Los terroríficos objetos poseídos que acompañan a la muñeca diabólica Annabelle

En el famoso Museo del Ocultismo del matrimonio Warren, junto a la muñeca diabólica más famosa del mundo, se encuentran cientos de objetos satánicos.

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El matrimonio compuesto por Ed y Lorraine Warren, los conocidos demonólogos que aparecen en la película “El Conjuro” y que lograron encerrar en una urna de cristal a la temida Annabelle, la muñeca de trapo que se movía sola y que aterrorizó a un grupo de personas en la década de los 70’ (historia que puede conocer en otra nota de este mismo canal), atendió cerca de tres mil casos de hechos sobrenaturales en toda su carrera. En varios de éstos, los dos especialistas llegaron a recolectar más de un centenar de objetos presuntamente diabólicos.

Los Warren, quienes en 1952 fundaron la Sociedad de Investigación Psíquica de Nueva Inglaterra (“New England Society for Psychic Research”) y además fueron reputados autores de libros especializados en temas paranormales, habilitaron en una dependencia de su misma casa, ubicada en la localidad de Monroe, Connecticut, Estados Unidos, el famoso Museo del Ocultismo (“Warren Occult Museum”). Un cobertizo de 46 metros cuadrados que también es conocido como el Museo del Horror de los Warren, y en cuyas mesas y repisas se pueden apreciar hoy estos mismos objetos presuntamente poseídos, llenos de energías negativas o que fueron usados en exorcismos o rituales satánicos.

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Además de la temida muñeca de trapo Annabelle, que se encuentra encerrada en una urna de cristal, junto a un letrero de advertencia para que los visitantes no se acerquen demasiado, se encuentran otros juguetes diabólicos, como el llamado muñeco Sombra, del cual se asegura que aparece en los sueños o pesadillas de las personas que se encuentran cerca de él y que tiene el poder, incluso, de detener el corazón de su víctima. También pueden apreciarse algunos crucifijos profanados que fueron arrojados de las paredes de algunas casas poseídas por supuestas entidades malévolas, calaveras y adornos que fueron usados en supuestos ritos satánicos, así como máscaras que se usaban en rituales de proyección diabólica y una efigie de un ídolo satánico que fue encontrado en la espesura de los bosques de Connecticut.

También pueden “admirarse” algunos pequeños objetos presuntamente malditos, de origen egipcio y africano, una cabeza que fue reducida, animales y artículos que se usaron en prácticas de vudú, un espejo que fue utilizado en varios conjuros por algunos médiums para convocar espíritus, además de un enorme ataúd, del que se asegura que fue utilizado hace varias décadas como un sitio de descanso por un vampiro real. Otros artículos igual de aterradores son restos de algunas fotografías que ardieron por combustión espontánea, piedras de tumbas de niños que se usaron en altares satánicos y un viejo y macabro órgano que tiene la particularidad de que toca música por sí sólo.

No tocar nada

“La única regla para recorrer el museo es no tocar absolutamente nada, pues hay piezas que todavía siguen guardando energías muy negativas, a pesar de haber sido exorcizadas”, asegura la demonóloga Lorraine Warren, quien en la actualidad, ante la muerte de su marido Ed en el año 2006, es la única administradora del museo, único de su tipo en el mundo y que diariamente recibe visitantes de todas partes del mundo. La demonóloga de 87 años agrega que “dada la naturaleza maléfica de los objetos que están en el museo, se podría decir que éste es uno de los lugares con mayor concentración de presencia demoníaca en el mundo. Por ello, está totalmente prohibido entrar al museo después que cae la luz del sol”.

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La misma Lorraine Warren recuerda que el único incidente serio que ocurrió en el museo afectó hace algunos años a una pareja de jóvenes visitantes, quienes, tras pararse frente a la urna de cristal donde reposa Annabelle, comenzaron a tocar el vidrio y a burlarse de la muñeca. “Mi marido los expulsó y ellos se fueron en la misma moto en la que llegaron. Al parecer, el muchacho continuó haciendo bromas sobre la muñeca cuando de repente perdió el control del vehículo y se estrelló contra un árbol. El joven murió en el acto y su novia pasó cerca de un año en el hospital, reponiéndose de heridas muy serias. Esta chica hasta el día de hoy afirma que fue Annabelle la que mató a su novio y nosotros, conociendo el triste historial de la muñeca, pensamos lo mismo”.

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El fallecido Ed Warren, consultado en una oportunidad por la naturaleza de los temidos objetos que están en este macabro museo, relató que “los objetos profanos como la muñeca Annabelle tienen su propia aura. Cuando los tocas, tu aura humana se reúne con la de ellos. Este cambio atrae a los espíritus malévolos, es como encender una alarma. Como son objetos tan peligrosos, lo ideal es que estén aquí todos juntos, para que no causen daño o puedan ser usados por personas inescrupulosas para hacer el mal. Recuerdo que una vez me encontraba acompañado de un oficial de policía, trabajando en un caso que involucraba magia negra y que estaba relacionado con un asesinato que había ocurrido en el área. Este policía era un hombre muy escéptico, que no creía en fantasmas ni nada parecido. Y aunque era un oficial muy curtido, que había estado expuesto durante toda su carrera a hechos de sangre muy dramáticos, definitivamente no era la clase de persona que se asustaba fácilmente. Mientras estábamos hablando en el museo, mi esposa Lorraine me llamó para tomar una llamada de larga distancia. Yo le dije al detective que podía recorrer el lugar, pero le repetí varias veces que no tocara bajo ninguna circunstancia ningún objeto, porque la mayoría de ellos provenían de casos donde habían estado involucrado demonios. A los cinco minutos apareció el policía pálido. Cuando le pregunté qué había pasado me dijo, bastante consternado: “La muñeca, la muñeca se movió. La muñeca de trapo es…real”. Estaba hablando de Annabelle, ya que al parecer se había acercado más de la cuenta a la urna donde ésta se encuentra encerrada. Por supuesto, a contar de ese incidente, el detective nunca más visitó nuestra casa y todas nuestras futuras reuniones las hicimos en su oficina”.

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