El culto de la Señora Muerte: la cruda religión de los narcos con mayor crecimiento en el mundo

Los especialistas aseguran que esta religión, que garantizaría protección, venganza y una “buena muerte”, es la de más rápido crecimiento. Ya tendría más de 10 millones de seguidores.

Guía de: Fenómenos Paranormales

En la tercera temporada de la notable serie “Breaking Bad” (que mostraba cómo Walter White, un inofensivo profesor americano de química que era diagnosticado de un cáncer terminal, comenzaba a fabricar metanfetamina hasta convertirse en un desalmado capo de la droga del suroeste de Estados Unidos), los “primos” Leonel y Marco Salamanca, dos calvos sicarios mexicanos pertenecientes al cartel de Sinaloa, eran comisionados por sus jefes para asesinar a “Heisenberg”, el alias escogido por el profesor White para moverse en los bajos fondos del mundo criminal. Los sicarios, antes de cruzar la frontera a Estados Unidos, aparecían rezando en un santuario cubierto de velas, arrastrándose sobre sus manos y rodillas para llegar al altar donde se encontraba la estatua de una calavera vestida con una túnica, el ícono más importante de su culto: la religión de la Santa Muerte.

Esta religión, pese a aparecer en una serie de ficción, se ha vuelto demasiado real para muchos. Tan real que hace 17 años se fundó su primera iglesia oficial en Ciudad de México (se dice que su culto contemporáneo comenzó en la localidad de Hidalgo, en 1965) y ahora se estima que tiene unos 10 millones de seguidores, sobre todo en México (con 2 millones de “fieles”), Colombia, Estados Unidos (gracias a la fuerte inmigración mexicana, especialmente en ciudades como Los Ángeles) e incluso en lugares más alejados como Buenos Aires, Japón y Australia.

Santa Muerte

La religión de la Santa Muerte ofrece a sus acólitos básicamente tres cosas: protección, venganza y una “buena muerte”, y se basa en rituales donde se mezclan cigarros, balas, tequila, incienso y cantos de origen azteca (la imagen de Nuestra Señora de la Muerte no está tan lejos de la de Mictecacihuatl, la reina azteca del mundo subterráneo y “señora” de las personas muertas).

Esta religión se desarrolló especialmente en el mundo del hampa mexicano, donde las violentas guerras entre carteles de droga elevaron la tasa de homicidios a niveles nunca vistos, haciendo que la vida cada vez valiera menos. Por ello no extrañó que sus seguidores comenzaran a construir santuarios ocultos en sus casas para orarle a la Santa Muerte. Para pedirle, como ya mencionamos, protección, ayuda y el regalo más valioso que se puede pedir si se vive en una sociedad violenta: una muerte pacífica.

La imagen de la Santa Muerte está representada por una figura esquelética vestida con una túnica (dependiendo de la petición del fiel, la túnica es de color blanco si se le pide salud; negra, si le solicita fuerza y poder; morada, para abrir caminos; café, para invocar espíritus del Más Allá; verde, para mantener unidos a los seres queridos; roja, para tener buena suerte en el amor; y amarilla, para conseguir buena suerte). Su día oficial es el 15 de agosto, declarado como “Día de la Santa Muerte” por sus fieles.

La gente acude a La Santa Muerte, en concreto, para pedirle milagros o favores relacionados con el amor, la salud o el trabajo. También se le solicitan favores para fines derechamente malévolos, como la venganza y la muerte de otras personas. Sus devotos suelen identificarse al portar alguna imagen, escapulario o tatuaje con su tétrica efigie. La imagen de la Santa Muerte, por lo general, recibe ofrendas como puros, alhajas, dinero, balas y hasta vestidos de novia de quienes la invocan para conseguir marido. Al principio su devoción era privativa de narcotraficantes, asesinos, contrabandistas, pandilleros, ladrones y prostitutas, quienes solían hacerle peticiones como el librarles de las balas de la policía o de evitarles caer en la cárcel, y con el tiempo se extendió a otros estamentos de la sociedad, como profesionales, dueñas de casa e incluso militares y policías, quienes suelen pedir una bendición especial para sus pistolas y balas.

Santa Muerte

Entre los “devotos” más fieles de este culto se encuentran, sin duda, los narcotraficantes. Según el psicólogo y catedrático de la Universidad de Nueva León José María Infante, “la Santa Muerte es una figura bastante acorde a sus actividades, donde la vida y la muerte están estrechamente unidas. Los narcotraficantes son bastante conscientes que en esa actividad en cualquier momento pueden morir, para ellos la vida y la muerte es una experiencia cotidiana, porque saben que a veces tienen que matar o ser asesinados. El crecimiento de esta forma de veneración se debe, en general, a que la gente no está preparada para morir y está buscando aliados para que los cuide en ese último trance”.

