La famosa misión lunar del Apollo XIII y sus trágicos percances asociados al número más fatídico

Esta misión, que casi le cuesta la vida a sus tres tripulantes, despegó de la tierra a las 13:13 hrs. y entró en órbita lunar el 13 de abril de 1970.

Guía de: Fenómenos Paranormales

Desde tiempos inmemoriales el número 13 ha sido sinónimo de mala suerte. En el Tarot el 13 simboliza a la Parca o la Muerte, y culturas tan antiguas como la mesopotámica, la escandinava y la egipcia consideraban que esa temida cifra equivalía a infortunios y malos augurios, existiendo en la actualidad un término clínico llamado triscaidecafobia, que alude al miedo irracional que muchas personas sienten hacia el número 13.

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Los estudiosos de esta cifra aseguran que uno de los hechos históricos más famosos relacionados con la supuesta mala suerte relacionada con el número 13, fue la fallida misión espacial a la luna conocida como Apolo 13, misión que casi le costó la vida a sus tres tripulantes. Según los entendidos, esta misión estaba condenada al fracaso ya que, además de llamarse misión Apollo XIII o Apolo 13, el fatídico número 13 aparecería en diversos momentos críticos de la misma.

 

El parche de la tripulación del Apolo 13 mostraba tres caballos voladores con el carro de Apolo a través del espacio. Dados los antecedentes navales del comandante Jim Lovell, el logo también incluía el mensaje “Ex luna, scientia” (“De la luna, conocimiento”), tomado del lema de la academia naval norteamericana, “Ex scientia, tridens” (“Del conocimiento, poder del mar”).

El parche de la tripulación del Apolo 13 mostraba tres caballos voladores con el carro de Apolo a través del espacio. Dados los antecedentes navales del comandante Jim Lovell, el logo también incluía el mensaje “Ex luna, scientia” (“De la luna, conocimiento”), tomado del lema de la academia naval norteamericana, “Ex scientia, tridens” (“Del conocimiento, poder del mar”).

 

El Apollo XIII o Apolo 13 fue la séptima misión tripulada del Programa espacial Apolo de los Estados Unidos de América y la tercera con el objetivo de llegar a la luna y alunizar para explorar la zona volcánica de Fra Mauro, llamada así por el cráter Frau Mauro, de 80 kms. de diámetro, un remanente desgastado de una llanura amurallada lunar. La misión del Apollo XIII iba a ser tripulada por los astronautas James “Jim” Lovell (comandante), Fred Haise (piloto del módulo lunar) y Jack Swigert (piloto del módulo de mando), quien debía quedarse orbitando la Luna mientras sus dos compañeros exploraban la formación llamada Fra Mauro. Curiosamente, Swigert había reemplazado siete días antes del lanzamiento al astronauta Ken Mattingly, debido a que éste se había contagiado de sarampión.

Los tres tripulantes del Apollo XIII.  De izquierda a derecha: Fred Haise, James Lovell y  John L. Swigert.

Los tres tripulantes del Apollo XIII. De izquierda a derecha: Fred Haise, James Lovell y John L. Swigert.

Las funestas alusiones al número 13 de esta misión espacial se manifestarían en el momento mismo del lanzamiento. La nave que llevaba a la misión del Apolo 13 fue lanzada al espacio a las 13:13 hrs de la hora local del 11 de abril de 1970, en lo que fue la primera señal de que el número 13 marcaría todo el destino de la misión. Curiosamente, el Apolo 13 fue lanzado hacia el espacio desde el complejo 39 (tres veces trece) del Centro Espacial Kennedy. La misión, en una clara evidencia de que iba a estar signada por la mala suerte, a poco de empezar comenzó con un pequeño incidente, pues durante el despegue el motor central de la segunda fase (S-II) se apagó dos minutos antes de lo previsto, por lo que los cuatro motores restantes, así como el motor de la tercera fase (SIV-B), debieron permanecer encendidos más tiempo de lo previsto para compensarlo.

El Apollo XIII despega rumbo al espacio a las 13:13 hrs del 11 de abril de 1970.

El Apollo XIII despega rumbo al espacio a las 13:13 hrs del 11 de abril de 1970.

El problema es que el número 13 iba a continuar apareciendo y, junto con él, los desperfectos de la nave. Después que la nave entrara a la órbita lunar el 13 de abril de 1970, cuando se encontraba a más de 320 mil kilómetros de la tierra, el tanque de oxígeno número 2, debido al cortocircuito de unos cables, explotó e inutilizó el módulo de servicio, que proporcionaba la energía, el oxígeno y el agua al módulo de mando, que es donde viajaban los tres astronautas. El choque mecánico forzó a las válvulas de oxígeno a cerrarse en las celdas de combustible números 1 y 3 (que juntos forman el número 13), lo cual solo permitió que operaran durante 3 minutos. El choque también causó que el contenido del tanque de oxígeno 1 se escapara al espacio exterior durante los siguientes 130 minutos, vaciando por completo el suministro de oxígeno del módulo de servicio.

