además, comenta que la ansiedad puede derivar en manifestaciones físicas como colon irritable o tensión muscular. En su forma más aguda, se presenta a través de crisis de pánico, con síntomas como taquicardia, sudoración, dificultad para respirar y pensamientos catastróficos.

Sobre la situación en Medio Oriente, Berdichevsky plantea que no solo influyen los factores externos, sino también la exposición constante a redes sociales y medios de comunicación. Explica que el bombardeo de información, muchas veces inmediata y no siempre verificada, puede contribuir a aumentar la ansiedad entre los usuarios.

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Sin embargo, enfatiza que no todas las personas desarrollarán un trastorno solo por sentir ansiedad. “Hay quienes logran manejarla adecuadamente, mientras otras, con menor capacidad de adaptación a contextos estresantes, podrían evolucionar hacia un cuadro ansioso más complejo”, señala. Agrega que es clave fomentar la psicoeducación, para que las personas aprendan estrategias de afrontamiento que les permitan enfrentar el estrés sin derivar en sintomatología clínica.

Las cifras del problema

María José Millán, académica de Psicología de la Universidad Andrés Bello, advierte que la ansiedad es un fenómeno creciente en Chile, con mayor prevalencia en personas de entre 30 y 39 años.

De acuerdo con la octava ronda del Termómetro de la Salud Mental UC-Achs, uno de cada cuatro chilenos presenta síntomas de ansiedad. Para Millán, esto revela una sociedad tensionada, en la que el tejido social se ha debilitado y las exigencias laborales y académicas superan muchas veces las capacidades individuales.

A ello se suma, según la experta, la persistente falta de acceso a atención adecuada en salud mental. Aunque ha habido avances en su reconocimiento como prioridad, muchas personas siguen sin contar con los recursos necesarios para recibir tratamiento oportuno, lo que perpetúa el malestar psicológico.

Según Daniela Campos, jefa técnica de Riesgos Psicosociales de Achs Seguro Laboral, en enero de 2024 la ansiedad ya se posicionaba como el principal malestar psicológico del país. Comentó que, la realidad indica que un cuarto de la población presenta síntomas de ansiedad y tras dos años y medio es la cifra que más constante se ha mostrado en el estudio. En sus palabras, este dato refleja una urgencia por encontrar soluciones más efectivas para abordar el problema.

En la décima ronda del mismo estudio, correspondiente a enero de 2025, el 25,2% de los encuestados presentó síntomas moderados o severos de ansiedad, lo que representa un alza de 1,6 puntos porcentuales respecto de abril de 2024. Además, se evidenció que mientras el 32,1% de las mujeres reportó síntomas ansiosos, la cifra en hombres alcanzó solo el 15,7%.

¿Es un tema de salud pública?

La Dra. Assi Catalán, especialista en psiconeuroinmunología y neurociencia aplicada, e integrante de la Sociedad Chilena de Medicina del Estilo de Vida (Sochimev), afirma que la ansiedad debe ser considerada un problema de salud pública, tanto por su alta prevalencia como por el impacto que genera en la vida familiar, laboral, en la productividad y en los sistemas de salud.

Millán coincide en que este trastorno ha adquirido una relevancia significativa, debido a sus múltiples repercusiones. Según explica, la ansiedad no solo afecta el bienestar emocional, sino también la salud física, el rendimiento en el trabajo y la capacidad para establecer vínculos sociales. Por ello, insiste en que su aumento en la población debe ser atendido como una prioridad en las políticas públicas de salud.

Por su parte, Isabel Contrucci, Directora de Estudios de la Achs, señala que en base a la escala GAD7, los datos del Termómetro de Salud Mental Achs-UC confirman no sólo la presencia de ansiedad generalizada en la población general, sino que también alertan de una alta prevalencia de síntomas de ansiedad, especialmente entre ciertos grupos vulnerables. “Ello indica que no se trata solo de un problema individual, sino de una condición que afecta significativamente al bienestar colectivo y al sistema de salud. Asimismo, la evidencia indica que la ansiedad afecta no sólo el sueño, sino que también puede llegar a afectar el rendimiento laboral, las relaciones personales y puede derivar en otras condiciones como depresión”.

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