Momento único ¿Cómo se vive esta final Superclásica en Argentina?

Boca Juniors y River Plate disputarán dos partidos muy importantes de la historia del fútbol mundial.

Guía de: Fútbol Argentino

Hay eventos que pueden cambiar la historia del fútbol para siempre. El triunfo de Argentina ante Holanda en 1978, el gol de Diego Maradona a los ingleses, el último dopping positivo del astro, el debut de Lionel Messi con la “Albiceleste” son algunos hitos que marcaron a fuego al país transandino.

Pero nada como un Superclásico de Copa Libertadores. Este evento cambiará todos los paradigmas.

En Argentina no se habla de un partido de fútbol, sino de una guerra. Un apocalipsis. Un estallido social. Históricamente, la Copa Libertadores es la gran obsesión tanto de Boca Juniors como de River Plate. Ganar el máximo trofeo continental garantiza la gloria eterna y, por algún motivo difícil de explicar, significa una dura humillación para el eterno rival.

El primer partido será en la Bombonera y el segundo, en el Monumental.

El primer partido será en la Bombonera y el segundo, en el Monumental.

Ahora bien ¿qué sucede cuando semejante consagración se logra dejando de rodillas al adversario más odiado? No se sabe aún. Nunca ha pasado del otro lado de la cordillera y no hay forma de generarse una idea.

La imaginación todavía no está preparada para este evento. Uno tal vez pueda aproximarse al concepto mirando los antecedentes y elevándolos exponencialmente, como si se tratara de un cálculo matemático.

Las eliminaciones coperas entre River y Boca han marcado época: desde el “muletazo” de Martín Palermo hasta la noche del gas pimienta, pasando por la “gallinita” de Carlos Tevez y el bombazo de Leonardo Pisculichi.

River dejó en el camino a Gremio en un duelo increíble.

River dejó en el camino a Gremio en un duelo increíble.

Todos encuentros inolvidables que han dejado huella tanto en el ganador como en el perdedor, pero ninguna de esas series ha terminado los 180 minutos con uno de los dos levantando el trofeo.

En definitiva, este espectáculo superará todo lo conocido por el mundo futbolero hasta el día de hoy. Uno puede recordar alguna final europea de alto vuelo o, a nivel selecciones, algún Mundial o Copa América.

Incluso, hay teóricos del deporte que imaginan un eventual Barcelona-Real Madrid en el choque final de la Champions League como un acontecimiento superior. Nunca ninguno de estos casos tendrá el componente emotivo y social de este Boca-River.

Benedetto, uno de los goleadores que tiene Boca.

Benedetto, uno de los goleadores que tiene Boca.

No sólo el ambiente del fútbol está conmovido. La sociedad argentina está impactada. Distinto a lo que sucede en otros países, cada Boca-River es un choque de mundos, una continuación de las luchas sociales y simbólicas.

Históricamente (al margen de que en las últimas décadas el público de cada club se ha heterogeneizado), el “Millonario” representa a las riquezas, el buen fútbol, el aprecio por la belleza y el arte; en contraste, el “Xeneize” encarna a las clases populares, al sacrificio diario, a la vida del despojado. De un lado, el “fútbol champagne”. Del otro, el “huevo y corazón”.

En este contexto de enfrentamiento de símbolos, desde que se conoció la noticia la vida cotidiana del ciudadano se vio afectada.

Se siente en el ambiente y se irá intensificando con el correr de los días. Y cuando todo termine, se respirará un aire distinto. No sólo por la gran cantidad de locos corriendo desnudos por la calle, con disfraces insólitos, con el cabello pintado y cumpliendo cualquier cantidad de promesas bizarras. Habrá cambiado para siempre el paradigma del fútbol argentino.

 

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