De ese modo, en la noche del 13 de abril de 1970, el comandante del Apollo XIII Jim Lovell radió a la Tierra una frase que se haría famosa y entraría en la historia del siglo XX: “Houston, tenemos un problema”.

Fotograma de la película "Apollo XIII" (1995), protagonizada por Bill Paxton (Fred Haise),  Tom Hanks (Jim Lovell) y Kevin Bacon (Jack Swigert)  y que recreó toda la odisea del accidentado viaje espacial de 1970.

Fotograma de la película “Apollo XIII” (1995), protagonizada por Bill Paxton (Fred Haise), Tom Hanks (Jim Lovell) y Kevin Bacon (Jack Swigert) y que recreó toda la odisea del accidentado viaje espacial de 1970.

La misión del Apollo XIII se complicó sobre todo porque sus astronautas no podían utilizar el motor principal, ya que podía estar dañado y cabía la posibilidad de que explotara. El único motor utilizable era el del módulo lunar “Aquarius”, diseñado para aterrizar en la Luna pero no para guiar una nave. Y para ahorrar electricidad, debieron apagar todos los sistemas que no fueran imprescindibles para mantener la nave operativa. El personal técnico de la NASA, por ello, se enfrentó al titánico reto de diseñar una nueva misión en un tiempo récord, pues el trabajo que solía tomar varios meses debía hacerse en menos de tres días, con una nave mortalmente herida y a miles de kilómetros de distancia. Por lo pronto, los astronautas Lovell, Haise y Swigert se vieron forzados a apagar el módulo de mando completamente y usar el pequeño módulo lunar “Aquiarius” como una especie de “bote salvavidas”.

Módulo de servicio dañado del Apollo 13 , fotografiado desde el módulo de mando después de la separación.

Módulo de servicio dañado del Apollo 13 , fotografiado desde el módulo de mando después de la separación.

Gene Kranz, director de vuelo de la misión Apollo XIII, debido al daño que se había producido en el módulo de servicio de la misión, tras abortar la misión y el alunizaje, tuvo que planear cómo traer a los tres astronautas sanos y salvos a la tierra. En primer lugar, como la nave ya había pasado un punto en el trayecto a partir del cual no podían cambiar el rumbo para regresar a la Tierra, se decidió que la nave circunvalara la Luna, utilizando su gravedad para conseguir el impulso gravitatorio necesario para impulsarla de nuevo hacia la Tierra. Para ello, los astronautas debían abandonar el módulo de mando “Odyssey”, la cápsula o el habitáculo de los astronautas durante el viaje y el regreso a la Tierra, y trasladarse al “Aquarius”, que disponía de suficiente agua, oxígeno y baterías de alimentación, siempre que se racionaran drásticamente.

Poco después surgiría el problema más memorable de la misión, cuando se advirtió de que el dióxido de carbono (CO2) expulsado por los astronautas al respirar comenzaba a acumularse en el “Aquarius” a niveles peligrosos. Los ingenieros en Houston debieron diseñar entonces un procedimiento de emergencia para que Lovell y sus compañeros pudieran adaptar los absorbentes de CO2 cuadrados del “Odyssey” a los huecos circulares del “Aquarius”. Los ingenieros de tierra, tras cranear durante largas horas la forma de encajar un cuadrado con un círculo, improvisaron finalmente una ingeniosa forma de unir los contenedores en forma de cubo del módulo de mando a las entradas cilíndricas del módulo lunar con los elementos disponibles en la nave, llevando aire por medio de una manguera. Los astronautas llamaron a éste dispositivo “el buzón”.

El "buzón" que le salvó la vida a los tres astronautas del Apollo XIII.

El “buzón” que le salvó la vida a los tres astronautas del Apollo XIII.

El viaje de vuelta de la tripulación del Apolo 13 no fue precisamente grato. Lovell, Haise y Swigert debieron racionar estrictamente la comida y el agua, ya que solo disponían de las reservas limitadas del módulo lunar. También tuvieron que desconectar la calefacción, por lo que el frío que experimentaron durante el resto de la misión les hizo prácticamente imposible dormir. Otro problema no menor, que debía resolverse para lograr un regreso seguro, era conseguir volver a activar el módulo de mando a partir de su estado completamente apagado, cosa que nunca se había hecho en vuelo.

