El Paraíso de Adán y Eva: ¿Cómo era y dónde estaba ubicado?

Investigadores creen que el mítico Jardín del Edén estaba ubicado en una antigua región del Golfo Pérsico, cerca de los ríos Tigris y Eufrates.

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Según el relato bíblico del Génesis, Dios, después de crear a su imagen y semejanza a Adán -el primer hombre y padre del género humano- del polvo de la tierra tras soplar en él el hálito divino, lo puso en un jardín situado en el Edén, el paraíso terrenal creado para que fuera su morada y mansión feliz.

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La Biblia relata que “plantó después Yavé Dios un jardín en Edén, al oriente, y en él puso al hombre que había formado. Hizo Yavé Dios germinar del suelo toda clase de árboles agradables a la vista y apetitosos para comer, además del árbol de la vida, en medio del jardín, y del árbol de la ciencia del bien y el mal. Un río salía del Edén para regar el jardín, y de allí se dividía en cuatro brazos. El primero se llama Pisón, y es el que rodea toda la tierra de Evila…el segundo, de nombre Gihón, circunda toda la tierra de Cus. El tercero, de nombre Tigris, discurre al oriente de Asiria. El cuarto es el Eufrates. Tomó pues Yavé Dios al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivase y lo guardase. Y dio al hombre este mandato: “Puedes comer de todos los árboles del jardín, más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás en modo alguno, porque el día en que comieres, morirás”.

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Después que Dios creara a la mujer de la costilla de Adán, tras hacerlo dormir e infundirle el sueño letárgico (“no es bueno que el hombre esté solo”, dijo Dios), Adán y Eva, los padres del género humano, residieron en el jardín del Edén, en una plácida y bella “enramada umbría” que se transformó en su morada. La Biblia cuenta que “los dos estaban desnudos, el hombre y su mujer, sin avergonzarse uno de otro”.

El poeta inglés John Milton, en su obra épica “El Paraíso Perdido” (1667), describe detalladamente cómo era el Edén, relatando que tenía una sola entrada custodiada por un ángel y que sus límites estaban jalonados de “flancos abruptos y cubiertos de la espesura del bosque grotesco y bravío que hacen imposible todo acceso. Sobre sus cumbres crecen los cedros, los pinos, los abetos y las coposas palmeras, levantando a una altura inaccesible su magnífico follaje que ofrece la perspectiva de una selva”.

Edén II

Milton relata que tras este baluarte campestre, coronado de una cúpula de verdura, se “alzaban en hilera circular los árboles más ricos de la creación cargados de los frutos más hermosos; flores y frutos que presentaban de un solo golpe su fondo color de oro revuelto con el esmalte de los más vivos colores, sobre los cuales imprimía el sol sus rayos…así este lugar era una mansión rural feliz de variadísimo aspecto: bosques de ricos árboles que lloran bálsamo y resinas perfumadas; otros que ofrecían bondadosos sus frutos de delicioso sabor en sus cortezas de oro bruñido…entre estos bosques se interponían praderas y llanuras, con rebaños que pacían sobre su tierna yerba, o colinas de palmeras, o el declive de un ameno valle que desplegaba sus tesoros, rosas sin espina y flores de todos los matices”.

Edén

De entre todas las criaturas vivientes, extraordinarias y nuevas para la vista, que moraban por el paraíso, destacaban dos: “De forma mucho más noble, de elevada y enhiesta estatura, semejante a los dioses, teniendo por atavío la desnuda majestad del pudor virginal parecían los señores de aquella creación y parecían dignos de ella, porque en su mirada divina se reflejaba la imagen de su glorioso Hacedor, la verdad, la sabiduría y la santidad severa y pura…estas dos criaturas no eran iguales como que eran de diferente sexo, él formado para el valor y la contemplación; ella, para la ternura, para las dulces atractivas gracias; él, para Dios únicamente; ella, para Dios en él. Su ancha y hermosa frente, su mirada sublime, anuncian que está destinado a dominarlo todo. Partida en dos su cabellera deja caer en contorno, varonilmente, hasta sus anchos hombros, sus abundantes rizos; ella, como un velo, hasta el inflexible talle, suelta sus trenzas de oro sin adornos, que ondean dispersas en juguetones rizos como ensortija la viña sus zarcillos”.

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John Milton agrega en su magna obra maestra que “así vagaban desnudos sin esquivar las miradas del ángel ni de Dios, porque no pensaban en el mal; así pasaban asidos de la mano, esta pareja la más hermosa que haya caído en brazos del amor: Adán, el mejor de los hombres que de él nacieron; la más hermosa de sus hijas, Eva…junto a ellos retozaban alegremente todos los animales de la tierra que después se convirtieron en bravíos, todos los que se cazan en los bosques, en los desiertos, en las selvas y en las cavernas”.

Debido a su desobediencia, al probar a instancias de satanás -convertido en serpiente- el fruto prohibido del árbol de la ciencia del bien y del mal, Adán y Eva serían expulsados de su hogar paradisíaco, impedidos para siempre a regresar allí por querubines y la hoja llameante de una espada.