La Santa Muerte también se ha popularizado bastante entre los presos de muchas cárceles mexicanas y del oeste norteamericano. Los presos más jóvenes suelen elegirla como “madrina” protectora, una decisión nada de descabellada tomando en cuenta que se encuentran recluidos en un lugar donde los pecados son pan de cada día, creando una ominosa atmósfera de desesperanza y peligro.

Una deidad implacable que no distingue entre el bien y el mal

Lukzero Agakhan, una “bruja” mexicana de esta religión que, usando drogas, hierbas de origen innominado y tequilas suele realizar ceremonias parecidas a exorcismos para ahuyentar a los malos espíritus, explicó en el diario inglés “Daily Mail” que “la Santa Muerte no distingue entre el bien y el mal. Ella te dará todo lo que le pidas, pero le tienes que dar algo a cambio. Por eso en las rogativas que se le realizan tienes que ser muy cuidadoso. Si recibes algo de ella, pero no le das lo que le prometiste, ella te destruirá. Porque si le mientes ella va a tomar todo de ti. Mucha gente le reza a la Dama Blanca (el otro nombre con que se conoce a la Santa Muerte) para favorecer cosas malas que van a ocurrir o para cometer actividades delictivas sin el acoso de la policía, pero yo le rezo para pedir salud y bienestar para mi familia”.

La misma “Bruja” añadió que el primer día de cada mes se realizan sacrificios de palomas y animales de granja en el altar de la Santa Muerte, que por lo general “agradece” si sus fieles la nombran con cariño, usando alguno de sus apodos favoritos, tales como “La Niña”, “La Señora”, “La Comadre”, “La Bonita” o “La Flaca”.

Un delincuente mexicano llamado Alejandro Herrera, con un prontuario que incluye numerosos robos a mano armada en Ciudad de México, que suele dejar ofrendas como cigarros encendidos y tiene una imagen tatuada de la Santa Muerte en una de sus piernas, explicó en el mismo medio inglés que siempre le realiza la misma rogativa a la llamada Dama Blanca. “Ruego a la Santa muerte para el éxito de mis crímenes y para protegerme de la policía. Tengo fe en ella porque la Dama Blanca nunca me juzga por lo que hago”, aseguró el criminal, que suele pasar por lo general 15 minutos en profunda oración ante la figura del esqueleto. “Cada vez que tengo éxito en lo que hago vengo de inmediato para darle las gracias, porque ella sabe lo mucho que he ganado”, añadió.

Santa Muerte

Guillermo Mendoza, otro delincuente mexicano, explicó por su parte que suele visitar a la Dama Blanca con frecuencia y suele dejarle billetes de dólar, tequila y balas reales como ofrendas. “Todos oramos a la Santa Muerte para muchas cosas, pero la más común es por una muerte en paz, porque si de algo estamos seguros en esta vida, es que todos nos vamos a morir algún día”.

Juan Carlos Ávila, un homicida arrepentido que se convirtió en “sacerdote” de esta insólita religión, agregó que “si la Santa Muerte ha atraído a un gran número de seguidores, muchos de los cuales se dedican a la delincuencia y la brujería, es porque no es un santo crítico. Ella te acepta por lo que eres”.

La Santa Muerte y el catolicismo

Las prácticas de la Santa Muerte están profundamente relacionadas con el catolicismo, pues sus seguidores acostumbran hacer ofrendas, celebrar la comunión y usar rosarios, sin mencionar que existe un cierto paralelismo retorcido entre la imagen de la Santa Muerte con la imagen de la Virgen María. Por ello, los devotos de la Santa Muerte organizan rituales similares a los cristianos, incluyendo procesiones y oraciones con el fin de ganar su favor. Muchos fieles hasta llegan a erigir su propio altar en su hogar, oficina o negocio para sentirse protegidos por ella. Este altar suele consistir de una estatuilla (cuyas medidas van de los 20 centímetros a tamaño humano), rodeada de distintas ofrendas, entre las cuales se encuentran incienso, vinos, monedas, arreglos florales, frutas, golosinas y velas, cuyo color depende de la petición que se haga.

La Iglesia Católica, por su parte, no dudó en calificar la veneración de la Santa Muerte como un culto “siniestro e infernal”, pues sus prácticas no sólo no representan los valores cristianos, si no que además “se basa en la brujería y la magia negra”. Otras iglesias, como la bautista, presbiteriana y metodista, también rechazan y condenan este culto, considerándolo “diabólico”.

Más sobre Fenómenos Paranormales

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X