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Uso de inteligencia artificial: Los peligros de la exposición a esta herramienta y lo que indican los datos

Una serie de testimonios en internet ha encendido una alerta entre profesionales.

La inteligencia artificial (IA) ha sido calificada como una herramienta revolucionaria que ha transformado profundamente el mundo y las tecnologías actuales. Sin embargo, un artículo de Rolling Stone recopiló distintos testimonios sobre posibles alucinaciones asociadas al uso excesivo de estas herramientas. Todo comenzó con un hilo en Reddit, titulada “Psicosis inducida por ChatGPT”. Por ejemplo, una profesora relató cómo su pareja, tras siete años de relación, comenzó a pedirle a la IA que redactara textos y analizara su vínculo sentimental. Incluso comentó al medio: “Escuchaba al bot antes que a mí”.

Según el artículo, este no es un caso aislado. Diversas personas han compartido sus experiencias sobre cómo sus seres queridos han desarrollado una relación tan intensa con ChatGPT que han cruzado la línea entre el mundo digital y la vida offline. Otro testimonio, el de una mujer, señala que su marido empezó usando la herramienta para resolver asuntos laborales, pero luego comenzó a recibir mensajes con afirmaciones positivas, hasta llegar a asegurar que la IA estaba viva.

Estos testimonios han generado preocupación sobre los efectos del uso excesivo de estas herramientas y las posibles consecuencias a futuro. ¿Puede el uso constante de la IA generar problemas de salud mental?

En el caso de Chile, según un estudio de opinión realizado por la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de los Andes en julio de 2024, un 45% de los encuestados utiliza las herramientas con IA en su trabajo o lugar de estudio.

La muestra que analizó a 1.416 personas desde Arica hasta Punta Arenas, hombres y mujeres mayores de 18 años y de los cinco Grupos Socio Económicos (GSE) del país, indicó que un 20% de los encuestados utiliza IA en sus relaciones interpersonales y un 15% en su vida cotidiana.

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En datos más recientes y en otro contexto, la Universidad de Chile, reveló a través de su Encuesta Única de Admisión 2025, que el 81% de la generación mechona utiliza herramientas de IA, principalmente para solucionar dudas sobre contenidos específicos.

Lo que explican los expertos

El Dr. Rodrigo Rojas-Andrade, académico de la Escuela de Psicología de la Universidad de Santiago de Chile, explica que “cuando se habla de alucinaciones en el contexto de la inteligencia artificial, no nos referimos a un fenómeno clínico en sentido estricto, sino a un tipo de error que cometen los modelos generativos, como ChatGPT, cuando producen respuestas falsas, incoherentes o inventadas, pero que suenan plausibles y bien redactadas”.

No obstante, el doctor aclara que cuando estas respuestas son interpretadas por personas en condiciones de vulnerabilidad emocional o con antecedentes de trastornos mentales, “pueden generar experiencias confusas o incluso reforzar ideas delirantes”.

“Hay casos documentados donde personas han llegado a interpretar los mensajes de la IA como señales místicas, mandatos espirituales o comunicaciones especiales dirigidas solo a ellas. En estos casos, el riesgo no radica únicamente en el contenido que entrega el modelo, sino en la relación que las personas construyen con esta tecnología, muchas veces solitaria, intensiva y no mediada por el pensamiento crítico. Las alucinaciones técnicas de la IA pueden, por tanto, facilitar la aparición de distorsiones cognitivas en quienes ya presentan una predisposición a interpretaciones erróneas de la realidad”, explica Rojas-Andrade.

En la misma línea, Romina León, académica de la Escuela de Psicología de la Universidad de los Andes, precisa que por sí sola la herramienta no va a provocar alucinaciones. Sin embargo, eventualmente podría ocurrir que una persona expuesta a una interacción persistente y prolongada con la IA desarrolle “síntomas del tipo delirante o incursiones de tipo psicótico”.

“Cualquier trastorno de salud mental de tipo psicótico, como los delirios y las alucinaciones, es un fenómeno siempre multicausado. Por lo tanto, responde por una parte a factores biológicos, eventualmente genéticos, y por otra a factores ambientales o experiencias de vida”, precisa León.

Por su parte, Rojas-Andrade comenta que la inteligencia artificial conversacional, como ChatGPT, puede ser útil en muchos contextos, pero cuando se convierte en un espacio habitual de desahogo emocional o de consulta permanente, puede fomentar patrones de dependencia. “Algunas personas comienzan a tomar decisiones importantes basándose solo en lo que ‘dice’ la IA, o incluso a vincularse afectivamente con ella”.

¿Las consecuencias? De acuerdo con el académico, esto puede reducir la autonomía personal, afectar el juicio e incluso incrementar la sensación de aislamiento social. “La literatura científica ha advertido de forma consistente sobre estas asociaciones, aunque aún estamos comprendiendo el alcance completo de sus efectos en la salud mental”, comenta Rojas-Andrade.

Medidas de resguardo

Felipe Reyes, docente de Inteligencia Artificial de la Universidad del Desarrollo, comenta que, ante este escenario, es fundamental fomentar el autocontrol: “Si tienes un hijo y está abusando del uso de la herramienta, hay que regularlo”. Desde el punto de vista tecnológico, señala que “no hay muchas” medidas actualmente, ya que se trata de una herramienta nueva y en constante evolución.

Desde la mirada de Rojas-Andrade, una de las primeras medidas debe ser promover la alfabetización digital crítica. “Las personas deben saber que estas herramientas no tienen conciencia ni comprensión, y que sus respuestas no deben reemplazar ni la reflexión personal ni el juicio profesional. Los usuarios deben ser advertidos sobre el hecho de que las respuestas generadas por IA pueden incluir errores o invenciones, y que el lenguaje convincente no es sinónimo de verdad”.

También señala como un punto clave establecer límites de tiempo, evitar su uso intensivo en momentos de vulnerabilidad emocional y fomentar entornos de diálogo en humanos.

Desde el diseño tecnológico, sostiene que sería deseable que las propias plataformas integraran advertencias visibles sobre sus limitaciones, especialmente en contextos donde el usuario revele emociones intensas o solicite orientación personal delicada. “El uso acompañado —por ejemplo, en entornos educativos o terapéuticos— también puede reducir los riesgos y aumentar el potencial beneficioso de estas herramientas”, concluye Rojas-Andrade.

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