Las sorprendentes profecías políticas y civiles de Winston Churchill

El recordado primer ministro de Inglaterra predijo el día de su propia muerte, 10 años antes que ésta ocurriera.

Guía de: Fenómenos Paranormales

Winston Churchill (1874-1965), célebre político, estadista, escritor y orador británico, fue uno de los personajes más influyentes de la historia. Conocido por ser el primer ministro de Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial (1940-1945), con su famoso lema “sangre, sudor y lágrimas” logró elevar la moral de las tropas británicas y de la población civil y sostener a su nación hasta la victoria aliada.

Winston Churchill

Entre los muchos aspectos peculiares de la fascinante personalidad de Winston Churchill se encuentra su inexplicable capacidad para anticiparse al futuro, don del que dejó constancia ya desde su juventud, en sus informes, misivas y artículos sobre la guerra de Cuba y el inicio de la Primera Guerra Mundial, aunque en su momento, como suele ocurrir, sus advertencias no fueron escuchadas.

Winston Churchill

Churchill, como si fuera una especie de Nostradamus moderno, predijo el ascenso de Adolf Hitler al poder, el rearme de la Alemania nazi y el inminente inicio de la Segunda Guerra Mundial. Cuando los Nazis manifestaron su intención de anexionarse la región checolosvaca de los Sudetes, donde vivía una población mayoritaria de habla alemana, el Primer Ministro de Inglaterra de entonces, Neville Chamberlain, en un intento por evitar la guerra, viajó de urgencia a Munich y consiguió arrancar de Hitler, en septiembre de 1938, un acuerdo de renunciar a cualquier otra pretensión territorial en Europa a cambio de que el gobierno de Praga reconociera un régimen de autonomía para la región de los Sudetes, de mayoría alemana. Cuando Chamberlain regresó a Londres, exhibió el acuerdo a la prensa y proclamó que era un acuerdo de paz para una era.

Fue uno de los pocos que constató que los esfuerzos de Chamberlain habían sido inútiles y le reprochó públicamente: “Os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra… elegisteis el deshonor y tendréis la guerra”. Sus palabras fueron proféticas, pues en marzo de 1939 Alemania ocupó toda Checoslovaquia y en septiembre invadió Polonia, dando inicio así a la Segunda Guerra mundial.

Winston Churchill

Después de concluido este conflicto, Churchill anticipó la expansión del comunismo soviético y la instauración de la denominada “Guerra Fría”. El ex primer ministro británico, de hecho, fue el primero que acuñó el concepto de “Cortina de hierro” para referirse a la frontera, no solo física sino también ideológica, que dividió a Europa, en dos bloques después de la Segunda guerra mundial. Al término de una conferencia en Estados unidos, en 1946, Churchill aseguró que “desde Stettin, en el Báltico, a Trieste, en el Adriático, ha caído sobre el continente (Europa) un telón de acero”.

Winston Churchill

Intuyendo que el sanguinario líder de la Unión Soviética Iosif Stalin era un personaje “peor que Hitler” (las sangrientas purgas que los comunistas soviéticos habían organizado contra su propio pueblo todavía no eran públicas) se cuenta que, coincidiendo con los últimos coletazos de la guerra, Churchill ordenó al mariscal Bernard Law Montgomery que hiciera acopio de armas tomadas a los alemanes por si era necesario usarlas contra los soviéticos en una operación que se llamó “Operación impensable”.

El historiador Jonathan Walker relató que en 1945, mientras Churchill celebraba públicamente la caída de Berlín, vivía “una agonía privada” por el continuo avance hacia Europa occidental del Ejército Rojo. Durante la Conferencia de Yalta en febrero de 1945 Churchill comentó que tenemos “por un lado el gran oso ruso, por otro el gran elefante americano, y entre ellos el pobre burro británico”, lo que lo llevó a tantear la posibilidad de que su ejército atacara a las tropas soviéticas para detener el avance del comunismo en Europa. Finalmente, la “Operación Impensable”, que pudo haber significado el inicio de la Tercera Guerra Mundial, fue abandonada por la escasez de medios y durante muchos años se ocultó cuidadosamente todo lo que se refería a ella.

Winston Churchill

En 1945, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, Churchill perdió las elecciones, pero en 1951 accedió nuevamente al cargo de primer ministro, que desempeñó hasta 1955, aunque antes, en 1953, fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura y, en 1963, el Congreso de Estados Unidos lo nombró ciudadano honorario de este país. Por esa época Churchill fue el principal promotor de la política y el pensamiento anticomunista anglosajón en todo el mundo durante el siglo XX.

En 1946 visitó Estados Unidos y pronunció su famoso discurso en Fulton, Missouri, en el que siguió advirtiendo a Occidente, especialmente a Estados Unidos, de la política expansionista del imperio de los comunistas soviéticos, favoreciendo una estrecha alianza angloamericana contra la tiranía marxista. Visionarias y antológicas serían las famosas frases de Churchill para definir el socialismo, frases que los años venideros transformarían en verdades inmutables: 1) “El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo a la ignorancia, la prédica a la envidia. Su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria” y 2) “Ningún sistema socialista puede ser establecido sin una policía política”.

Las otras profecías de Winston Churchill

Winston Churchill también hizo otros vaticinios en asuntos que no fueron de orden político. Predijo, por ejemplo, la aparición de los motores compactos, los teléfonos inalámbricos y televisores que permitirían a su propietario conectar con cualquier habitación instalada de manera similar, y conocer y participar en una conversación, como si el usuario estuviera viendo por una ventana. También anticipó el desarrollo de la biología sintética, la utilización de nuevas cepas de microbios para la elaboración de nuevos alimentos y el uso de clones para replicar a un ser vivo.

Winston Churchill

Recientemente, Celia Sandys, nieta del ex primer ministro del Reino Unido, reveló que Churchill no sólo predijo su propia muerte diez años antes que ésta se produjera, sino que también anticipó correctamente el día que iba a morir. En 1955, durante una conversación que mantuvo con su secretario privado, Jock Colville, en 1955, Churchill le notificó que iba a morir el mismo día que su padre, vale decir, un 24 de enero. De ese modo, en 1964, cuando Churchill cayó gravemente enfermo, familiares y amigos estaban tan convencidos de su predicción que informaron al Palacio de Buckingham para que planificaran el funeral de Estado.

Winston Churchill

Winston Churchill y su nieta Celia Sandys.

“A sus 90 años, el 30 de noviembre de 1964, el pensamiento tácito en torno a la mesa era que mi abuelo se reuniría con su creador, como él decía, y que no podía retrasarse mucho”, relató Celia Sandys, quien agregó que “seis semanas después tuvo un derrame cerebral y durante diez días estuvo en estado de coma en la cama. Cuando le sobrevino el ataque cerebral, de inmediato comenzaron los preparativos para su funeral de Estado, pero el secretario personal de mi abuelo fue quien ordenó esperar diez días más. Algunos le preguntaron cómo podía saber la fecha en que mi abuelo iba a morir y su secretario personal les explicó la profecía, que hablaba de que moriría el 24 de enero. Así que ese mismo día, por la mañana temprano se reunieron familiares y amigos alrededor de su cama, sabiendo que ese mismo día moriría, cosa que efectivamente sucedió. Nadie, por supuesto, pudo saber nunca cómo se las arregló mi abuelo para anticipar este hecho”.

Más sobre Fenómenos Paranormales

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X