Enoquiano: La lengua perdida que según los ocultistas habrían hablado Adán y los Ángeles

El ocultista John Dee aseguró que era la lengua que usó Adán en el Paraíso para nombrar a todas las criaturas de Dios.

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Según el ocultismo, el idioma Enoquiano, compuesto por extraños signos a modo de letras, fue la lengua hablada por los ángeles, Adán y por los primeros humanos antes del episodio bíblico de la Torre de Babel. Por ende, sería el primer y verdadero idioma universal, con su propio alfabeto, gramática y sintaxis.

Manuscrito del ocultista inglés  John Dee en alfabeto enoquiano.

Manuscrito del ocultista inglés John Dee en alfabeto enoquiano.

En 1581 los ocultistas británicos John Dee (1527-1609) y Edward Kelley (1555-1597) aseguraron haberse contactado con ángeles, quienes les habrían revelado los fundamentos de un lenguaje propio, que fue denominado “Enoquiano”, nombre que proviene de Enoc, el patriarca bíblico que según Dee había sido el último humano en conocer esta lengua y a quien se consideraba fuente de ocultos conocimientos místicos. Según la Biblia, Dios subió a Enoc a los cielos en vida. El Génesis (5,24) relata que Enoc “caminaba con Dios” y en Hebreos 11,5 se afirma que “fue arrebatado de esta vida a fin de que no experimentara la muerte”.

John Dee, que además de ocultista fue matemático, astrónomo, astrólogo y ejerció de consejero científico y confidente de la reina Isabel I, en 1581, cuando tenía 54 años, escribió que Dios había enviado “ángeles bondadosos” a comunicarse directamente con la humanidad y sólo bastaba un médium y un espejo de obsidiana negra para comunicarse con ellos.

En 1582, secundado por su colega Edward Kelley, ocultista y vidente, habría comenzado a comunicarse con estos ángeles, que les revelaron un desconocido lenguaje angélico a través de textos y tablas. Durante estas “sesiones adivinatorias”, que duraban entre quince minutos y una hora, ambos también conocieron el arte de la adivinación (“scrying”, en inglés), método empleado por videntes, magos y brujos para vaticinar el futuro, que incluye técnicas como mirar fijamente una superficie reflectante para así recibir mensajes del “otro lado”.

Ilustración que muestra a los ocultistas Edward Kelly y John Dee invocando un espíritu.

Ilustración que muestra a los ocultistas Edward Kelly y John Dee invocando un espíritu.

Edward Kelley era quien recibía los supuestos mensajes angélicos a través de unas superficies reflectantes, transcribiendo todo lo que veía y escuchaba. El ritual empezaba con la elevación de plegarias a Dios, a ángeles y a arcángeles a los que se invitaba a manifestarse. Durante las sesiones, a Dee y a Kelley se le habría dicho desde el otro mundo celestial que, además de otorgar poderes sobrehumanos a sus practicantes, esta magia también cambiaría la estructura política de Europa y anunciaría la llegada del Apocalipsis.

El alfabeto enoquiano.

El alfabeto enoquiano.

Según el Arcángel Gabriel, uno de los espíritus celestiales que se habrían manifestado durante estas sesiones, el Enoquiano era la “lengua de Adán” que se hablaba en el Paraíso, es decir, la lengua primera (o lengua adánica) tan buscada por los filósofos renacentistas y posteriores.

John Dee jamás describió el lenguaje utilizado a lo largo de las sesiones como “Enoquiano”. En su lugar prefirió llamarlo “Angélico”, el “Habla Celestial”, el “Primer Lenguaje de Jesucristo” o “Adánico”, ya que aseguraba que había sido utilizado por Adán en el Jardín del Edén para dar nombre a todas las criaturas de Dios.
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Según los escritos que dejaron tanto John Dee como Edward Kelley, como los primeros cinco “Libros de los Misterios” (“Books of the Mysteries”) y el Liber Loagaeth, el Enoquiano se escribe de derecha a izquierda, y puede incluir acentos. Algunas letras enoquianas tienen equivalentes en las letras inglesas y una pronunciación similar, aunque muchas de ellas se pronuncian de forma diferente.

La palabra luciftias, que significa “brillo”, por ejemplo, guarda conexión con el término “Lucifer”, cuyo nombre significa “Portador de Luz”. Londoh, la palabra Enoquiana para “reino”, en tanto, además de asemejarse con el nombre de la capital británica, puede representar la conexión de Dee con su real protectora, la reina de Inglaterra.

John Dee.

John Dee.

El lenguaje Enoquiano, tras la muerte de John Dee y Edward Kelley, caería en el olvido, para ser recuperado y popularizado en los siglos siguientes por magos y ocultistas como los miembros de la Hermética Orden de la Aurora Dorada (“Golden Dawn”), Aleister Crowley, Israel Regardie y Anton La Vey, fundador de la Iglesia de satán. Muchos satanistas, de hecho, han llegado a incluir claves enoquianas en sus rituales, y algunos de ellos hasta han adoptado el lenguaje entero para su uso.

Algunos ocultistas y magos aseguran que el Enoquiano es el lenguaje más antiguo del mundo, habiendo precedido a todos los demás idiomas humanos, aunque sus detractores señalan que su sintaxis se asemeja sospechosamente a la del inglés (sujeto-verbo-objeto), la lengua nativa de Dee y Kelley.

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