La ouija: El origen del misterioso tablero para contactar a los espíritus de los muertos
Guía de: Fenómenos Paranormales
- Héctor Fuentes
- Ver biografía
- |
-
Ver más de fenomenos-paranormales
El popular y temido tablero conocido como ouija es considerado el símbolo por antonomasia de la cultura espiritista, pues a través de él, supuestamente, se podría llegar a contactar con espíritus de personas fallecidas o, incluso, con entidades infernales, aunque curiosamente surgió en el siglo XIX como un inocente juego de salón.
Los antecedentes de la ouija se remontan, según algunos, al año 1.100 a.C. en China, durante la dinastía Song, época en que un médium en estado e trance, para comunicarse con el Más Allá, se encargaba de trazar una serie de caracteres sobre la arena o la ceniza. En la antigua Roma, por otra parte, se usaba una tabla para predecir el nombre del futuro rey.
El demonólogo francés Jacques Collin de Plancy, en su “Diccionario infernal” (1818), afirmó que la cultura árabe había sido la primera en diseñar un sistema para contactar el espíritu de los muertos, a través de un artilugio llamado zairagia, que se componía de una serie de “círculos o ruedas paralelas, correspondientes a los cielos de los planetas, que se colocaban unos sobre otros marcados con muchas letras que se encontraban por su movimiento, según ciertas reglas”.
En la década de 1840 nacería el movimiento espiritista moderno en los Estados Unidos y varios países occidentales de Europa, convirtiéndose con el paso de los años en una moda cultural, a través de la celebración de reuniones espirituales con médiums psíquicos, sesiones de espiritismo, lecturas de cartas del tarot y, cómo no, tableros parlantes.
La ouija que conocemos hoy fue ideada por la Kennard Novelty Company, que, inspirándose en la tabla parlantes que circulaban en sesiones espiritistas, presentó en 1890 un “maravilloso tablero parlante”, un simple trozo de cartón marcado con letras, números y las palabras “sí”, “no” y “adiós”, en el cual los jugadores colocaban sus dedos sobre un puntero triangular, que parecía moverse por sí solo para deletrear mensajes en respuesta a sus preguntas.
El abogado Elijah Bond patentó la ouija en 1891 como un juego de salón comercial para, supuestamente, contactar los espíritus de los muertos. El nombre derivaba supuestamente de la combinación de las palabras “sí” en francés (“oui”) y alemán (“ja”), aunque otra versión asegura que la médium Helen Peters, cuñada de uno de los inventores del artilugio, preguntó al tablero cómo llamarse, y éste deletreó la palabra “Ouija”, que según Peters significaba “buena suerte”.
En esta época, más allá de ser un entretenido juego de salón, las tablas parlantes ganaron mucha popularidad porque ofrecían consuelo emocional a la gente en tiempos de pérdida e incertidumbre. En los años inmediatamente posteriores a la Guerra Civil estadounidense, cuando la mayoría de las familias norteamericanas sufrían con frecuencia la pérdida repentina de seres queridos, comunicarse con los muertos era considerada una suerte de terapéutica forma de sobrellevar el dolor.
Tras los millones de muertos que dejaron la Primera Guerra Mundial y la devastadora epidemia de gripe de 1918, sin mencionar la época de carestía y desesperanza de la Gran Depresión (1929), el espiritismo y la ouija experimentaron una renovada popularidad. Se usaba como método alternativo de resolver crímenes para los detectives y llegó incluso a inspirar historias literarias (el escritor ganador del Pulitzer James Merrill aseguró que él y su mujer, usando una ouija fabricada por él mismo, podía comunicarse con escritores ya fallecidos como Jean Genet o Gertrude Stein). En 1967 la Ouija vendió más que el popular juego Monopoly, con dos millones de tableros vendidos.
Sin embargo, originalmente concebida como un juego inofensivo, la reputación de la ouija cambió para siempre hacia lo malévolo y siniestro durante los años 70, gracias a la icónica película “El Exorcista” (1973), estremecedora cinta de terror basaba vagamente en una historia real que describía una posesión demoníaca y que tuvo un impacto profundo en la audiencia mundial y la cultura pop.
La ya clásica película de terror del director William Friedkin incluía en su metraje una breve escena en la que se ve al personaje de Regan McNeil, la niña de 12 años protagonista de la cinta, jugando sola con una ouija, a través de la cual más tarde termina contactando a un antiguo demonio, quedando poseída. Aquella sería la primera vez que una película sugería que el mal podía llegar a través del uso del tablero. Desde entonces, la reputación de la ouija quedó ligada para siempre al mal.
Hoy, pese a su oscura fama, jugar a la ouija sigue siendo una actividad popular en algunas sesiones de espiritismo y en muchas fiestas de adolescentes de todo el mundo, aunque también hay personas que siguen temiendo su supuesto poder. En los últimos 130 años, la ouija ha pasado de ser un inocente juego de salón a un símbolo de misterio sobrenatural, convirtiéndose en un icono cultural y una fuente simultánea de miedo y fascinación.
Más sobre Fenómenos Paranormales
-
Fatal augurio de actor sobre su muerte impactó al equipo de dimensión desconocida
En 1983 el actor de la serie "Combate" murió decapitado por un helicóptero durante el rodaje de uno de los episodios de la película "Twilight Zone: The Movie".
-
Ricardo Darín y su estremecedor encuentro con un ovni
El actor argentino recordó que "era como una especie de jarrón y no podría precisar exactamente el color. Del azul viraba al rojo".
-
Máximo y Carlos Menem: La supuesta experiencia paranormal que los vincularía
El hijo del expresidente de Argentina y de la ex Miss Universo Cecilia Bolocco tuvo una experiencia "aterradora, pero que me dio mucha paz", en septiembre de 2021.
-
Donald Sutherland: La increíble historia de su experiencia tras estar muerto unos minutos
El legendario actor de "Mash" y "Los 12 de Patíbulo" tuvo una ECM (Experiencia cercana a la muerte) en 1969.




