San Anselmo y su argumento ontológico sobre la existencia de Dios: ¿Cómo lo demostró?

Este teólogo y filósofo escolástico medieval dedicó gran parte de su vida a encontrar una demostración irrefutable de la existencia de Dios.

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San Anselmo (1033-1109) fue un monje benedictino que nació en el seno de una noble familia italiana y que llegó a ser elegido arzobispo de Canterbury durante el periodo 1093-1109, destacando como gran teólogo y filósofo escolástico. Considerado como Doctor de la Iglesia, fue un gran defensor de la Inmaculada Concepción de María, aunque como teólogo y filósofo se le recuerda, sobre todo, por formular su célebre argumento ontológico de la existencia de Dios.

San Anselmo.

San Anselmo.

San Anselmo sería considerado por sus pares una suerte de genio metafísico que, con corazón e inteligencia, se acercó a los más profundos misterios cristianos: “Haz, te lo ruego, Señor —escribía—, que yo sienta con el corazón lo que toco con la inteligencia”. Sus dos obras más conocidas fueron el “Monologio” (1076), o modo de meditar sobre las razones de la fe, y el “Proslogio” (1078), o la fe que busca la inteligencia. Según este Doctor de la Iglesia, era necesario impregnar cada vez más nuestra fe de inteligencia, en espera de la visión beatífica.

San Anselmo dedicó gran parte de su vida a encontrar una demostración irrefutable de la existencia de Dios y pasó a la historia de la filosofía por ser el primero en formular una prueba de la existencia de Dios a partir de la idea misma de Dios, en lo que se ha sido llamado por filósofos posteriores como el “argumento ontológico de la existencia de Dios”, argumento bastante simple basado en la razón humana cuya gran originalidad consistió en que estableció la existencia del Ser Absoluto a partir de la sola consideración de su esencia divina, al encontrar en el concepto mismo de Dios la existencia como un componente inseparable de su esencia.

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El argumento ontológico de San Anselmo, entonces, podría resumirse del siguiente modo:

1. Si pensamos en la cosa más grandiosa y perfecta que pudiera concebirse, lo primero que se viene a la cabeza es la idea de Dios, pues parece más que evidente que Dios es lo máximo pensable, ya que todos los hombres (incluso el ateo que afirma que Dios no existe) tienen una idea o noción preconcebida de Dios, entendiendo por “Dios” un único ser perfectísimo, un ser tal que es imposible pensar en otro ser mayor que él.

Dios

2. Ahora bien, si Dios existe en nuestra mente o entendimiento, ya que podemos pensar en él, sería un contenido mental de nuestra inteligencia; pero si Dios existiese además fuera de ese contenido mental, en la realidad sería aún más grandioso o perfecto. Así, si tenemos dos objetos, uno que existe y otro que no, parece bastante lógico afirmar que el que existe es más perfecto que el que no existe. Y la perfección es la característica que resume los atributos esenciales de Dios (omnipotente, omnisciente y omnipresente).

3. Finalmente, si Dios sólo existiera en nuestra mente, se podría pensar en otro ser superior a él que existiera también en la realidad. Pero como Dios es lo máximamente pensable (lo más perfecto que la mente humana puede concebir), ha de existir también en la realidad, ya que en caso contrario se caería en una contradicción patente y no sería lo máximamente pensable. Por ello, Dios necesariamente ha de existir.

San Anselmo de Canterbury.

San Anselmo de Canterbury.

Para intentar entender el argumento ontológico de San Anselmo, que detalló en su obra “Proslogio”, hay que partir de la base de que el ser humano no puede concebir plenamente la perfección, ya que vivimos en un mundo de suma imperfección, donde ocurren diariamente continuas fallas, aunque sí podemos suponer, soñar o interpretar esta perfección. De ese modo, si Dios no fuera perfecto, no podía existir, y si Él no existiera, Él no sería Dios (o, para el caso, perfecto), ya que según explica el mismo San Anselmo, Dios es “un ser tal, que nada mayor puede ser concebido”. Así, puesto que la existencia es posible, y la existencia es más grande y perfecta que la no existencia, entonces Dios debe existir.

El argumento ontológico de la existencia de Dios de San Anselmo sería criticado en los siglos posteriores por filósofos y teólogos como Santo Tomás de Aquino y Kant (quien sostiene que la existencia no añade perfección alguna a una cosa), aunque hoy es considerado totalmente razonable desde el punto de vista filosófico y sería reivindicado y reavivado por destacados exponentes mundiales de la filosofía analítica.

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