Sol Blanco-Soler, la parapsicóloga que explica con dramático realismo cómo es el Más Allá

La profesional española asegura que la muerte, en realidad, es “la vida después de la vida” y que el “Más Allá” es "un lugar de aprendizaje”.

Guía de: Fenómenos Paranormales

La periodista y parapsicóloga Sol Blanco-Soler, además de ser miembro de la Sociedad Española de Parapsicología, participar en el programa televisivo Cuarto Milenio y el grupo de investigación Hepta (dedicado a desentrañar diversos fenómenos paranormales que acontecen en el país ibérico), ha escrito varios libros relativos al polémico tema de la vida después de la muerte, como “¿Hay Alguien ahí?”, “Crónicas Del Más Allá” y “Casas Encantadas, Tesoros y Niños Perdidos”, los cuales se resumen en la siguiente y sorprendente conclusión: la muerte no es en realidad el fin, si no que “la vida después de la vida”.

En una entrevista concedida al diario español “La Gaceta”, la parapsicóloga explica que “la muerte es una realidad que nos va a esperar a todos, independientemente de las religiones que profese cada cual. Yo soy católica porque nací en España, pero de haber nacido en Marruecos sería islámica. Lo importante es que la creencia religiosa no va a variar en absoluto tu estatus después de muerto, cuando estés en “el otro lado”. La verdad es que para las personas que creen en alguna religión, la trascendencia es más fácil de comprender, pues no sólo el cristianismo y el Islam creen en la trascendencia, también el Budismo, el Hinduismo y el Judaísmo. Todas las grandes religiones del mundo. En realidad, creer en la vida después de la muerte no es incompatible con la fe religiosa, de hecho es la confirmación de las creencias religiosas. Porque la muerte es un viaje que todos tendremos que emprender algún día, ya sea que tengamos unas creencias o tengamos otras. Siempre, claro, que hayamos sido buenas personas porque lo que hacemos en esta vida va a tener consecuencias en el Más Allá, donde opera una especie de ley de causa y efecto. El suicidio, por ejemplo, no soluciona nada. El que se quite la vida pensando que va a eludir lo de aquí, se lo va a encontrar allí. La gran máxima que he encontrado después de realizar durante muchos años un trabajo de investigación sobre este apasionante tema es que todo lo que hacemos aquí, bueno o malo, tiene repercusión en la otra vida”.

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Blanco-Soler agrega que “una parte del Eclesiastés, en la Biblia, dice que nuestro cuerpo físico está unido al alma, a ese segundo cuerpo que es el cuerpo astral o etéreo. Esa unión, llamada hilo de plata, está identificada en muchas religiones. Cuando tú haces una experiencia de desdoblamiento, de viaje astral, siempre hay una conexión que mantiene unido el cuerpo físico y el astral. Esa conexión sólo se rompe cuando morimos”.

La parapsicóloga agrega que el paso al Más Allá implica un cambio en la composición energética de las personas fallecidas, es decir, un paso a una “vibración” superior. “Cuando hablo de vibración hablo del sentido de velocidad de átomos en movimiento, de la densidad de la composición energética. A mayor vibración, mayor percepción de “solidez” tendrá un cuerpo. Y por eso los espíritus no son visibles al ojo humano. La nueva vibración, cuando el cuerpo físico ya no existe, sólo es visible por gente con capacidad sensitiva excepcional o capacidades mediúmnicas”.

Mitos y verdades del Más Allá

La parapsicóloga confirma que varios tópicos que se comentan habitualmente sobre la vida después de la muerte son verdaderos, como, por ejemplo, el hecho de que cuando las personas mueren sus seres queridos ya fallecidos estarán en el Más Allá esperándolos. “Los reconoceremos por su vibración, porque nosotros ya no tendremos cuerpo y ellos tampoco. Cada uno tenemos una vibración que es, por decirlo de alguna manera, como un documento de identidad. Llegaremos allí y sabremos que esa vibración es la de nuestro padre o nuestra madre. A veces, para tranquilizar al recién llegado, o si este es un niño, ellos adquieren, deliberadamente, la forma que tenían en vida, pues muchos son capaces de recrear sus propias realidades”.