Sin embargo, los problemas no terminaron allí. Cuando los astronautas se dispusieron a alinear la nave para la reentrada en la atmósfera terrestre, descubrieron que el método habitual era impracticable: los restos de la explosión que viajaban a su alrededor impedían orientarse por las estrellas, por lo que debieron guiarse por el sol. Además, tuvieron que improvisarse procedimientos para transferir energía de las baterías del “Aquarius” al “Odyssey”, y para después expulsar el primero a una distancia prudencial que permitiera al segundo despejar su ruta de cara a la reentrada a la tierra.

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Sin embargo, a pesar de todos los inconvenientes, los apuros causados por la energía limitada, la pérdida de calor en la cabina, la falta de agua potable y la crítica necesidad de reparar el sistema de depuración del dióxido de carbono, la atribulada tripulación de la misión Apollo XIII finalmente pudo regresar a salvo a la tierra el 17 de abril de 1970, no sin antes pasar por un último problema. El módulo de mando “Odissey” (cuyo nombre reflejaba a la perfección lo que había sido esta misión), tras separarse del módulo lunar “Aquarius”, había entrado en la atmósfera pasando por el período de cuatro minutos sin comunicaciones llamado “velo negro”, causado por la ionización del aire alrededor del módulo de mando. Sin embargo, la posibilidad de que el escudo térmico hubiese sido dañado debido a la explosión del tanque de oxígeno, elevó la tensión al máximo durante el periodo de “velo negro”, que duró 33 segundos más de lo normal.

El módulo de comando del Apolo 13 siendo izado a bordo del USS Iwo Jima.

El módulo de comando del Apolo 13 siendo izado a bordo del USS Iwo Jima.

Afortunadamente, el módulo “Odissey” restableció el contacto por radio y amerizó a salvo en el Pacífico Sur, al sureste de la Samoa Americana y a 6,5 km del portaaviones norteamericano Iwo Jima. La tripulación estaba en buenas condiciones exceptuando a Fred Haise, quién sufría de una seria infección en el tracto urinario por la falta de agua (para evitar alterar la trayectoria de la nave, se le había ordenado a la tripulación no tirar al exterior los desechos urinarios).

Los tres tripulantes de la misión Apollo XIII, sanos y salvos  a bordo del USS Iwo Jima.

Los tres tripulantes de la misión Apollo XIII, sanos y salvos a bordo del USS Iwo Jima.

Algunos se refieren hoy a la famosa y fallida misión lunar del Apolo 13 como la prueba definitiva de que el número 13 era sinónimo de mala suerte. Si bien los más supersticiosos sugirieron borrar el número 13 en todas las futuras misiones espaciales americanas (del 12 había que pasar al 14, saltándose el 13), la fallida misión lunar del Apollo XIII es considerada en la actualidad como un “fracaso exitoso”, ya que si bien no consiguió alunizar en la luna, los esfuerzos combinados del equipo de tierra y la tripulación lograron salvar la vida de los tres astronautas que iban a bordo. Un logro no menor, teniendo en cuanta que tres años antes, la cápsula del Apolo 1 había ardido en la plataforma de lanzamiento a causa de un fallo eléctrico, matando a sus tres tripulantes.

Los tres tripulantes del Apollo XIII fotografiados años después de su accidentado viaje espacial.

Los tres tripulantes del Apollo XIII fotografiados años después de su accidentado viaje espacial.

Como sea que fuere, lo cierto es que la fallida y accidentada misión lunar del Apolo 13 se relacionó en casi todos los aspectos con el fatídico número 13, tal como atestiguan, a modo de resumen, los siguientes y sorprendentes hechos:

-La misión se llamaba Apolo 13.

-El Apolo 13 despegó de la plataforma de lanzamiento número 39, que es múltiplo de 13 (13 x 3).

-El despegue ocurrió 13 minutos después de las 13 horas, CST, del 11 de Abril de 1970.

- Si se suman todos los números de la fecha de lanzamiento (11/4/70) arroja el número 13.

-La explosión del tubo de oxígeno en el espacio ocurrió el 13 de abril de 1970.

-La consola del oficial de retrocohetes en el Control de Misión en Houston era la número 13.

-Hay 13 letras en las palabras en inglés que aluden al sarampión o rubéola (“German Measles”), la enfermedad que dejó en tierra a Ken Mattingly, el piloto original del módulo de mando del Apollo XIII.

-El horóscopo del Houston Post, el periódico local publicado el 13 de abril de 1970, decía: “¿Te gustan las sorpresas? Entonces es el día para lo inesperado”.

-Los nombres de los tres astronautas del Apollo XIII ( “James”, “Fred” y “Jack”) sumados tienen 13 letras.

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