Adan y Eva expulsados del paraíso

Si bien son muchos quienes creen que la descripción bíblica del Paraíso o Edén aludiría a una ficción o alegoría religiosa, no son pocos los estudiosos y académicos que aseguran que el paraíso descrito por la Biblia, la morada feliz de Adán y Eva, se refería a un lugar geográfico totalmente real, partiendo del hecho que dos de los cuatro ríos que cruzaban el Edén que aparecen mencionados en la Biblia son los conocidos ríos Tigris y Eufrates, en cuyos fértiles valles circundantes comenzó la civilización humana, cuatro milenios antes del nacimiento de Jesucristo.

El río Eufrates, río de Asia Occidental de  una longitud de 2.780 kms. que nace en Turquía, fluye por las montañas de Anatolia hacia Siria y posteriormente llega a Irak.

El río Eufrates, río de Asia Occidental de una longitud de 2.780 kms. que nace en Turquía, fluye por las montañas de Anatolia hacia Siria y posteriormente llega a Irak.

El arqueológo y profesor Juris Zarins, de la Universidad estatal de Missouri, Estados Unidos, postuló la teoría de que un río hoy llamado Karun, que nace en Irán y fluye hacia el Golfo Pérsico, es el bíblico río Gihón y que un lecho seco en el desierto de Arabia Saudí contuvo en su tiempo las aguas del Pisón, otro de los cuatro ríos que aparece mencionado en la Biblia. Según este científico, basándose en varios datos históricos e incluso en imágenes de los satélites Landsat de la NASA, el Edén se hallaba situado en la confluencia de los cuatro ríos en la región del Golfo Pérsico, en un área que hace unos 32 mil años era una zona inundada que gozó de un clima saludable, pero que en el 15. 000 A.C. se volvió árida, obligando a emigrar a los pastores y nómadas que allí vivían.

La supuesta ubicación geográfica donde estaba situado el Edén o Paraíso, en la zona del Golfo Pérsico.

La supuesta ubicación geográfica donde estaba situado el Edén o Paraíso, en la zona del Golfo Pérsico.

El mismo poeta inglés John Milton, por lo demás, se refiere en “El Paraíso Perdido” al Edén como un “jardín asirio”, flanqueado por varios montes, entre ellos el llamado “Monte asirio”, en referencia a la zona geográfica que años después se convertiría en Asiria, una antigua región del norte de Mesopotamia que tomó su nombre de la ciudad de Aššur, que data de 2600 A.C. y que fue fundada a orillas del río Tigris.

Si bien los ríos Tigris y Eufrates, que tienen sus fuentes presentes en la región montañosa al norte de la llanura de Mesopotamia y discurren por una región montañosa entre Turquía oriental y Irán occidental para desembocar en el Mar Caspio, son dos ríos muy bien conocidos, los otros dos ríos mencionados en la Biblia -el Pisón y el Gihón- no han podido ser identificados aún. Algo comprensible tomando en cuenta que la descripción bíblica fue hecha en un tiempo anterior al Diluvio universal, que puede haber contribuido a eliminar o cambiar el curso de los ríos Pisón y Gihón, sin mencionar que sus cursos también pudieron haber sido afectados o alterados por fenómenos naturales tales como los terremotos (en 1950, por ejemplo, un poderoso terremoto en la región de Asam, India, hizo que algunos ríos desaparecieran y otros cambiaran su curso).

El río Tigris, río de Asia occidental que tiene una longitud de unos 1900 kms.

El río Tigris, río de Asia occidental que tiene una longitud de unos 1900 kms.

John D. Morris, investigador de la Universidad de Oklahoma y presidente del Institute for Creation Research (Instituto para el estudio de la creación), comentó que “con los años, muchos han afirmado que el Jardín del Edén ha sido encontrado. Por supuesto, la ubicación de cada ‘descubrimiento’ es diferente. La Biblia describe los alrededores del Jardín en Génesis 2, incluso utilizando los nombres de lugares actualmente reconocibles como Etiopía”.

Otra teoría propuesta para dilucidar la antigua ubicación del Paraíso es la del arqueológo británico David M. Rohl, ex director del Institute for the Study of Interdisciplinary Sciences, quien sugirió que el jardín del Edén pudo ubicarse a orillas del lago Urmía, cerca de Tabriz, en Irán. Según Rohl, existen varias similitudes geográficas y topónimos que él cree que coinciden con la descripción bíblica, como las zonas cercanas donde confluyen cuatro ríos similares a los descritos en el Génesis.

No obstante lo anterior, la teoría más aceptada por los investigadores es que el Edén, la beatífica y feliz mansión rural donde vivieron Adán y Eva antes de ser expulsados por desobedecer el mandato de Dios, estaba ubicado en una zona actualmente desértica que hace miles de años fue una zona de copiosos y fértiles valles y frondosos bosques, en la cabecera de los ríos Tigris y Eufrates.

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