El día que Bolivia humilló a la Selección argentina de Diego Maradona

La "Albiceleste" tiene un antecedente traumático en la altura de La Paz, en donde el combinado boliviano le propinó una paliza inolvidable (6-1).

Guía de: Fútbol Argentino

Comenzaba el mes de abril de 2009 cuando en el fixture de la poderosa Argentina en aquellas Eliminatorias para el Mundial 2010 se cruzaba la humilde Selección de Bolivia. Un viaje a La Paz nunca es un mero “trámite” para el combinado celeste y blanco, pero la confianza estaba intacta, con un Lionel Messi implacable, el brillante Carlos Tevez, la garra de Javier Mascherano, la experiencia de Javier Zanetti y, como si fuera poco, la dirección técnica de Diego Maradona. Todo estaba dado para un festejo visitante, aunque el destino tenía preparado algo muy distinto.

Los dueños de casa presentaron un equipo de poco renombre internacional. Apenas Marcelo Martins Moreno tenía un apellido reconocido por el mundo del fútbol. No obstante, el once inicial boliviano se plantó en el césped con un semblante ganador desde el primer minuto: sabían los futbolistas locales que ese día iban a hacer historia.

 

Bolivia le dio una lección de fútbol a la Argentina de Maradona.

Bolivia le dio una lección de fútbol a la Argentina de Maradona.

Toda la chapa histórica que ostentaba Argentina quedó reducida a la mínima expresión desde el momento en el que el árbitro uruguayo Martín Vázquez dio el pitazo inicial. La resistencia visitante apenas duró 11 minutos, cuando Martins Moreno abrió el camino para una paliza extraordinaria.

El empate transitorio de Luis González, casi por una casualidad, no intimidó a la endiablada Bolivia. Joaquín Botero de penal y Alex da Rosa inclinaron la balanza y dejaron el marcador 3-1 antes del entretiempo. La humillante victoria ya estaba encaminada.

La expresión de Messi lo dice todo.

La expresión de Messi lo dice todo.

La etapa complementaria fue una pesadilla para la Argentina de la historia, de los títulos, del respeto mundial, de las grandes estrellas. Durante 45 minutos, la superpotencia fue Bolivia. El equipo de Maradona fue apenas un espectador privilegiado de aquel espectáculo.

Dos puñales más del imparable Botero y el golpe de gracia de Didí Torrico determinaron el 6-1 y dejaron a la “Albiceleste” noqueada, aplastada, humillada como pocas veces en su rica historia. No hubo reacción de los visitantes, no hubo coraje, no hubo amor propio. No hubo magia de Messi. No existió la rebeldía de Tevez. No sucedieron milagros maradonianos desde el banco de suplentes. Sólo hubo una magnífica lección de fútbol del adversario menos pensado. Y Argentina sólo se limitó a sentarse y aprender de los bolivianos que, por una vez, fueron maestros de unos alumnos de lujo.

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