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Sol Blanco-Soler con su libro.

 

Blanco-Soler añade que “la persona, después de morir, tiene que ir purificándose e ir pasando etapas, niveles. Eso serían las dimensiones. Las personas ya fallecidas nos ven, sobre todo en la primera fase de su camino. Ellos reciben nuestras oraciones y les reconforta muchísimo. “En la casa de mi Padre hay muchas moradas”, dice el Nuevo Testamento. Por cierto que hay otras zonas que son de recuperación. Áreas dedicadas a personas que han sufrido enfermedades muy largas y cuyas características energéticas están por los suelos. Allí se recuperan y se preparan para seguir ascendiendo. La primera etapa se ajusta mucho a nuestra realidad, pero sublimada. Después, los que trascienden, ya no comunican más. A partir de un momento dado ya no hay comunicación posible”.

La parapsicóloga explica que el problema del Más Allá es semántico, pues “en realidad todos creemos que hay algo después de la muerte, el problema está en cómo llamarlo. Algo similar ocurre con conceptos como alma, espíritu o energía. Una cosa sí es evidente: que cuando morimos, algo nuestro trasciende y se marcha a otro estado. Por eso considero bastante absurdo venerar un cadáver, porque nuestros seres queridos fallecidos no están en el cementerio”.

A la luz de los numerosos casos que ha investigado, Blanco-Soler añade que mucha gente, tal como ocurría en la famosa película de terror “Sexto Sentido”, no se da cuenta de que ha muerto hasta pasado un tiempo. “Ellos quieren creer que no han muerto. Te dicen que no lo entienden. Esta situación se da, sobre todo, en personas cuya muerte se ha producido de forma súbita. O también en gente muy apegada a los bienes materiales; o personas que quedaron con cosas pendientes que solucionar en el mundo terrenal, como resolver un crimen”.

El Más Allá como lugar de perfeccionamiento y aprendizaje

Tras investigar durante décadas el tema de la muerte, y haber analizado en particular varios casos de personas que fallecieron durante varios minutos y después volvieron a la vida, la parapsicóloga asegura que después de la muerte se abriría “un entorno diferente al nuestro, pero lleno de posibilidades. El Más Allá es un lugar de aprendizaje, de experiencias, de evolución, allí nos transformaremos en seres más perfectos. Aunque cuando pasamos al otro lado el concepto de espacio/tiempo, tal como lo conocemos, desaparece. El tiempo y el espacio aquí son dos corsés. Allí no. Se trata, al fin y al cabo, de pasar de una realidad tridimensional a otra pluridimensional. Hay un caso muy revelador que ilustra este concepto. Una vez, dos cosmonautas rusos que fallecieron en una de las misiones espaciales de la ex URSS, se aparecieron a una vidente en una sesión de espiritismo y lo increíble es que ellos no estaban conscientes de estar muertos. Creyeron, simplemente, haber cambiado de dimensión. Sus mentes científicas creyeron en todo momento que, por alguna razón, habían dado un salto dimensional. Y, en realidad, la muerte no es otra cosa que eso”.

Portada Libro crónicas del Más allá

 

Blanco-Soler dice que la misma ciencia, con conceptos como las teorías cuánticas, “podrían justificar muchos de los fenómenos físicos que hoy no podemos explicar. Los científicos hablan de la existencia de los agujeros negros que comunican dos espacios o del llamado puente de Einstein-Rosen (por sus autores Albert Einstein y Nathan Rosen) que comunicaría diferentes dimensiones. Detrás de la teoría de las 11 dimensiones, que ha sido demostrada matemáticamente y de las cuales nosotros sólo podemos percibir tres, podría estar la justificación científica de lo que llamamos el Más Allá”.

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