Roswell: El día que EE.UU. “capturó” un ovni y extraterrestres

En 1947 una supuesta nave extraterrestre se estrelló en el desierto de Nuevo México. Los testigos reportaron no sólo la presencia de la nave, sino que también de varios extraterrestres heridos y muertos.

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Considerado por muchos ufólogos como el acontecimiento más importante en la historia de los Ovnis, el caso Roswell ha hecho correr ríos y ríos de tinta y ha detonado muchas historias de verdades, mentiras y desmentidos.

La historia comienza oficialmente el 4 de julio de 1947, cuando varios granjeros de la localidad de Roswell, Nuevo México, aseguraron haber escuchado en la noche, durante una tormenta, una fuerte explosión, aunque el sonido era completamente diferente al de un relámpago. Al día siguiente, Gerald Anderson, un niño de cinco años que se encontraba junto a su padre, su hermano y un primo paseando en un desértico lugar llamado Planicies de San Agustín, se fijó en un objeto que emitía reflejos de luz, como a unos 100 metros de donde estaban.

Roswell

El caso Roswell ha sido fuente de inspiración para muchos temas relacionados con Ovnis.

“Cuando nos acercamos nos encontramos con un objeto plateado y circular que estaba como clavado en ángulo en la tierra. A su alrededor había vegetación quemada, arbustos que todavía ardían y dos o tres árboles que habían sido como cortados en dos. ‘Aquí se estrelló algo -dijo papá- No sé si es un dirigible o algo así’. En esos momentos, ya estábamos como a unos veinte metros del artefacto y allí fue cuando mi hermano gritó: ‘esto es una nave espacial… son marcianos’. Entonces sentí mucho miedo, sobre todo cuando a ví tres pequeñas criaturas tendidas en el suelo, junto al disco volador. Otra estaba sentada. El que estaba sentado se puso de pie y aparentemente estaba ayudando a los demás. Al vernos se asustó y comenzó a retroceder, presa del pánico. Cuando alguien se movía, la criatura se espantaba, retrocedía y levantaba sus manos al unísono, como temerosa de que le hicieran daño. Parecía estar bien, aunque había un par de roturas en su uniforme. En cambio, sus compañeros estaban visiblemente heridos, y sus uniformes estaban destrozados. Sin embargo, no ví nada que se pareciera a sangre. Toqué a una de las criaturas y no se movió. Recuerdo haber puesto mi mano contra el disco y noté que su superficie estaba fría, como si adentro estuviera refrigerado. Como estábamos bajo el sol ardiente, en medio de un desierto, lo normal hubiese sido que el aparato caído tuviese altas temperaturas, pero no fue así”.

Anderson agrega que en ese momento llegaron al lugar un grupo de estudiantes universitarios y su profesor, que se encontraban realizando una excavación arqueológica cerca de allí. “El profesor trató de comunicarse con el extraterrestre sin éxito. En ese momento llegó el ejército y empezó el terror. Nos rodearon y nos apartaron con la culata de sus fusiles, ordenando que no abriéramos la boca. En pocos minutos aquello parecía una invasión. A papá le dijeron que si hablábamos ese episodio con alguien nos enterrarían vivos en el desierto. Mientras nos íbamos en el auto, vimos cientos de soldados en camiones y a pie, y aviones que habían aterrizado en la ruta”.

Autopsia y encubrimiento

Glen Dennis, trabajador de una funeraria de Roswell, asegura que ese día recibió una llamada telefónica en la que alguien le preguntó sobre la forma más adecuada de preservar cuerpos que han estado en descomposición, y para saber también si poseía algún ataúd herméticamente sellado, del tamaño de un niño.

El mismo Dennis agrega que posteriormente una amiga, una joven enfermera del club de oficiales de Roswell, le reveló que había sido llamada para asistir a 2 doctores haciendo las autopsias de unos seres pequeños, de cabeza calva y desmesuradamente grande, cuyos cuerpos “eran extraños y no humanos: tenían la piel gris marrón, hendiduras u orificios como nariz, orejas y boca y cuatro finos dedos, sin pulgar”. Dennis no volvió a verla más, ya que fue transferida a Inglaterra pocos días después. Cuando trató de ponerse en contacto con ella por vía epistolar sus cartas le fueron devueltas con el sello “Difunta”.

En la mañana del 7 de julio se asegura que los supuestos cuerpos de los extraterrestres y partes de la nave accidentada fueron enviados por aire, en un avión B-29, a una base militar en Ohio. El 8 de julio el oficial de prensa de la base de las Fuerzas Aéreas estadounidenses en Roswell lanzó la que amenazaba con ser la noticia más importante del siglo: “La RAAF -Roswell Army Air Field- captura un platillo volador en un rancho de Roswell”. La impactante primicia se divulgó al mediodía y debido a las diferencias horarias en EE. UU. llegó tarde a la mayoría de los periódicos de la mañana, pero apareció en algunos vespertinos. Pero, de pronto, en medio de un clima de altísima expectación, el ejército cambió sorpresivamente su versión: lo que se encontró no había sido un ovni, sino sólo un globo meteorológico.

Muchos años después, el coronel Thomas DuBose, quien se encontraba asignado en Fort Worth, Texas, el día del incidente, admitió que toda la historia del globo meteorológico era una farsa. Había recibido órdenes del general Clemence McMullen, desde Washington, para crear la historia del globo y tapar así todo el fabuloso incidente.

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