El fantasma de Greenbier: El descabellado caso de la mujer que habría resuelto su propio asesinato

En 1897 una joven mujer que murió estrangulada por su marido volvió de la tumba para pedir justicia.

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Uno de los procesos judiciales más insólitos de la historia se celebró en 1897 en el condado de Greenbrier, Virginia Occidental, Estados Unidos. En aquella oportunidad, Erasmus Shue, un herrero local que había sido acusado del asesinato de su joven esposa Elva Zona Heaster -de 21 años de edad y embarazada de pocas semanas-, fue condenado a cadena perpetua gracias al… testimonio del fantasma de la occisa.

Elva Zona Heaster y la casa donde se encontró su cadáver.

Elva Zona Heaster y la casa donde se encontró su cadáver.

Crucial para declarar culpable y condenar al victimario a cadena perpetua sería la declaración realizada por la madre de la víctima, Mary Jane Heaster, quien relataría que el fantasma de su hija se le había aparecido en cuatro oportunidades durante la noche, aportándole todo tipo de detalles sobre su asesinato.

Los comienzos de esta extraña historia se remiten al 22 de febrero de 1897, fecha en que el cadáver de Elva Zona Heaster fue encontrado en las afueras de su casa por un muchacho, quien avisó raudamente del hecho a su madre y al médico local George W. Knapp. Sin embargo, cuando el galeno se hizo presente en el lugar para examinar el cadáver, se encontró con que el cuerpo de la joven señora Shue se encontraba depositado sobre la cama de su dormitorio.

Su propio marido, al parecer, enterado de la muerte de su esposa, la había aseado y la había arreglado, poniéndole sobre la cabeza una especie de tela, aduciendo que el rictus de su esposa no era demasiado agraciado y que ésta no hubiese querido ser vista de aquel modo por quienes fuesen a velarla.

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Como Erasmus Shue era un conocido y respetado vecino, el doctor Knapp tan sólo hizo una inspección superficial del cadáver de Elva Zona, no retirando la mencionada tela que cubría su cabeza y certificando que la causa del fallecimiento se había producido por complicaciones del embarazo.

Durante su funeral, el cadáver de la mujer apareció ataviado con otra extraña prenda de vestir puesta por su esposo: un largo pañuelo enrollado al cuello, una especie de bufanda que, según Erasmus Shue, era una de las prendas con las cuales Elva Zona Heaster había dicho que quería ser sepultada. la joven finalmente sería enterrada el 24 de enero de 1897 en el cementerio local ahora conocido como Cementerio Metodista Soule Chappel. Parecía el fin de esta historia, pero sólo era el comienzo.

Durante las semanas siguientes, la madre de la occisa, Mary Jane Heaster, habría recibido la visita del fantasma de su hija en cuatro oportunidades. El espectro de la muchacha apareció al lado de la cama de la señora Heaster, manifestándole a su madre que no había muerto por causas naturales, sino que había sido estrangulada por su propio marido, con sus propias manos.

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La señora Mary Jane Heaster visitó entonces a John Preston, fiscal del condado de Greenbrier, quien con los nuevos datos decidió reabrir el caso. En las pesquisas el fiscal averiguó varias cosas, como el que el herrero Erasmus Shue, a pesar de que tenía sólo 30 años de edad, ya había estado casado en dos ocasiones anteriores. En la primera había sido abandonado por su primera esposa, quien lo acusó de malos tratos y en la segunda enviudó a sólo un año de casarse (su segunda esposa, curiosamente, también había muerto en extrañas circunstancias y de manera repentina).

El fiscal Preston a continuación entrevistó al médico local George W. Knapp, quien declaró que no había realizado un examen completo del cadáver de Elva Zona. Ello movió al fiscal a ordenar la exhumación del cuerpo y la correspondiente autopsia.

El informe del forense -que casualmente era el mismo Dr. Knapp- fue concluyente: la causa de la muerte de la joven había sido por estrangulamiento, presentando unas marcas en el cuello que eran exactas a las relatadas por Mary Jane Heaster, cuando esta explicó los detalles de lo que le había explicado el espectro de su hija cuando se le había aparecido.

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Según el informe forense, publicado el 9 de marzo de 1897, “se descubrió que el cuello estaba dislocado y la tráquea aplastada. En la garganta estaban las marcas de los dedos que indicaban que se había ahogado. Y los ligamentos estaban desgarrados y rotos”.

De inmediato Erasmus Shue fue arrestado y acusado del asesinato de su esposa, siendo trasladado a la cárcel de Lewisburg mientras esperaba que comenzara el juicio. Durante su estadía en prisión, Shue cometió la imprudencia de decirle a otros reclusos que deseaba casarse con siete mujeres y que estaba seguro de que lo dejarían en libertad porque había muy pocas pruebas en su contra.

El juicio comenzó el 22 de junio de 1897 y Mary Jane Heaster, la madre de la víctima, fue la testigo estrella del fiscal Preston, quien tuvo la sabiduría de limitar su interrogatorio a los hechos conocidos del caso, eludiendo el tema de sus avistamientos fantasmales.

El abogado defensor intentó por su parte demostrar que la señora Heaster no era confiable, interrogándola sobre las visitas del fantasma de su hija en el contrainterrogatorio, pero la táctica fracasó cuando la Sra. Heaster no vaciló en su relato a pesar del intenso acoso del abogado. Cuando la defensa presentó el asunto, al juez le resultó difícil instruir al jurado para que ignorara la historia del fantasma, y mucha gente de la comunidad de Greenbier pareció creerla.

La lápida de Elva Zona Heaster, la joven asesinada por su marido en 1897.

La lápida de Elva Zona Heaster, la joven asesinada por su marido en 1897.

Erasmus Shue sería declarado culpable del asesinato de su esposa el 11 de julio de 1897 y condenado a cadena perpetua. Los reportes de la época detallan que “el fantasma de Greenbrier nunca fue mencionado por la fiscalía y no jugó ningún papel en el caso contra Shue”, mencionando también que se formó una turba de linchamiento para sacar al asesino de la cárcel y colgarlo, pero el ayudante del sheriff alcanzó a disolver la turba antes de que hiciera algún daño.

Erasmus Shue no cumpliría totalmente su condena pues falleció tres años después, el 13 de marzo de 1900, en la Penitenciaría Estatal de Virginia Occidental en Moundsville, víctima de una epidemia desconocida. Fue enterrado en una tumba sin nombre en el cementerio local.

La insólita historia del fantasma de Greenbrier inspiraría tres adaptaciones teatrales y una novela.

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